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28 sept 2009

Soledades

Sola, aunque finjo que estoy muy ocupada...

19 sept 2009

El yugo laboral


Encuentro este documental en el Blog Violencia Laboral. Me parece interesante difundirlo porque, además de su contenido real, las personas dan la cara.
El documental se denomina Yugo, que en español significa, el instrumento de madera con que se uncen los animales para el trabajo; yo añadiría: "con el objetivo de agotarlos y dejarlos morir en un ZULO, que no en un túnel". El vídeo nos muestra como manipuladores egocéntricos pueden aplastar a personas "brillantes"

6 jun 2009

El túnel

Ernesto Sábato describe en su obra El túnel la desesperanza, la incomunicación y la soledad que puede sentir una persona. Es una novela dura, intensa y también real: Juan Pablo Castel, un pintor que, ante la imposibilidad de comunicarse con el mundo que lo rodea, enloqueció quizás por desesperación. (Entrar)

3 mar 2009

Personas 'brillantes', acosadas moralmente por manipuladores egocéntricos

Cualquier persona con una vida cualquiera puede ser secuestrada sin saber por qué. Es una auténtica pesadilla. Un día se da cuenta de que está enterrada en vida en un hoyo sin aire, en un zulo.

Modestia aparte, la persona privada de libertad y hostigada en en trabajo responde a un perfil brillante, tiende a dar su opinión y denuncia las deficiencias, las injusticias, las ilegalidades... En definitiva, somos personas que "damos la cara y que tenemos iniciativas." Desgraciadamente, por estos motivos, hemos de soportar violencia psíquica e incluso física por parte de quienes no soportan esta actitud. Por parte de personajes grises y violentos que, escondidos tras una piel de oso, abrazan a su víctima hasta desgarrarla; personajes que sólo tienen un objetivo: aniquilar, aburrir, deshacerse de sus víctimas y empujarlas al abandono de su puesto de trabajo. Para esto, utilizan métodos sutiles, invisibles y, en la mayoría de los casos, indemostrables a pesar de la modificación del código penal. Lo peor, esta situación conlleva a la desestabilización emocional y provoca tanto enfermedades psíquicas como físicas, que son los motivos "irreconocidos" de las bajas médicas que se expiden como "enfermedad común". Pero no son enfermedades comunes, son accidentes laborales provocados por la mala gestión de una cabeza egocéntrica y manipuladora.


16 nov 2008

¿"El Grito" de E. Munch sería también por desesperación e impotencia?


Para qué más quejíos ni otras palabras si, al fin y al cabo, ELLA cree que ya lo ha dicho todo, que lo ha expuesto todo…, que lo ha gritado todo. El resto depende de los demás, está en manos de otros y ELLA sólo tiene que esperar sin esperanza. Esperar sin que ocurra nada.
Quizás por eso, cada vez, escribirá menos, hablará menos e incluso molestará mucho menos… ¿Para qué repetir lo ya dicho? ¿Para qué más intentos? “Es un caos”, dice. “Son telas de araña bien tejidas que, a su vez, se entremezcla con el TODO y con la NADA”, porque ya no se diferencia QUÉ es QUÉ.
Entretanto, muchas personas permanecen calladas, sin moverse y fieles a la voz de su amo; conscientes de que lo que ocurre, esperan que ELLA se disipe… Unos pocos -aunque aparentemente “poderosos”- también esperan…; aguardan apoltronados para simular que ELLA ha caído sola, aunque éstos son quienes conducen la situación con fuertes hilos transparentes y apoyados siempre en los esbirros y testigos silenciosos. Otras muchas personas –y en especial BCD- sufren los efectos de esta situación; sólo “alguien” (MMP) hizo cuanto pudo y mucho más… No obstante, ahora, ELLA desespera con su vida metida en una máquina, en un ordenador que lo contiene todo y algunos papeles que no sienten nada y sirven poco.
Al final, siempre llega al mismo sitio, allí donde tampoco hay nada. Eso sí, arriba gritando para adentro para disimular cuanto siente y no preocupar a quienes aprecia. Así un día y otro, un mes y otro, un año y otro año… Mientras tanto, pasa la vida por ELLA, que no ELLA pasa por la vida porque ésta se le escapa entre las yemas de sus dedos, mientras intenta GRITAR sin que apenas se le escuche
Lo peor: ¡YO tampoco puedo hacer NADA!
La imagen es uno de lo cuadros más conocidos de E. Munch (El Grito: 1895), originalmente se llamaba "Desesperación".

Fuente:

11 jun 2008

¿En qué consiste el acoso laboral?


Ésta es la pregunta del millón en relación a las víctimas de mobbing no es tanto “que es lo que han hecho para merecer el acoso Psicológico”, sino “que es lo que son y representan” para quienes las acosan. La respuesta es siempre la misma: las víctimas del acoso laboral son o se han transformado en una amenaza. No es que vayan por ahí amenazando a nadie. Son sus capacidades profesionales (brillantez, nivel de capacitación, éxito profesional), sus valores y forma de ser (felicidad, alegría, sociabilidad, solidaridad con los demás), lo que les granjea la animadversión de muchos en su entorno que sencillamente, como la madrastra del cuento, “no pueden soportar” la presencia profesional de la víctima cerca de si.
Esos seres apagados y tristes, grises, y acomplejados que suelen ser los acosadores laborales se lanzan al acoso y derribo de aquellos a los que estiman ser la fuente de su sufrimiento personal. Creen que el modo de conjurar su envidia y sus celos es eliminar a la víctima de su lugar de trabajo, cargándose su imagen, su reputación mediante las acusaciones infundadas y falsas que en todo proceso de acoso Psicológico son centrales.
Tal y como apunta Girard, en el momento crucial de la persecución de todo chivo expiatorio, se inventa o fabula un crimen horrendo que supuestamente ha cometido y ello sirve para cargárselo limpiamente. Por eso, al final el mobbing resulta ser un crimen laboral “perfecto”. Todos cuantos son eliminados son presentados como indignos, y todos cuantos son presentados ante la opinión pública como indignos son violentamente eliminados.
La recomendación más inteligente consiste por el contrario en hacer frente a la situación manteniendo la calma, sin permitir que el acoso le desestabilice a uno. Ser emocionalmente inteligente en el mobbing no siempre es algo fácil. Cuando las víctimas del acoso laboral ven que pierden -les roban- su profesión, su salud, su relación de pareja, o su misma capacidad de disfrutar (anhedonia), pedirles que todo ello no les desestabilice es pedir casi un imposible.

Véase:


8 may 2008

Jordi Mancat i Trèpanat: el Bautizo


"FELICIDAD EN EL INMOZULO" (Inmaculada Rodríguez Cunill): La autora fue elegida para la inauguración de la galería en Second Life, del proyecto de heterocro(no)topía (enero, 2008). Esta profesora de la Universidad de Bellas Artes (Sevilla) responde públicamente ante la situación de acoso laboral en la que se haya inmersa. Además de una respuesta artística, es creativa... innovadora y SOLIDARIA:
http://www.sociedadytecnologia.org/eraser/weblog/936.html

Próximamente, el día 9 de mayo, a las 21 horas tendrá lugar en el hall del Centro Cultural de la Villa (San José de la Rinconada) la performance Jordi Mancat i Trèpanat: el Bautizo, con la que se inaugurará la intervención sobre la arquitectura del edificio. Como los obispos de Sevilla se han negado a oficiar el acto, su madre se ha visto obligada a construir una basílica, que ha dedicado a Ntra. Sra. de la Metamorfosis y de Todos los Cambios.

El Centro Cultural de la Villa (también conocido como 'el teatro') está en la Vereda de Chapatales 2, San José de la Rinconada (Sevilla).

¡Ah! Se recomienda llevar cámara de fotos y apparat d'ortodonci

Imágenes: Inmaculada Rodríguez Cunill

¡Que me dejes vivir!


¡Déjame vivir!

Sangre en el alma


No hay que apuñalar físicamente, el alma también sangra. Y es que “La violencia perversa aparece en los momentos de crisis, cuando un individuo que tiene defensas perversas no puede asumir la responsabilidad de una elección difícil. Se trata de una violencia indirecta que se ejerce esencialmente a través de una falta de respeto”.

(Marie-France Hirigoyen: El maltrato en la vida cotidiana, 2000).

10 mar 2008

El acoso laboral es más dañino que el sexual


Un estudio revela que el hostigamiento en el ámbito laboral acaba causando más daños para la víctima que el sexual, porque es peor visto por la sociedad. Además, los síntomas de estrés postraumático son más frecuentes entre víctimas de mobbing que de acoso sexual.
El hostigamiento laboral, que se produce cuando un trabajador sufre críticas a su trabajo y es tratado con menosprecio por su jefe o compañeros de forma constante, acaba causando más daños a la persona que el acoso sexual. El hecho de que el acoso sexual esté peor visto por la sociedad hace que la víctima encuentre más apoyo que en el caso de sufrir hostigamiento laboral o mobbing, un proceso que deja indefensas a sus víctimas, según pone de relieve una investigación presentada ayer en Washington (EEUU) en el marco de una conferencia internacional sobre salud y estrés organizada por la Asociación Psicológica Americana.
Para llegar a sus conclusiones, los autores, de las universidades de Manitoba y Queen’s (Canadá) analizaron 110 estudios realizados a lo largo de los últimos 21 años, y descubrieron que los empleados víctimas de acoso tenían más probabilidades de abandonar su puesto y de no estar satisfechos con su trabajo y sus compañeros que quienes habían sido víctimas de acoso de tipo sexual. También sufrían mayores niveles de estrés, agresividad y ansiedad.
El profesor Iñaki Piñuel, de la Universidad de Alcalá de Henares, considera que este estudio corrobora los resultados de investigaciones realizadas en España que demuestran que el maltrato psicológico provoca a la larga más daños que el puramente físico. “Los síntomas de estrés postraumático son más frecuentes entre víctimas de mobbing que de acoso sexual”, explica Piñuel a modo de ejemplo.
No obstante, el profesor advierte que los casos de acoso sexual acaban siempre en hostigamiento psicológico. El acoso laboral está en aumento y afecta ya a un 9%-15% de la población activa española. Según Piñuel, seguirá creciendo por la desaceleración económica.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/057593/acosolaboral/acososexual/mobbing

13 feb 2008

La violencia en el ámbito laboral se ejerce con máscara


El conjunto de comportamientos que se traducen en agresión y grave daño a otra persona o personas por parte de otra u otras es lo que en la sociedad actual se conoce como acoso psicológico. Esta forma de violencia produce un desgaste tal que la persona que lo sufre queda incapacitada en la mayoría de los casos defenderse. Es un modo de violencia invisible porque tiene miles de máscaras y es muy difícil de identificar porque no deja huellas ni es visible a otros ojos, que a los del corazón de quien la padece.Lo que empieza siendo un maltrato psicológico, una venganza o una muestra depoder conlleva una faceta activa y otra pasiva:
a) El maltrato activo es el trato degradante y continuo que ataca la dignidad de la persona. Malos tratos emocionales que son difíciles de detectar porque la víctima no suele tomar conciencia de que lo está sucediendo ni identifica qué está pasando.
en caso de uq la víctima tome conciencia, la perplejidad puede invadirla y la situación desbordarle. Motivo por el que no puede defenderse y, ni siquiera, comentar la situación o pedir ayuda.
b) El maltrato pasivo consiste en la falta de atención hacia la víctima cuando esta depende del agresor. En ámbitos laborales esto es muy frecuente puesto que quien se posicione al lado de la víctima puede convertirse en la siguiente. Es lo que llamamos "testigos mudos".
Cuando el maltrato persiste en el tiempo se convierte en acoso: violencia que se ejerce con una estrategia, una metodología y un objetivo para conseguir la destrucción moral de la víctima. Este modo de violencia una especie de persecución psicológica. La armas del acosador son, por ejemplo, la utilización de amenazas veladas, injurias, calumnias; por otro, actuaciones sibilinas que cercan minuciosamente la actividad mental y física de la persona perseguida.
En este caso la víctima queda paralizarla como si una serpiente venenosa la hubiese atacado. El acosador juega con el factor sorpresa, la víctima no reacciona y éste tiene margen para seguir su camino.
Las personas agredidas de este modo se sienten capidisminuidas (falta de memoria, pocos recursos, mínima capacidad de reacción), su autoestima disminuye y puede sentirse acorralada. Esto le produce un grave deterioro tanto psiquico como físico: malestar interior, preocupación constante, intranquilidad, desasosiego interno, angustia, incertidumbre extrema, dudas, culpabilidad, insonio, bajada de defensas, problemas digestivos, nausea, mareos, axfisia, etc. La persona que sufre acoso psicológico se queda despojada de todo lo que había sido con anterioridad, aunque anteriormente hubiese sido brillante profesionalmente y buena gestora; llega a convertirse en piltrafas humanas en manos de un acosador sin escrúpulos y ambicioso de poder.
A veces la víctima, a causa de este maltrato, termina rindiéndose; entonces, se convierte en la presa fácil de su verdugo. Es así como quien acosa se siente ufano y alardea de su dominio. Para demostrarlo, continúa manipulando... Puede, incluso, hacer como si premiase a su víctima con un carguito, una remuneración, palmaditas en en hombro y falsas sonrisas. ¡Ojo! También puede condenarla al zulo laboral, convirtiendo a la víctima en su trofeo particular.
Con estas actuaciones, quien acosa tergiversa la realidad con gran astucia, hace como si desconociese el valor de la víctima, la infravalora como ser humano y le coarta tanto la libertad como la autonomía. Situación laboral que se extiende al ámbito vital de la persona "perseguida" (familiar, red social, rendimiento, etc.). Mientras, el acosador continúa presentándose como una persona benevolente, llena de buenas (falsas) intenciones. Y, sin dejar a un lado sus gestos y actuaciones -tan pérfidas como sutiles- espera que se le den las gracias por proteger a quien nunca se lo ha pedido. Lo que desea es prevalecer como protector de quien él mismo ha reducido a la más absoluta miseria y como buen organizador ante quienes son testigos mudos o interesados de su mala gestión.

Fuente:

20 ene 2008

¡No era un túnel, es un zulo!

De pronto, todo quedó en el más absoluto silencio. No había nadie, sólo estaba yo y lo que de mí quedaba. No obstante, alguien persistía en mantener la vigencia de su presencia en aquel barroco recinto y pude verle de soslayo, salpicado por manchas de oscuridad.
Atrapada, entumecida, sin movimiento... Además, aquellos muros no me permitían estirar los brazos ni mover los pies; lo único que me estaba permitido era intentar levantarme. A veces, cuando hacía el mínimo intento para incorporarme, volvía a caerme. Así una y otra vez... Cada caída suponía una brecha, una herida... Éstas parecían curarse solas o, al menos, se cerraban aunque nunca cicatrizaron porque, con el tiempo, he podido comprobar que todavía supuran de vez en cuando. Ya casi me había acostumbrado a vivir allí sola y sin nadie, cuando recordé o “imaginé” (no lo sé) que podría haber algo más fuera de aquel sitio...
Desde allí –donde estuviese- no se veía nada. Después supe que quienes pasaban cerca de aquel agujero y casi por mi lado, sí veían y podían observar qué ocurría dentro sin que me diese cuenta. Recuerdo que lo único que podía hacer era mover un poco los brazos y, a cada intento, chocaban con algo que tardé tiempo en denominar. No eran paredes, sino muros. Hasta entonces no pude imaginar dónde me encontraba.
Llegué a ser como un bulto sin movimiento. Mi cabeza parecía que iba por un sitio y mi cuerpo lo hacía por otro lado como si ambos fuesen piezas inconexas, el agotamiento era extremo.
Un día descubrí qué era aquello y pude, al fin, ponerle nombre al sitio donde me encontraba. ¡Era un ZULO! Y se comunicaba con otros por túneles y pasadizos que parecían interminables o sin salida; había otros zulos, unos estaban dentro de los otros y todos formaban una especie de espiral laberíntica que nunca se acababa.
Lo malo fue cuando reconocí que en un zulo no se entra por voluntad propia, que te meten... En el zulo, la persona se siente presa y lo está, encadenada, sin movimiento y entumecida; en el zulo, además la persona está encadenada, sin libertan de movimiento ni de acción, atrapada. Lo peor es que esto repercute en otras facetas de la vida...
Así, el apresado queda al margen de la vida, vegeta, se aleja de la sociedad (amigos, familia, etc.), abandona proyectos y se convierte en un zombi. Hay quienes optan por acomodar su zulo y vivir el él lo mejor posible; otros queremos salir de allí porque preferimos una habitación con derecho a cocina, pero elegida libremente.

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