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10 may 2009
Se acabaron las lágrimas (¡Ojalá!)
4 nov 2008
¿Qué tipos de trabajadores suelen resultar víctimas del psicópata organizacional'?

Según el Prof. Iñaki Piñuel: El comportamiento del psicópata muestra un claro patrón recurrente. Es explicable que sus actuaciones se encuentren internamente con algunos tipos de personas que, por sus actitudes, ética o profesionalidad van a resultar especialmente amenazantes para el psicópata y por lo tanto van a pasar pronto a encabezar la lista de las personas a eliminar profesionalmente de la circulación. Se van a transformar técnicamente en targets u objetivos.
En el análisis de casos que hemos realizado en los últimos años en las organizaciones encontramos de manera sistemática determinados tipos de objetivos de los psicópatas organizacionales. Estos objetivos se pueden agrupar en los siguientes diez grupos o tipologías de trabajadores:
-INDEPENDIENTES: los que no quieren o desean pertenecer a grupos o clanes, facciones o sistemas clientelares de apadrinamiento interno. De este modo son inasequibles a la compra o la promesa del psicópata. Estos profesionales independientes son observados como especialmente vulnerables por no pertenecer a ningún grupo de poder formal o informal dentro de la organización. El fracaso en el intento de apadrinar mafiosamente a estos profesionales por parte del psicópata los termina convirtiendo en objetivos a batir.
-JUSTOS: denuncian las situaciones indignas o injustas para otros. Suelen resultar molestas conciencias críticas de las actuaciones del psicópata. En especial cuando el psicópata abusa verbal o psicológicamente de otros trabajadores, o vive de manera parasitaria del trabajo de sus “esclavos laborales”, le resulta muy molesto encontrar en frente a quien denuncie esas prácticas.
-RADICALES LIBRES: los que disienten de la opinión oficial o el pensamiento único que lleva a ocultar algunos hechos o a camuflarlos mediante la distorsión de la comunicación. Suelen ser objetivos inmediatos del psicópata pues obstaculizan la manipulación de la comunicación que éste practica de manera sistemática. La neolengua propia del psicópata y la creación de universos de significado paralelos a la realidad se encuentra enfrente con estos trabajadores “resistentes” a que se distorsione el sentido de los hechos y de la realidad.
-INSOBORNABLES: no se dejan comprometer con prebendas, dinero, puestos, ascensos, a cambio de “ser un buen chico y callar”. Son estos trabajadores los que le resultan más duros al psicópata pues a diferencia de otros muchos que “tienen su precio”, no se pueden corromper mediante dinero, ni cargos o promociones.
-DENUNCIANTES DE IRREGULARIDADES: denuncian la corrupción, el desvío, la malversación de caudales de sus destinos legales o justos, materias en las que los psicópatas destacan espectacularmente. Son frecuentes objetivos de los psicópatas los profesionales que pertenecen a los organismos de control interno de las organizaciones que no tardan en conocer las actividades fraudulentas del psicópata. Así inspectores, auditores, técnicos de recursos humanos, de calidad, financieros etc... engrosan las listas de objetivos del psicópata.
-SOLIDARIOS: defienden a las víctimas de los abusos, las injusticias, y el maltrato en la organización y se solidarizan con ellas. La solidaridad rompe el juego social básico del psicópata basado en el “dividir para vencer”. Que alguien se solidarice con una de sus víctimas es siempre muy peligroso por la posible reacción mimética que pudiera suscitar en otros trabajadores en contra del psicópata. Los solidarios, a los que no se puede “adquirir” a precio, deben ser eliminados por éste cuanto antes.
-POLITICAMENTE INCORRECTOS: no son “políticamente correctos” respecto a aquellos temas, valores, o situaciones que son “tabú” en la organización.
-SINCEROS: buscan la verdad de los hechos y no el compromiso viable de las versiones oficiales. Siendo el psicópata un especialista en la mentira, odia a aquellos que no transigen con ella. La mendacidad es su máxima capacidad y quebrar a aquellos que dicen sistemáticamente la verdad es esencial.
-BRILLANTES: presentan niveles elevados de capacitación o desempeño que ponen en peligro y amenazan el estilo basado en la apariencia y en la propaganda interna de la que vive profesionalmente el psicópata. Es para éste mucho más difícil la simulación y el aparentar ser un buen profesional teniendo al lado un modelo real de “buen hacer” con el que se les puede comparar.
-LÍDERES: generan en los demás (clientes, alumnos, pacientes, otros compañeros) de manera espontánea el aprecio y el reconocimiento de una autoridad personal o profesional que no tienen los psicópatas, acostumbrados a reinar mediante la mentira, el engaño, el fraude, la coacción, la amenaza, la culpabilización y el caos social que genera en sus propios equipos. El psicópata tiende a presentarse como el líder-salvador de una situación caótica que él mismo ha sabido generar.
Fuente:
En el análisis de casos que hemos realizado en los últimos años en las organizaciones encontramos de manera sistemática determinados tipos de objetivos de los psicópatas organizacionales. Estos objetivos se pueden agrupar en los siguientes diez grupos o tipologías de trabajadores:
-INDEPENDIENTES: los que no quieren o desean pertenecer a grupos o clanes, facciones o sistemas clientelares de apadrinamiento interno. De este modo son inasequibles a la compra o la promesa del psicópata. Estos profesionales independientes son observados como especialmente vulnerables por no pertenecer a ningún grupo de poder formal o informal dentro de la organización. El fracaso en el intento de apadrinar mafiosamente a estos profesionales por parte del psicópata los termina convirtiendo en objetivos a batir.
-JUSTOS: denuncian las situaciones indignas o injustas para otros. Suelen resultar molestas conciencias críticas de las actuaciones del psicópata. En especial cuando el psicópata abusa verbal o psicológicamente de otros trabajadores, o vive de manera parasitaria del trabajo de sus “esclavos laborales”, le resulta muy molesto encontrar en frente a quien denuncie esas prácticas.
-RADICALES LIBRES: los que disienten de la opinión oficial o el pensamiento único que lleva a ocultar algunos hechos o a camuflarlos mediante la distorsión de la comunicación. Suelen ser objetivos inmediatos del psicópata pues obstaculizan la manipulación de la comunicación que éste practica de manera sistemática. La neolengua propia del psicópata y la creación de universos de significado paralelos a la realidad se encuentra enfrente con estos trabajadores “resistentes” a que se distorsione el sentido de los hechos y de la realidad.
-INSOBORNABLES: no se dejan comprometer con prebendas, dinero, puestos, ascensos, a cambio de “ser un buen chico y callar”. Son estos trabajadores los que le resultan más duros al psicópata pues a diferencia de otros muchos que “tienen su precio”, no se pueden corromper mediante dinero, ni cargos o promociones.
-DENUNCIANTES DE IRREGULARIDADES: denuncian la corrupción, el desvío, la malversación de caudales de sus destinos legales o justos, materias en las que los psicópatas destacan espectacularmente. Son frecuentes objetivos de los psicópatas los profesionales que pertenecen a los organismos de control interno de las organizaciones que no tardan en conocer las actividades fraudulentas del psicópata. Así inspectores, auditores, técnicos de recursos humanos, de calidad, financieros etc... engrosan las listas de objetivos del psicópata.
-SOLIDARIOS: defienden a las víctimas de los abusos, las injusticias, y el maltrato en la organización y se solidarizan con ellas. La solidaridad rompe el juego social básico del psicópata basado en el “dividir para vencer”. Que alguien se solidarice con una de sus víctimas es siempre muy peligroso por la posible reacción mimética que pudiera suscitar en otros trabajadores en contra del psicópata. Los solidarios, a los que no se puede “adquirir” a precio, deben ser eliminados por éste cuanto antes.
-POLITICAMENTE INCORRECTOS: no son “políticamente correctos” respecto a aquellos temas, valores, o situaciones que son “tabú” en la organización.
-SINCEROS: buscan la verdad de los hechos y no el compromiso viable de las versiones oficiales. Siendo el psicópata un especialista en la mentira, odia a aquellos que no transigen con ella. La mendacidad es su máxima capacidad y quebrar a aquellos que dicen sistemáticamente la verdad es esencial.
-BRILLANTES: presentan niveles elevados de capacitación o desempeño que ponen en peligro y amenazan el estilo basado en la apariencia y en la propaganda interna de la que vive profesionalmente el psicópata. Es para éste mucho más difícil la simulación y el aparentar ser un buen profesional teniendo al lado un modelo real de “buen hacer” con el que se les puede comparar.
-LÍDERES: generan en los demás (clientes, alumnos, pacientes, otros compañeros) de manera espontánea el aprecio y el reconocimiento de una autoridad personal o profesional que no tienen los psicópatas, acostumbrados a reinar mediante la mentira, el engaño, el fraude, la coacción, la amenaza, la culpabilización y el caos social que genera en sus propios equipos. El psicópata tiende a presentarse como el líder-salvador de una situación caótica que él mismo ha sabido generar.
Fuente:
25 oct 2008
III Congreso sobre (CONTRA) la corrupción y el acoso laboral

El pasado fin de semana se celebró en Madrid el Tercer Congreso sobre la Corrupción y el acoso en la universidad pública (17 y 18 de octubre de 2008).
Entre otras personas de relevancia y expertas en el tema, además de brillantes profesionales, intervinieron:
Inmaculada Rodríguez Cunill, profesora de la Facultad de Bellas Artes (Universidad de Sevilla) y superviviente de acoso laboral, diserto sobre "Estrategias artísticas para la supervivencia sicológica".
http://www.corruptio.com/web/expacososevilla/optaronvidaimposible.htm
Ana Caro, letrada de la Universidad de Burgos. presentó la ponencia "Estudio de sentencias dictadas (siendo parte alguna universidad) y cuyo objeto ha sido el acoso laboral, moral y psicológico, tanto en el orden social, como contencioso, como penal"
Ana Caro, letrada de la Universidad de Burgos. presentó la ponencia "Estudio de sentencias dictadas (siendo parte alguna universidad) y cuyo objeto ha sido el acoso laboral, moral y psicológico, tanto en el orden social, como contencioso, como penal"
http://www.corruptio.com/web/00-tercercongreso/burgos.pdf
Para seguir lo que pasó en el congreso, pincha aquí: http://www.corruptio.com/
Como complemento para situarte, enlaza con este reportaje de Tele Cinco: Descargar video (ten paciencia porque tarda un poco)
Para seguir lo que pasó en el congreso, pincha aquí: http://www.corruptio.com/
22 oct 2008
Violencia laboral

El pasado viernes, 17 de octubre de 2008, fue el Día europeo de la depresión. He encontrado un artículo interesante, relacionado con la violencia laboral, en: http://violenciaeneltrabajo.blogspot.com/
Blog que muestra el trabajo de una mujer argentina (Dra. Lau) y su lucha contra la violencia; en este caso, contra el Acoso laboral.
La fuente de la imagen es también de: http://violenciaeneltrabajo.blogspot.com/
16 oct 2008
¿Ley contra el Acoso Laboral o aplicar (respetar) la Constitución española?
Entrevista sobre Mobbing, realizada EN NOTICIERO DE CANAL 4 Monte Carlo Televisión, a la Psicóloga Licenciada Silvana Giachero (domingo 27 de abril de 2008).
En España ocurre lo mismo y, desgraciadamente, en la Administración pública y en plena democracia. Al menos en Uruguay, se reclama una LEY CONTRA EL ACOSO LABORA; en España, ¿para cuándo? ¿Es que no es suficiente con la Constitución?
En España ocurre lo mismo y, desgraciadamente, en la Administración pública y en plena democracia. Al menos en Uruguay, se reclama una LEY CONTRA EL ACOSO LABORA; en España, ¿para cuándo? ¿Es que no es suficiente con la Constitución?
9 oct 2008
Luis Lafont, fiscal y miembro del Observatorio vasco contra el Mobbing, opina
«Las audiencias provinciales admiten que existe el acoso moral y piden que se investigue si hay delito o no»El 'mobbing' ha existido siempre. Antes se le llamaba coloquialmente el 'puteo' del jefe o del compañero. Esa conducta y la del matón del colegio se habían tolerado, pero hemos asistido a una toma de conciencia jurídica sobre tales situaciones y se ha llegado a la conclusión de que hay que pararlas judicialmente». Luis Lafont, fiscal del Tribunal Superior del País Vasco, sostiene que tras el hostigamiento en el trabajo se esconde «normalmente el propósito de dominio sobre una persona», un tipo de conducta que jueces y tribunales empiezan a tomarse en serio. Miembro del Observatorio Vasco sobre Acoso Moral, entidad que agrupa a magistrados, fiscales, letrados, catedráticos, inspectores y forenses, Lafont ha publicado 'El Delito de Acoso Moral en el Trabajo', un libro editado por Tirant Lo Blanch.
-Existen muchas maneras de amargarle la vida a un subordinado.
-El 'mobbing' se compone de elementos variados que no parecen justificados y producen menoscabo. Pero tiene que ser una conducta sistemática y reiterada en el tiempo. Por ejemplo, cambios en las condiciones de trabajo sin explicación alguna; actos humillantes, como sentarle a uno en la mesa del conserje o dejarle con una mesa y un bolígrafo; no asignar ningún cometido al empleado o encomendarle tareas para las que no se está preparado o que están condenadas al fracaso; imponer recortes salariales; hacer creer al trabajador que no tiene ninguna utilidad o que sobra dentro de la organización...
-¿Cuándo el 'mobbing' deja de ser un asunto de la jurisdicción laboral -o de la contencioso administrativa, si la víctima es un funcionario- y se convierte en un presunto delito penal?
-Hay algo más que cambios en las condiciones del trabajo. Se pasa al insulto, a la amenaza, a la difusión de rumores injuriosos sobre una persona. Aunque las líneas divisorias no siempre están claras.
-¿Qué tienen en común los acosadores de la empresa?
-Piensan que el empleado debe asumir un rol dentro de una organización. Si éste no lo hace, lo hostigan para que se someta al papel asignado o, en caso contrario, se vaya.
-¿Cómo ha evolucionado la actitud de la Justicia frente al 'mobbing'?
-En 2001 se archivaba prácticamente todo en la vía penal. Se pensaba que era un asunto de la jurisdicción laboral. A partir de 2004, las audiencias provinciales les dicen a los jueces instructores en ocasiones que deben seguir investigando; admiten que existe una realidad de acoso moral en el trabajo y que es necesario agotar todas las vías para determinar si existe o no delito. Por último, han empezado a llegar las condenas.
-En su libro califica el 'mobbing' como una «lacra». ¿Tanto se ha extendido ese fenómeno en el ámbito laboral?
-El aspecto cuantitativo no es desdeñable. Los procesos son frecuentes en lo contencioso y en lo Social. En la esfera penal ya existe un cuerpo bastante consolidado de condenas por falta y se han dictado más de media docena de sentencias por delito. Ahora bien, si utilizo la palabra 'lacra' es porque el acoso moral incide en un valor fundamental que está recogido en el artículo 15 de la Constitución: el respeto que una persona merece por el hecho de serlo. Ese artículo proscribe cualquier conducta que 'cosifique' al individuo o lo instrumentalice.
-Los profanos se preguntan cómo se puede tipificar penalmente esa 'cosificación' de una persona.
-En el Observatorio defendemos que el artículo más adecuado del Código Penal es el 173, porque se refiere a la integridad moral, que es el bien jurídico que se protege. Y cuando se trata de un funcionario de la Administración, el 175. El artículo 173 abarca todas las fórmulas de mobbing (de superior a inferior, a la inversa y entre compañeros). No ocurre lo mismo con otros delitos que se han aplicado en situaciones de acoso moral, como las coacciones o delito contra los trabajadores.
-Sin embargo, a muchos juristas el concepto de integridad moral les parece demasiado general.
-De hecho, cuando se debatió el artículo 173 en el Congreso, el grupo vasco dijo que nunca podría aplicarse, y menos en el orden penal, ya que exige conceptos muy claros. Lo calificó de 'vaporoso' y 'ectoplásmico'. Curiosamente, la jurisdicción militar sí parece creer en la idea del acoso moral. Los tribunales militares territoriales han dictado las mejores sentencias sobre esta cuestión, tanto técnica como doctrinalmente.
-¿No es sorprendente que los militares sean más 'sensibles' que los civiles en esta cuestión.
-Forman una especie de Administración cualificada. El principio de jerarquía se proyecta de una forma más intensa. En general, la Administración es el caldo de cultivo idóneo para el acoso moral, debido al carácter jerarquizado de las relaciones. Y también porque en ella se pueden manifestar todos los tipos de 'mobbing' posibles, incluido el que se produce de abajo hacia arriba; es decir, el empleado que agrede moralmente al superior.
Superioridad psicológica
-¿Conoce algún caso así?
-Tenemos una sentencia de Málaga dictada en febrero de 2007. Un grupo de médicos no estaba de acuerdo con el sistema de guardias del hospital y se dedicó a difamar al superior. Le hacían responsable de todos los males, desde las deficiencias en la atención a los usuarios a cualquier otro problema. Se burlaron de su orientación sexual; que si era novio del enfermero... Le llamaron 'prevaricador', 'maltratador', 'sinvergüenza', 'holgazán', 'hijo de puta'... En fin.
-¿Y qué decidió la autoridad judicial?
-Las conductas fueron calificadas como coacciones. Diez meses de multa.
-De todos modos, el 'mobbing' más frecuente será el de las personas hostigadas por el jefe. Pensemos en un funcionario a las órdenes de un cargo de libre designación.
-El acoso de arriba hacia abajo es el más común. Pero no me parece que el tipo de nombramiento sea determinante. Lo importante es que una persona se vale de su superioridad jerárquica, de las peculiaridades de una organización, para actuar contra un inferior que tiene pocas posibilidades de defenderse.
-¿Y cómo es el hostigamiento entre compañeros?
-Suele existir un componente de superioridad psicológica del agresor frente al agredido. El 'bullying' entre escolares es también otro ejemplo de acoso 'horizontal'.
-La violencia en los colegios no deja de aumentar.
-La inquietud del ministerio público es muy alta y en particular el de la Fiscalía de Menores de Vizcaya. El mejor cuerpo doctrinal que existe sobre el 'bullying' es una instrucción de la Fiscalía General del Estado que apareció en 2005.
-Tuvo que producirse el suicidio del joven Jokin en un centro de Hondarribia para que cambiara la percepción de la Justicia.
-Fue un caso emblemático por sus terribles consecuencias. Hay fórmulas de acoso fáciles de reconocer: actos de violencia en clase, las collejas... Son hechos que llaman más la atención y que pueden acabar incluso en la muerte de un chico. Pero aparte de esos casos, y aparte también de la violencia de género, donde la concienciación social es total, existen otras formas de hostigamento más sutiles. El 'mobbing' o el acoso inmobiliario no finalizan con la muerte de nadie.
Fuente:
http://www.elcorreodigital.com/alava/20081009/pvasco-espana/parar-puteo-jefe-maton-20081009.html
4 oct 2008
La telaraña del mobbing en la Administración Pública

Se recoge a continuación una parte de la entrevista realizada por Paula Torre en La Tribuna al psicólogo y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, experto en Mobbing y director de los estudios Cisneros sobre acoso psicológico. Iñaki Piñuel, se desplazó a Cuenca para estudiar junto a un grupo de expertos un caso de un grave acoso laboral que se está llevando a cabo en una institución conquense.
¿Dónde se da más el Mobbing, en la empresa privada o en la Administración pública?
El barómetro Cisneros V sobre Mobbing en la administración habla de una tasa cercana al 22% de funcionarios afectados por este problema. Los casos de acoso laboral entre funcionarios suelen ser más duros y de mayor duración. Es muy difícil que un funcionario ‘se vaya'. Desgraciadamente en las empresas privadas el Mobbing suele terminar con la salida de la víctima.
Según este Estudio, que se realizó en la Agencia Tributaria y la Intervención General de la Administración del Estado con una participación del 62 % de los 7000 funcionarios hace 2 años, para analizar el Mobbing en las administraciones públicas, encuentra que un 15 % de los funcionarios son acosados por no querer incurrir en irregularidades o fraudes, no ceder ante el servilismo, o reivindicar los derechos propios, junto a la envidia por un buen hacer profesional son las causas más comunes.
¿Cuáles son las conductas más frecuentes de Mobbing?
Suelen ser conductas que tienen que ver con insultar, vejar, humillar y arrinconar al trabajador; quitarle los medios para que realice su trabajo; relegarle a trabajos que significan una degradación de lo que hasta ahora ha sido su puesto de trabajo; tareas incluso humillantes o que nada tienen que ver con la descripción de su puesto de trabajo con vistas, precisamente a desanimarlo, agotarlo, consumirlo, reducirlo emocional y psicológicamente y lograr de esa manera una salida de la institución, en este caso de la administración por parte del empleado público.
¿Cuál es el objetivo de la practica del Mobbing?
Es intimidar, apocar, reducir, aplanar, amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente a la víctima, con vistas a eliminarla de la organización y a satisfacer la necesidad insaciable de agredir, controlar, y destruir que suele presentar el hostigador, que aprovecha la ocasión que le brinda la situación organizativa particular (reorganización, caos, desorganización, urgencia, reducción de costes, burocratización, cambios vertiginosos, etc...) para canalizar una serie de impulsos y tendencias psicopáticas.
¿Hay algunos criterios para diagnosticar si una persona padece o no Mobbing?
Los tres criterios diagnósticos más comúnmente aceptados por los investigadores europeos, que sirven para dilucidar si estamos o no ante casos de Mobbing son: la existencia de una o más de las conductas de hostigamiento; internacionalmente reconocidas por la Investigación como tales que son la duración del hostigamiento como algo que se presenta a lo largo de un período y por lo tanto que no responde a una acción puntual o esporádica, se entiende que como mínimo a lo largo de más de 6 meses. La frecuencia de los comportamientos de hostigamiento por lo menos semanal (una vez o más a la semana. La concurrencia de estas tres características acreditan la existencia de un trabajador sometido a un cuadro de Acoso Psicológico en el trabajo o Mobbing.
¿Cómo puede saber una personas si está quemado en el trabajo, si está siendo víctima de un maltrato?
Si siente cansancio o agotamiento emocional que persiste por meses o años. En segundo lugar, sensación de distanciamiento emocional de las personas con las que trabaja; y la sensación de futuro profesional cerrado o agotado.
La apatía, la tendencia a la depresión, los dolores psicosomáticos, la irritabilidad, el insomnio, las cefaleas y el deterioro de las relaciones familiares son algunas de las consecuencias del acoso moral en el trabajo
¿Por qué se práctica el Mobbing?
La explicación común a la mayoría de los casos reside en que el trabajador que resulta objeto de Mobbing es o se ha convertido en alguien que, por alguna razón, resulta amenazante para la persona o grupo que le hostiga.
El factor más frecuentemente aducido por quienes padecen acoso psicológico en el trabajo son los celos por una competencia o capacidad profesional extraordinaria, pues en contra de lo que se piensa, de que se trata de trabajadores vagos, las personas que sufren Mobbing son trabajadores muy válidos, preparados y con gran capacidad de trabajo.
¿Quién suele ser el que acosa y maltrata normalmente, algún superior o un trabajador de igual a igual?
En un 30 % de los casos de Mobbing son horizontales, es decir, de trabajador a trabajador, habitualmente estos acosadores son trabajadores que tienen un poder fáctico, pueden maltratar porque cuentan con la complicidad del poder, es decir, del superior.
La mayor parte de los casos los comenten los responsables jerárquicos, los jefes diríamos, a sus subordinados y un pequeño porcentaje, un 6 %, es de Mobbing ascendente. Aunque en la mayoría de casos se trata de personas que se valen de su potestad jerárquica para acosar, intimidar y reducir a aquellos que desean eliminar.
El 7% de las víctimas ha pensado en el suicidio como única salida a la situación de acoso que padecen.
¿Cuáles son las prácticas habituales de Mobbing?
Las técnicas para minar y destruir psicológicamente al trabajador son variadas y desgraciadamente a veces muy creativas. Tienen en común que con ellas se intenta agobiar, calumniar, atacar el trabajo, las convicciones, la vida privada, de la víctima, ninguneando, aislando, maltratando, estigmatizando, amenazando, etc... En una palabra, quien hostiga trata de destruir la confianza en sí mismo, y la autoestima, y afectar así al desempeño laboral, hasta entonces aceptable, o incluso positivo, reduciéndolo. Con ello se consigue eliminar la empleabilidad del trabajador, o su capacidad de ser útil y empleable para la organización.
¿Qué ha motivado este espectacular aumento de casos de acoso psicológico en el trabajo?
Los casos de Mobbing ya existían. Lo que han hecho nuestras investigaciones, en especial los barómetros Cisneros, es arrojar las cifras de trabajadores que padecen esta lacra. En España uno de cada seis trabajadores padeció en los últimos seis meses unas situaciones de hostigamiento o acoso psicológico continuado. El trabajo de divulgación ha hecho que no parezca algo normal.
Dicen que la práctica se convierte en norma. ¿Existe alguna forma de que esta no llegue a tal?
El Mobbing ha de detenerse antes de que se produzca. La estrategia es la prevención y la implementación de buenas prácticas empresariales. Las empresas son las primeras interesadas en evitar que este tipo de acoso lastre su clima laboral y sus cuentas.
El Mobbing, identificado por primera vez por el profesor sueco Heinz Leymann al principio de la década de los 80 del siglo pasado, ha adquirido en España tintes y cifras epidemiológicas.
Este tipo de agresión continuada y silenciosa está terminando con la salud física y psíquica de cientos de miles de trabajadores en la España.
¿Debería tenerse en cuenta como un riesgo laboral?
Quitando los sectores de construcción y profesiones de alto riesgo, el riesgo número uno para un trabajador en el siglo XXI es el que procede no de las condiciones físicas, sino de las condiciones sociales que se generan en su trabajo, las relaciones con compañeros o, sobre todo, con jefes.
Entonces, ¿debería figurar en la Ley de Prevención?.
Si funcionara, el management tóxico sería prevenido como una forma que pone en peligro la salud del trabajador. Cuando a un trabajador se le grita, es lo mismo que si se le expone a una sustancia cancerígena, a otro nivel y con otras características. Si funcionaran bien los servicios de prevención, estas prácticas se identificarían tempranamente y, sobre todo, quienes hacen esto. La única posibilidad de intervención es la prevención. Otra cosa de la que estoy en contra son los observatorios. Una cosa como el Mobbing no se puede observar, es como decir que voy a observar que están matando a mi vecina... ¿Y no haces nada? ¿Qué despropósito es éste?
¿Qué medidas habría que emprender para evitarlo?
Protocolos de intervención, formar a los especialistas en salud laboral para que esto sea inmediatamente identificado, enseñar cómo se trabaja con la víctima, con el acosador, con el servicio de recursos humanos.
El mobbing es un verdadero proceso de destrucción psicológica y social y que termina muy frecuentemente con la salud psicológica del individuos, a veces también con la salud física y que en un porcentaje elevado de casos pues termina, desgraciadamente también con la saluda del trabajador de la institución o la empresa en la que trabaja.
Fuente del texto:
http://blogs.periodistadigital.com/dinero.php/2008/09/22/lel-mobbing-se-manifiesta-sobre-todo-en-
Fuente de la imagen: Wikimedia Commons, depósito de contenido libre hospedado por la Fundación Wikimedia.
30 sept 2008
Acosador = Inútil y ambicioso
En estos momentos, más vale esta imagen que escribir sobre el mobbing.
Fuente de la imagen: http://www.menudopastel.com/nocheterror/cartel.php?num=1
Fuente de la imagen: http://www.menudopastel.com/nocheterror/cartel.php?num=1
Valga esta imagen por mil definiciones del "Acoso Laboral"
23 sept 2008
Jungla laboral
La economía global y las políticas neoliberales no son abstracciones sin reflejo en las vidas particulares de los ciudadanos. Como un efecto dominó, impregnan todas las capas sociales y laborales, dibujando una tendencia generalizada donde la competitividad suele ser entendida como una lucha en la que todo vale, incluso entre iguales. En este contexto, parecen lógicas las cada vez más frecuentes situaciones de acoso laboral, o ``mobbing´´, un fenómeno que en España alcanza al 15% de la población trabajadora. La Universidad Internacional de Andalucía, en su Sede de Santa María de la Rábida, dedicó un curso a la valoración de los riesgos psicosociales en el entorno laboral. En esta edición, el catedrático de derecho del trabajo de la UJEN, Cristóbal Molina, y la investigadora y socióloga de la Universidad Católica de Lovaina, Ada García, realizan un análisis pormenorizado del fenómeno mobbing en sus aspectos descriptivos, de detección y de situación en la política económica y empresarial mundial (31.08.2008)JUNGLA LABORAL (comentarios de Ada García,
Fuentes:
http://mobbingopinion.bpweb.net/cgi-bin/artman/exec/search.cgi?cat=12&start=11&perpage=10&template=index/cat_default.htm
Ada García (Doctora en Sociología. Profesora Titular de la Université de Louvain
http://www.acosomoral.org/soc23.htm
Depostismo político en la Admón. Pública (Mª José Blanco Barea)

EL ACOSO MORAL EN LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS: UN DESPOTISMO POLÍTICO PARA INHIBIR RESISTENCIAS SOCIALES (MªJosé Blanco Barea: 08.12.2002)
La elección de la locución “Acoso moral” responde a la idea de que en las Administraciones Públicas, de forma más evidente, el acoso ataca desde el principio a la integridad moral de la persona elegida diana de acoso. Insistiremos una vez más en que el concepto de integridad moral no equivale al concepto de honor, fama, crédito o similar. De acuerdo con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Art.7, se ataca a la integridad moral cuando a la víctima se le niega o desconoce su capacidad para decidir por sí misma en relación a su persona, reduciéndola a la condición de cosa, por eso se habla de trato degradante, porque se vulnera el derecho a ser tratado como un ser humano libre, anulándolo como persona libre.
El empleo público en España creció en menos de 10 años en un porcentaje tan alto como, aparentemente, requería el nuevo sistema de organización de entes administrativos: el basado en el proceso de descentralización de las CCAA, y el fundamentado en el reconocimiento de una independencia autonómica de los entes locales.
El Poder Político, entendiendo por tal a los grupos políticos que a través de la lucha política pretenden ejercer el dominio, esto es, dirigir la conducta de los demás, cuando se practica sin sujeción a las reglas de derecho que determinan sus funciones, ejerce un poder de dominación arbitrario, despótico, que como todo poder ni es ilimitado, ni unitario, y puede dejar de detentarlo en cuando alguien sea capaz de liberar a los dominados, potenciando el poder de hecho que tienen.
Nos parece que el incremento del número de empleados públicos tiene, además, otra característica: la precariedad laboral institucional, de más de la mitad de contratados laborales en régimen de duración determinada y para una obra o servicio determinado o acumulación de tareas. Poco a poco se fue configurando una plantilla en las Administraciones dedicada a tareas específicas directamente relacionadas con estrategias políticas concretas. Las contrataciones subvencionadas para planes concretos de políticas sociales y económicas, configuraron un nuevo tipo de personal laboral cuya eficacia, mérito y capacidad se medían en términos no tanto de servicio público, como de cumplimiento de los objetivos políticos de corte electoralista, de manera que el interés del partido gobernante era el que había que salvaguardar y garantizar.
A este modelo se adscribieron algunos funcionarios de carrera.
El funcionariado sociologicamente ha servido para garantizar la efectividad de un gobierno que se apoya en la plantilla a la que se asegura estabilidad en el empleo y remuneración. Pero cuando se produce el incremento de contratados laborales al servicio de gobiernos de distintos signos políticos, a los que la estabilidad se les asegura a cambio de demostrar aquellos meritos de eficacia y fidelidad a los intereses de las luchas de partidos, el Poder Político va creando sin ser consciente de ello un poder burocrático formado en la lealtad a un Partido Político, capaz de ofrecer resistencia desde la propia organización administrativa, a cualquier dominación, ya sea arbitraria, ya sea reglada o conforme a Derecho.
La estructura administrativa ha generado, con la consolidación de los empleos públicos, un nuevo tipo de organización burocrática que es correa de transmisión de las luchas políticas por el poder. Es decir, los propios empleados entablan relaciones de poder dentro de las organizaciones administrativas, encaminadas a la adscripción de los compañeros a los grupos políticos que, desde fuera de la organización administrativa y desde dentro, en el órgano político, persiguen el objetivo de detentar el poder. Una especie de bucle retroalimenta en la esfera personal de la burocracia, la legitima lucha política por el poder.
Los empleados públicos deben seguir las pautas marcadas por la organización política, por tratarse de un sistema democrático. La perversión de las reglas se produce cuando los empleados no sirven a ese interés sino que se adscriben al particular de cada fuerza política a fin de que consiga sus objetivos.
El acoso se produce cuando un empleado no se integra en ninguno de estos grupos, pretendiendo ser independiente.
Esto dificulta las previsiones de los que ejercen la fuerza para dominar, porque no cabe negociación alguna con el que no es afín a ninguna opción.
El sistema de pactos políticos de gobernabilidad aseguran a estos empleados agrupados su privilegio de incolumidad. Ningún acoso puede caer sobre ellos porque en cualquier momento pueden ser útiles para una estrategia de partidos políticos en busca de hacerse con el monopolio del Poder, en la que el pacto se negocia en función del “capital humano intelectual” con que cuente cada opción.
Precisamente el trabajador, funcionario o contratado, que ejerce su derecho-deber de independencia, no puede ser considerado como “capital intelectual” por cuanto no puede ser objeto de apropiación por parte de nadie. En consecuencia, tampoco puede ser un valor en la negociación del reparto político del Poder. Por eso su independencia será atacada continuamente, por eso será acosado.
Por el contrario, los empleados de los que venimos hablando tienen garantizada la independencia funcionarial en tanto en cuanto cumplan con sus deberes derivados de las normas paccionadas políticas. Entre estos deberes está, fundamentalmente, el de oponer resistencia o facilitar –según los casos- las acciones y hasta las omisiones de los equipos de gobierno y hasta de la oposición.
En sus despachos se cuecen todo tipo de noticias, rumores, datos. En sus papeleras están los documentos comprometedores.
Y a través de sus gestiones se genera en la opinión pública el desencanto o la ilusión, según toquen las campanas de la Torre Mayor. Son los verdaderos artífices del poder arbitrario, son los que permiten, facilitan, encubren, promueven, callan o cuentan, todo lo que sea beneficioso par la legitima lucha política del poder, “legitimada” a base de repetirse una y otra vez esas conductas, consiguiendo una inhibición psíquica en la población, y de la ley del mas fuerte al todo vale, en un salto en el vacío se colocan en la anomia, en la impunidad.
En esta estructura de poder, un funcionario independiente, bien formado, un empleado que realice su trabajo honestamente, que se deba a la idea de servicio publico, no es mas que un obstáculo tanto para las luchas políticas externas generadas desde fuera del entorno laboral-municipal como, fundamentalmente, para las que se entablan dentro entre los grupos políticos que cuentan con la función de estos trabajadores a su servicio.
El acoso en la Administración Publica local consiste en una relación de fuerza (poder de dirigir las conductas de los demás usando la intimidación, coacción, amenaza…) ejercida por los grupos y por los individuos leales a las directrices políticas.
Las violencia ambiental que producen entre si unos y otros grupos, va progresivamente creando un caldo de cultivo optimo para que las acciones se dirijan contra el funcionario o empleado que no se adscriba a uno u otro grupo.
El acoso aquí es total, horizontal, vertical, trasversal , porque atraviesa todos los vectores o factores desde los distintos frentes, de manera que la red del acoso en las administraciones publicas, especialmente en las municipales, esta compuesta por una diversidad de relaciones de poder, aunque solo una o algunas de ellas utilizaran la violencia psicológica.
El mayor problema con el que se encuentra el acosado es con la imagen pública de conflicto político, de búsqueda de dominio o control del dominio político que se percibe de él desde fuera. Pero a la vez, ésta será su mejor defensa si logra que un Juzgado o la FISCALIA comprenda en qué consiste la relación de sumisión al poder de hecho a que se le intenta someter, por parte de quienes no siendo mas que factores especialmente vinculados a los poderes políticos, se muestran como eficaces empleados, ocultando así su tendenciosa conducta incluso omisiva, configurando una cadena de influencias destinada a doblegar su voluntad.
Se trata de un acoso secundario pero indispensable, para que el principal objetivo del despotismo institucional, consiga dominar las fuerzas sociales. Es decir, el poder para dirigir, someter, adscribir a los ciudadanos a un ilegitimo dominio antidemocrático por ser antijurídico, solo se consigue eliminando a quienes pueden agitar las conciencias manipuladas, fuente del único control que puede hacer cambiar la posición clave respecto al uso de los medios de dominio: el pueblo soberano y el Poder Judicial que administra la Justicia emanada del pueblo.
Por esta razón, los funcionarios independientes que denuncien un acoso, serán a menudo victimas de su propia denuncia porque sin entablar lucha política alguna por el poder, ni pretender objetivo de dominación política, reivindicando independencia e integridad moral respecto de los grupos políticos, reivindican al mismo tiempo del conjunto social adscrito al control de aquellos, igualmente, la independencia.
Esto es, las capas de la sociedad inhibidas, sometidas, controladas, no aceptan la denuncia precisamente para no asumir la responsabilidad que, por su inercia hacia el status de poder establecido, les corresponde en el proceso de desestabilización democrática.
Cierto es que las denuncias de corrupción han sido utilizadas en las luchas políticas de poder, y por ello estas acusaciones son sospechosas de estar ecaminadas al objetivo de acceder al monopolio del poder por vía de conquista procesal y no electoral.
Precisamente por esto, hay que conocer perfectamente el entramado de relaciones de poder que se entrecruzan, describirlas y sobre todo, no dejar ninguna duda de que el acosado es victima, no competidor, que no obtiene ni puede obtener ningún beneficio, que no detenta poder político que tienda a dirigir a los demás, que únicamente tiene por finalidad al denunciar, defenderse a la par que no ser cómplice de una forma de gobierno en las Administraciones que se está asentando gracias al inmovilismo y la ausencia de movimientos sociales que reivindiquen el derecho a una democracia lo más regulada posible en el ejercicio del poder.
Por eso, en esta época de elecciones sobre todo, se ha de proceder con mucha cautela si algún partido político apoya la denuncia del trabajador.
En estos casos, el respaldo de los movimientos asociacionistas es fundamental para que se produzca un cambio en las capas sociales, en todas aquellas personas que han renunciado a la democratización permanente, esto es, a ejercer el control social de las Instituciones en un ejercicio permanente de revisión de todo lo que sea indicativo de una arbitrariedad, incluida la que puede revestirse de legalidad formal.
Y por supuesto, si no actúa con todas sus facultades el Poder Judicial, si por no judicializar la política se produce un indulto general, mediante la amnistía anticipada de las responsabilidades penales en que consiste la inactividad instructora de Jueces y Fiscales, me temo que estamos presionando para que se reprima o inhiba cualquier resistencia social a semejante despotismo político que sadrá, sin duda, bien fortalecido.
MªJosé Blanco Barea. (Para Javier)
mjblanco@porlaintegridad.org
Fuentes:
La elección de la locución “Acoso moral” responde a la idea de que en las Administraciones Públicas, de forma más evidente, el acoso ataca desde el principio a la integridad moral de la persona elegida diana de acoso. Insistiremos una vez más en que el concepto de integridad moral no equivale al concepto de honor, fama, crédito o similar. De acuerdo con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Art.7, se ataca a la integridad moral cuando a la víctima se le niega o desconoce su capacidad para decidir por sí misma en relación a su persona, reduciéndola a la condición de cosa, por eso se habla de trato degradante, porque se vulnera el derecho a ser tratado como un ser humano libre, anulándolo como persona libre.
El empleo público en España creció en menos de 10 años en un porcentaje tan alto como, aparentemente, requería el nuevo sistema de organización de entes administrativos: el basado en el proceso de descentralización de las CCAA, y el fundamentado en el reconocimiento de una independencia autonómica de los entes locales.
El Poder Político, entendiendo por tal a los grupos políticos que a través de la lucha política pretenden ejercer el dominio, esto es, dirigir la conducta de los demás, cuando se practica sin sujeción a las reglas de derecho que determinan sus funciones, ejerce un poder de dominación arbitrario, despótico, que como todo poder ni es ilimitado, ni unitario, y puede dejar de detentarlo en cuando alguien sea capaz de liberar a los dominados, potenciando el poder de hecho que tienen.
Nos parece que el incremento del número de empleados públicos tiene, además, otra característica: la precariedad laboral institucional, de más de la mitad de contratados laborales en régimen de duración determinada y para una obra o servicio determinado o acumulación de tareas. Poco a poco se fue configurando una plantilla en las Administraciones dedicada a tareas específicas directamente relacionadas con estrategias políticas concretas. Las contrataciones subvencionadas para planes concretos de políticas sociales y económicas, configuraron un nuevo tipo de personal laboral cuya eficacia, mérito y capacidad se medían en términos no tanto de servicio público, como de cumplimiento de los objetivos políticos de corte electoralista, de manera que el interés del partido gobernante era el que había que salvaguardar y garantizar.
A este modelo se adscribieron algunos funcionarios de carrera.
El funcionariado sociologicamente ha servido para garantizar la efectividad de un gobierno que se apoya en la plantilla a la que se asegura estabilidad en el empleo y remuneración. Pero cuando se produce el incremento de contratados laborales al servicio de gobiernos de distintos signos políticos, a los que la estabilidad se les asegura a cambio de demostrar aquellos meritos de eficacia y fidelidad a los intereses de las luchas de partidos, el Poder Político va creando sin ser consciente de ello un poder burocrático formado en la lealtad a un Partido Político, capaz de ofrecer resistencia desde la propia organización administrativa, a cualquier dominación, ya sea arbitraria, ya sea reglada o conforme a Derecho.
La estructura administrativa ha generado, con la consolidación de los empleos públicos, un nuevo tipo de organización burocrática que es correa de transmisión de las luchas políticas por el poder. Es decir, los propios empleados entablan relaciones de poder dentro de las organizaciones administrativas, encaminadas a la adscripción de los compañeros a los grupos políticos que, desde fuera de la organización administrativa y desde dentro, en el órgano político, persiguen el objetivo de detentar el poder. Una especie de bucle retroalimenta en la esfera personal de la burocracia, la legitima lucha política por el poder.
Los empleados públicos deben seguir las pautas marcadas por la organización política, por tratarse de un sistema democrático. La perversión de las reglas se produce cuando los empleados no sirven a ese interés sino que se adscriben al particular de cada fuerza política a fin de que consiga sus objetivos.
El acoso se produce cuando un empleado no se integra en ninguno de estos grupos, pretendiendo ser independiente.
Esto dificulta las previsiones de los que ejercen la fuerza para dominar, porque no cabe negociación alguna con el que no es afín a ninguna opción.
El sistema de pactos políticos de gobernabilidad aseguran a estos empleados agrupados su privilegio de incolumidad. Ningún acoso puede caer sobre ellos porque en cualquier momento pueden ser útiles para una estrategia de partidos políticos en busca de hacerse con el monopolio del Poder, en la que el pacto se negocia en función del “capital humano intelectual” con que cuente cada opción.
Precisamente el trabajador, funcionario o contratado, que ejerce su derecho-deber de independencia, no puede ser considerado como “capital intelectual” por cuanto no puede ser objeto de apropiación por parte de nadie. En consecuencia, tampoco puede ser un valor en la negociación del reparto político del Poder. Por eso su independencia será atacada continuamente, por eso será acosado.
Por el contrario, los empleados de los que venimos hablando tienen garantizada la independencia funcionarial en tanto en cuanto cumplan con sus deberes derivados de las normas paccionadas políticas. Entre estos deberes está, fundamentalmente, el de oponer resistencia o facilitar –según los casos- las acciones y hasta las omisiones de los equipos de gobierno y hasta de la oposición.
En sus despachos se cuecen todo tipo de noticias, rumores, datos. En sus papeleras están los documentos comprometedores.
Y a través de sus gestiones se genera en la opinión pública el desencanto o la ilusión, según toquen las campanas de la Torre Mayor. Son los verdaderos artífices del poder arbitrario, son los que permiten, facilitan, encubren, promueven, callan o cuentan, todo lo que sea beneficioso par la legitima lucha política del poder, “legitimada” a base de repetirse una y otra vez esas conductas, consiguiendo una inhibición psíquica en la población, y de la ley del mas fuerte al todo vale, en un salto en el vacío se colocan en la anomia, en la impunidad.
En esta estructura de poder, un funcionario independiente, bien formado, un empleado que realice su trabajo honestamente, que se deba a la idea de servicio publico, no es mas que un obstáculo tanto para las luchas políticas externas generadas desde fuera del entorno laboral-municipal como, fundamentalmente, para las que se entablan dentro entre los grupos políticos que cuentan con la función de estos trabajadores a su servicio.
El acoso en la Administración Publica local consiste en una relación de fuerza (poder de dirigir las conductas de los demás usando la intimidación, coacción, amenaza…) ejercida por los grupos y por los individuos leales a las directrices políticas.
Las violencia ambiental que producen entre si unos y otros grupos, va progresivamente creando un caldo de cultivo optimo para que las acciones se dirijan contra el funcionario o empleado que no se adscriba a uno u otro grupo.
El acoso aquí es total, horizontal, vertical, trasversal , porque atraviesa todos los vectores o factores desde los distintos frentes, de manera que la red del acoso en las administraciones publicas, especialmente en las municipales, esta compuesta por una diversidad de relaciones de poder, aunque solo una o algunas de ellas utilizaran la violencia psicológica.
El mayor problema con el que se encuentra el acosado es con la imagen pública de conflicto político, de búsqueda de dominio o control del dominio político que se percibe de él desde fuera. Pero a la vez, ésta será su mejor defensa si logra que un Juzgado o la FISCALIA comprenda en qué consiste la relación de sumisión al poder de hecho a que se le intenta someter, por parte de quienes no siendo mas que factores especialmente vinculados a los poderes políticos, se muestran como eficaces empleados, ocultando así su tendenciosa conducta incluso omisiva, configurando una cadena de influencias destinada a doblegar su voluntad.
Se trata de un acoso secundario pero indispensable, para que el principal objetivo del despotismo institucional, consiga dominar las fuerzas sociales. Es decir, el poder para dirigir, someter, adscribir a los ciudadanos a un ilegitimo dominio antidemocrático por ser antijurídico, solo se consigue eliminando a quienes pueden agitar las conciencias manipuladas, fuente del único control que puede hacer cambiar la posición clave respecto al uso de los medios de dominio: el pueblo soberano y el Poder Judicial que administra la Justicia emanada del pueblo.
Por esta razón, los funcionarios independientes que denuncien un acoso, serán a menudo victimas de su propia denuncia porque sin entablar lucha política alguna por el poder, ni pretender objetivo de dominación política, reivindicando independencia e integridad moral respecto de los grupos políticos, reivindican al mismo tiempo del conjunto social adscrito al control de aquellos, igualmente, la independencia.
Esto es, las capas de la sociedad inhibidas, sometidas, controladas, no aceptan la denuncia precisamente para no asumir la responsabilidad que, por su inercia hacia el status de poder establecido, les corresponde en el proceso de desestabilización democrática.
Cierto es que las denuncias de corrupción han sido utilizadas en las luchas políticas de poder, y por ello estas acusaciones son sospechosas de estar ecaminadas al objetivo de acceder al monopolio del poder por vía de conquista procesal y no electoral.
Precisamente por esto, hay que conocer perfectamente el entramado de relaciones de poder que se entrecruzan, describirlas y sobre todo, no dejar ninguna duda de que el acosado es victima, no competidor, que no obtiene ni puede obtener ningún beneficio, que no detenta poder político que tienda a dirigir a los demás, que únicamente tiene por finalidad al denunciar, defenderse a la par que no ser cómplice de una forma de gobierno en las Administraciones que se está asentando gracias al inmovilismo y la ausencia de movimientos sociales que reivindiquen el derecho a una democracia lo más regulada posible en el ejercicio del poder.
Por eso, en esta época de elecciones sobre todo, se ha de proceder con mucha cautela si algún partido político apoya la denuncia del trabajador.
En estos casos, el respaldo de los movimientos asociacionistas es fundamental para que se produzca un cambio en las capas sociales, en todas aquellas personas que han renunciado a la democratización permanente, esto es, a ejercer el control social de las Instituciones en un ejercicio permanente de revisión de todo lo que sea indicativo de una arbitrariedad, incluida la que puede revestirse de legalidad formal.
Y por supuesto, si no actúa con todas sus facultades el Poder Judicial, si por no judicializar la política se produce un indulto general, mediante la amnistía anticipada de las responsabilidades penales en que consiste la inactividad instructora de Jueces y Fiscales, me temo que estamos presionando para que se reprima o inhiba cualquier resistencia social a semejante despotismo político que sadrá, sin duda, bien fortalecido.
MªJosé Blanco Barea. (Para Javier)
mjblanco@porlaintegridad.org
Fuentes:
16 sept 2008
Primera sentencia condenatoria en la Admón Pública por acoso moral (mobbing)

Primera condena en la Administración española. La Generalitat catalana, condenada por mobbing a una funcionaria http://www.clamacosomoral.net/pdf/sentencia-lleida2008.pdf
Fuente: http://www.el-refugio.net/mobbing/primera-condena-en-la-administracion-espassola-vt4367.html
Fuente: http://www.el-refugio.net/mobbing/primera-condena-en-la-administracion-espassola-vt4367.html
15 sept 2008
El acoso moral en el trabajo y las "direcciones" tóxicas

A pesar del empeño por la "Conciliación Familiar", las personas estamos obligadas a trabajar para comer y, además, quienes tenemos la suerte de tener un puesto de trabajo pasamos en éste la mayor parte de nuestro tiempo. Verdaderamente, en los tiempos que corren es una suerte tener un puesto de trabajo; lo peor es cuando este sitio (fuente de nuestros ingresos y de nuestro modus vivendi) se convierte en un lugar de tortura (Véanse los resultados del módulo sobre accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Encuesta de Población Activa del año 2007, hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística).
Esta situación se ha convertido en un riesgo para la salud física y, especialmente, para la mental de muchas personas, con lo que esto conlleva: aislamiento, inseguridad, baja autoestima, somatizaciones, ninguna calidad de vida, etc., etc.). El profesor Iñaki Piñuel (Universidad de Alcalá de Henares, director de los Informes Cisneros sobre acoso laboral) explica "las cifras de los trabajadores incurso en riesgos psicosociales, que engloban el estrés, el burnout o síndrome de «estar quemado» y el mobbing (acoso laboral), son del 38% de la población ocupada en España (32% estrés, 11% burnout y 9,2% mobbing". Lo que también sería interesante conocer es cuántas víctimas pertenecen a organismo e instituciones públicas.
Adelantándome a los resultados, avanzaría que el estudio sería complejo realizarlo sobre datos fiables ya que, en el contexto de las administraciones públicas, el miedo del personal así como "el ordeno y mando" de las jefaturas y directivos es lo que se lleva. Los primeros temen que les ocurra lo mismo que a su compañero acosado (probablemente, persona auténtica y legal), así se convierten, consciente o inconscientemente, en cómplices de la situación, en testigos mudos. Los segundos (personas generalmente inseguras, poco preparadas y con afán de destacar haciendo suyo el trabajo de otros) utilizan las técnicas del sutil ataque con toallas mojadas, se consideran más importantes y valiosos cuanto más exprimen al personal, crean incertidumbre, dictan normas confusas, extienden dimes y diretes, difaman, difunde falsos comentarios y globos sondas, mantienen en tensión al personal, etc. Lo peor es que estos últimos piensan que esas obsoletas y dictatoriales medidas aumentan el rendimiento y que eso ocurre tanto en la empresa pública como en la privada.
He aquí parte del problema, como explica Piñuel: "esta forma de trabajar, que parecía desterrada, recrudece el estrés y el acoso. La capacidad del ser humano no es ilimitada y los costes de los daños de esos trabajadores machacados cargamos todos con ellos». En este sentido, se refiere a los jefes «tóxicos» e insiste en los graves daños que la violencia laboral -mayoritariamente psicológica- provoca en la víctima tiene unos costes muy elevados para el sistema.
Desgraciadamente, las administraciones estás dirigidas en su mayoría por jefes tóxicos; lo lastimoso y desesperanzador es que esto ocurra en España durante una etapa que, políticamente, algunos denominan de "madurez democrática". Lo que hace falta son personas preparadas, jóvenes con conocimiento, expertos que, por la edad, han combinado su preparación (formación y conocimiento) con la experiencia adquirida realizando éticamente un trabajo.
¡Pena que últimamente, lo que peses sea el favoritismo, la compra-venta de personas, los premios a los servicios prestados y la recompensa a tapar las miserias así como alguna que otra actuación que lo mejor es ocultarla, taparla para que nadie se entere!
¿Dónde se dirige un funcionario público en estas circunstancias?
Esta situación se ha convertido en un riesgo para la salud física y, especialmente, para la mental de muchas personas, con lo que esto conlleva: aislamiento, inseguridad, baja autoestima, somatizaciones, ninguna calidad de vida, etc., etc.). El profesor Iñaki Piñuel (Universidad de Alcalá de Henares, director de los Informes Cisneros sobre acoso laboral) explica "las cifras de los trabajadores incurso en riesgos psicosociales, que engloban el estrés, el burnout o síndrome de «estar quemado» y el mobbing (acoso laboral), son del 38% de la población ocupada en España (32% estrés, 11% burnout y 9,2% mobbing". Lo que también sería interesante conocer es cuántas víctimas pertenecen a organismo e instituciones públicas.
Adelantándome a los resultados, avanzaría que el estudio sería complejo realizarlo sobre datos fiables ya que, en el contexto de las administraciones públicas, el miedo del personal así como "el ordeno y mando" de las jefaturas y directivos es lo que se lleva. Los primeros temen que les ocurra lo mismo que a su compañero acosado (probablemente, persona auténtica y legal), así se convierten, consciente o inconscientemente, en cómplices de la situación, en testigos mudos. Los segundos (personas generalmente inseguras, poco preparadas y con afán de destacar haciendo suyo el trabajo de otros) utilizan las técnicas del sutil ataque con toallas mojadas, se consideran más importantes y valiosos cuanto más exprimen al personal, crean incertidumbre, dictan normas confusas, extienden dimes y diretes, difaman, difunde falsos comentarios y globos sondas, mantienen en tensión al personal, etc. Lo peor es que estos últimos piensan que esas obsoletas y dictatoriales medidas aumentan el rendimiento y que eso ocurre tanto en la empresa pública como en la privada.
He aquí parte del problema, como explica Piñuel: "esta forma de trabajar, que parecía desterrada, recrudece el estrés y el acoso. La capacidad del ser humano no es ilimitada y los costes de los daños de esos trabajadores machacados cargamos todos con ellos». En este sentido, se refiere a los jefes «tóxicos» e insiste en los graves daños que la violencia laboral -mayoritariamente psicológica- provoca en la víctima tiene unos costes muy elevados para el sistema.
Desgraciadamente, las administraciones estás dirigidas en su mayoría por jefes tóxicos; lo lastimoso y desesperanzador es que esto ocurra en España durante una etapa que, políticamente, algunos denominan de "madurez democrática". Lo que hace falta son personas preparadas, jóvenes con conocimiento, expertos que, por la edad, han combinado su preparación (formación y conocimiento) con la experiencia adquirida realizando éticamente un trabajo.
¡Pena que últimamente, lo que peses sea el favoritismo, la compra-venta de personas, los premios a los servicios prestados y la recompensa a tapar las miserias así como alguna que otra actuación que lo mejor es ocultarla, taparla para que nadie se entere!
¿Dónde se dirige un funcionario público en estas circunstancias?
11 jun 2008
¿En qué consiste el acoso laboral?

Ésta es la pregunta del millón en relación a las víctimas de mobbing no es tanto “que es lo que han hecho para merecer el acoso Psicológico”, sino “que es lo que son y representan” para quienes las acosan. La respuesta es siempre la misma: las víctimas del acoso laboral son o se han transformado en una amenaza. No es que vayan por ahí amenazando a nadie. Son sus capacidades profesionales (brillantez, nivel de capacitación, éxito profesional), sus valores y forma de ser (felicidad, alegría, sociabilidad, solidaridad con los demás), lo que les granjea la animadversión de muchos en su entorno que sencillamente, como la madrastra del cuento, “no pueden soportar” la presencia profesional de la víctima cerca de si.
Esos seres apagados y tristes, grises, y acomplejados que suelen ser los acosadores laborales se lanzan al acoso y derribo de aquellos a los que estiman ser la fuente de su sufrimiento personal. Creen que el modo de conjurar su envidia y sus celos es eliminar a la víctima de su lugar de trabajo, cargándose su imagen, su reputación mediante las acusaciones infundadas y falsas que en todo proceso de acoso Psicológico son centrales.
Tal y como apunta Girard, en el momento crucial de la persecución de todo chivo expiatorio, se inventa o fabula un crimen horrendo que supuestamente ha cometido y ello sirve para cargárselo limpiamente. Por eso, al final el mobbing resulta ser un crimen laboral “perfecto”. Todos cuantos son eliminados son presentados como indignos, y todos cuantos son presentados ante la opinión pública como indignos son violentamente eliminados.
La recomendación más inteligente consiste por el contrario en hacer frente a la situación manteniendo la calma, sin permitir que el acoso le desestabilice a uno. Ser emocionalmente inteligente en el mobbing no siempre es algo fácil. Cuando las víctimas del acoso laboral ven que pierden -les roban- su profesión, su salud, su relación de pareja, o su misma capacidad de disfrutar (anhedonia), pedirles que todo ello no les desestabilice es pedir casi un imposible.
Véase:
Esos seres apagados y tristes, grises, y acomplejados que suelen ser los acosadores laborales se lanzan al acoso y derribo de aquellos a los que estiman ser la fuente de su sufrimiento personal. Creen que el modo de conjurar su envidia y sus celos es eliminar a la víctima de su lugar de trabajo, cargándose su imagen, su reputación mediante las acusaciones infundadas y falsas que en todo proceso de acoso Psicológico son centrales.
Tal y como apunta Girard, en el momento crucial de la persecución de todo chivo expiatorio, se inventa o fabula un crimen horrendo que supuestamente ha cometido y ello sirve para cargárselo limpiamente. Por eso, al final el mobbing resulta ser un crimen laboral “perfecto”. Todos cuantos son eliminados son presentados como indignos, y todos cuantos son presentados ante la opinión pública como indignos son violentamente eliminados.
La recomendación más inteligente consiste por el contrario en hacer frente a la situación manteniendo la calma, sin permitir que el acoso le desestabilice a uno. Ser emocionalmente inteligente en el mobbing no siempre es algo fácil. Cuando las víctimas del acoso laboral ven que pierden -les roban- su profesión, su salud, su relación de pareja, o su misma capacidad de disfrutar (anhedonia), pedirles que todo ello no les desestabilice es pedir casi un imposible.
Véase:
8 jun 2008
¡Así queda la persona acosada en el trabajo!
Esta imagen la cojo prestada del blog de Marisa. Su intención seguro era otra: ¡No a los juegos violento! ¡Educar a los niños, desde pequeñitos, a jugar sin violencia! o cualquier otra idea...
Cuando he encontrado esta imagen, la muñeca me ha parecido de trapo y la he identificado, además, con otro tipo de violencia: con el acoso laboral, con lo que queda de una persona acosada en el trabajo. La diferencia es que las tijeras no se ven porque la puñalada deja heridas en el interior, ya que quien acosa bien se guarda de no dejar huellas, rastros ni armas visibles más que a los ojos del corazón.
Imagen que cojo prestada del blog de Marisa:
Imagen que cojo prestada del blog de Marisa:
http://marisaspaces.blogspot.com/
Descripción del mobbing (Rosa Peñasco)
El fantasma del mobbing: casos diferentes (2008)
ACOSO MORAL EN EL TRABAJO: El contenido de estos vídeos es extenso, pero desciptivo- Presenta y representa qué es el acoso laboral:
CONTINÚA EN:
Fuentes: Daño cerebral por mobbing. Aurea de AGACAMT, la Dra. Azcárate y Ricardo Pérez-Accino, presidente de ANAMIB, en Espejo Público, Antena 3.
CONTINÚA EN:
Fuentes: Daño cerebral por mobbing. Aurea de AGACAMT, la Dra. Azcárate y Ricardo Pérez-Accino, presidente de ANAMIB, en Espejo Público, Antena 3.
8 may 2008
Jordi Mancat i Trèpanat: el Bautizo

"FELICIDAD EN EL INMOZULO" (Inmaculada Rodríguez Cunill): La autora fue elegida para la inauguración de la galería en Second Life, del proyecto de heterocro(no)topía (enero, 2008). Esta profesora de la Universidad de Bellas Artes (Sevilla) responde públicamente ante la situación de acoso laboral en la que se haya inmersa. Además de una respuesta artística, es creativa... innovadora y SOLIDARIA:
http://www.sociedadytecnologia.org/eraser/weblog/936.html
Próximamente, el día 9 de mayo, a las 21 horas tendrá lugar en el hall del Centro Cultural de la Villa (San José de la Rinconada) la performance Jordi Mancat i Trèpanat: el Bautizo, con la que se inaugurará la intervención sobre la arquitectura del edificio. Como los obispos de Sevilla se han negado a oficiar el acto, su madre se ha visto obligada a construir una basílica, que ha dedicado a Ntra. Sra. de la Metamorfosis y de Todos los Cambios.
El Centro Cultural de la Villa (también conocido como 'el teatro') está en la Vereda de Chapatales 2, San José de la Rinconada (Sevilla).
¡Ah! Se recomienda llevar cámara de fotos y apparat d'ortodonci
Imágenes: Inmaculada Rodríguez Cunill
Sangre en el alma

No hay que apuñalar físicamente, el alma también sangra. Y es que “La violencia perversa aparece en los momentos de crisis, cuando un individuo que tiene defensas perversas no puede asumir la responsabilidad de una elección difícil. Se trata de una violencia indirecta que se ejerce esencialmente a través de una falta de respeto”.
(Marie-France Hirigoyen: El maltrato en la vida cotidiana, 2000).
3 may 2008
¿Mediocres con poder = psicópatas?

El perfil del acosador o agresor lo describe Piñuel (2002) del siguiente modo:
Capacidad de simulación, distorsión y manipulación, envidias y celos profesionales y personales, la ausencia de sentido de culpa, el autoritarismo, la mediocridad personal y el egoísmo, rasgos ellos que se identifican con el camaleonismo y las conductas hostiles rayanas a la psicopatía (aunque no necesariamente la psicopatía) que se descubren en algunas personas aparentemente con buena adaptación social (Garrido, 2000; Garrido, Stangeland y Redondo, 2001). Asimismo, estaríamos, para algunos autores, ante el denominado psicópata organizacional, legalmente no delincuentes, pero que encuentran en ciertos contextos sociales el lugar desde el cual ejercer el hostigamiento (v., Piñuel , 2002).
En el proceso de hostigamiento suele aparecer la figura del acosador principal, habitualmente un ser perverso, narcisista y paranoide, que es secundado por otros frente a los cuales tiene la suficiente autoridad o carisma para inducirles a las dinámicas grupales del acoso (González de Rivera, 2000). Tales rasgos personales le llevan a la autojustificación de sus actos torcidos como algo razonable e incluso justo. En torno a este proceso de acoso también suelen existir ciertas personas, grupo más o menos vasto, que se inhiben, que mantienen la agresión envuelta en el silencio y que se no intervienen por miedo o bien para aprovechar la situación (una mejora laboral, por ejemplo) cuando la víctima, normalmente más capacitada y honesta, sea apartada del camino. Además, se ha postulado que los acosadores responderían al perfil de la impostura y de la envidia, de “la mediocridad inoperante activa”, sustanciado en individuos sin creatividad, imitadores, de párvulo mérito, con ansias de notoriedad, mendaces, envidiosos de la excelencia ajena, que intentan destruir por todos los medios a su alcance (Irigoyen, 2002).
Capacidad de simulación, distorsión y manipulación, envidias y celos profesionales y personales, la ausencia de sentido de culpa, el autoritarismo, la mediocridad personal y el egoísmo, rasgos ellos que se identifican con el camaleonismo y las conductas hostiles rayanas a la psicopatía (aunque no necesariamente la psicopatía) que se descubren en algunas personas aparentemente con buena adaptación social (Garrido, 2000; Garrido, Stangeland y Redondo, 2001). Asimismo, estaríamos, para algunos autores, ante el denominado psicópata organizacional, legalmente no delincuentes, pero que encuentran en ciertos contextos sociales el lugar desde el cual ejercer el hostigamiento (v., Piñuel , 2002).
En el proceso de hostigamiento suele aparecer la figura del acosador principal, habitualmente un ser perverso, narcisista y paranoide, que es secundado por otros frente a los cuales tiene la suficiente autoridad o carisma para inducirles a las dinámicas grupales del acoso (González de Rivera, 2000). Tales rasgos personales le llevan a la autojustificación de sus actos torcidos como algo razonable e incluso justo. En torno a este proceso de acoso también suelen existir ciertas personas, grupo más o menos vasto, que se inhiben, que mantienen la agresión envuelta en el silencio y que se no intervienen por miedo o bien para aprovechar la situación (una mejora laboral, por ejemplo) cuando la víctima, normalmente más capacitada y honesta, sea apartada del camino. Además, se ha postulado que los acosadores responderían al perfil de la impostura y de la envidia, de “la mediocridad inoperante activa”, sustanciado en individuos sin creatividad, imitadores, de párvulo mérito, con ansias de notoriedad, mendaces, envidiosos de la excelencia ajena, que intentan destruir por todos los medios a su alcance (Irigoyen, 2002).
OPINIÓN DE PIÑUEL (PARA ESCUCHAR):
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