La mirilla o ventanillo es una abertura que se realiza en la pared o en la puerta de la casa para ver qué ocurre en el exterior, para observar desde el interior...
Durante los últimos años, he descubierto una mirilla especial que, además de permitirme ver qué sucede a mi lado y al otro lado de la puerta, me deja ver también qué ocurre a mi alrededor y observar... Y es que “lo esencial resulta invisible a los ojos” (El Principito).
Desgraciadamente los suicidios en France Telecom hacen visibles, una vez más, los estragos que el acoso laboral o mobbing produce en las personas que lo sufren. Han tenido que ocurrir estos hechos para que el presidente francés, Nicolás Sarkozy, haya tomado cartas en el asunto. Estos suicidios no son hechos aislados (Recordemos el caso de Sevilla, el suicidio de un trabajador de Tussan). La situación no es nueva. Así lo asegura Dominique Deceze, autor de 'La machine à broyer', un libro sobre la situación de los empleados de France Telecom, en una entrevista concedida a Silicon News. Entre un diez y un quince por ciento de los suicidios que se cometen en España tienen su origen, directo o indirecto, en una situación de acoso psicológico o mobbing, ha afirmado el profesor Iñaki Piñuel, experto en acoso laboral. Antes de intervenir en la I Jornada de Acoso en el Trabajo, que organiza el Centro de Asistencia a las Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS), Piñuel ha destacado que aproximadamente el diez por ciento de la población activa española ha sufrido en los últimos seis meses alguna situación de mobbing. Esa proporción, traducida a números absolutos, supone que más de dos millones de trabajadores son víctimas de este tipo de acoso, ha concretado Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, que, manejando datos del Informe Cisneros, un estudio periódico sobre la incidencia del acoso laboral, ha señalado asimismo que el mobbing se da en la administración pública más que en ningún otro sitio. Así, ha subrayado que el 22% de los funcionarios padece tal acoso psicológico en el desempeño de su trabajo. Además, Iñaki Piñuel ha hecho hincapié en que el mobbing lo ejercen principalmente los jefes -en un 74 por ciento de los casos- aunque también hay un 12 por ciento de acoso laboral horizontal -compañeros- que en la mayor parte de los casos obedece a celos profesionales y rivalidades. También hay un pequeño porcentaje, un 9 por ciento, de mobbing ascendente, practicado generalmente por grupos de personas que tratan de eliminar a un jefe. La apatía, la tendencia a la depresión, los dolores psicosomáticos, la irritabilidad, el insomnio, las cefaleas y el deterioro de las relaciones familiares, son algunas de las consecuencias del acoso moral en el trabajo, según Piñuel. Piñuel se ha referido al estrés postraumático como el principal problema que aqueja a las víctimas del acoso laboral, las cuales acuden a trabajar con la idea de que van a un campo de concentración. En muchos casos, las manifestaciones psicológicas de la víctima que llega a sufrir el mobbing, acoso, hostigamiento o psicoterror son ansiosas o depresivas, que inclusive la pueden llevar al suicidio.
Encuentro este documental en el Blog Violencia Laboral. Me parece interesante difundirlo porque, además de su contenido real, las personas dan la cara. El documental se denomina Yugo, que en español significa, el instrumento de madera con que se uncen los animales para el trabajo; yo añadiría: "con el objetivo de agotarlos y dejarlos morir en un ZULO, que no en un túnel". El vídeo nos muestra como manipuladores egocéntricos pueden aplastar a personas "brillantes"
Me matan, si no trabajo, y si trabajo, me matan; siempre me matan, me matan, siempre me matan.
Ayer vi a un hombre mirando, mirando el sol que salía; ayer vi a un hombre mirando, mirando el sol que salía: el hombre estaba muy serio, porque el hombre no veía.
Ay, los ciegos viven sin ver cuando sale el sol, cuando sale el sol, ¡cuando sale el sol!
Ayer vi a un niño jugando a que mataba a otro niño; ayer vi a un niño jugando a que mataba a otro niño: hay niños que se parecen a los hombres trabajando. ¡Quién les dirá cuando crezcan que los hombres no son niños, que no lo son, que no lo son, que no lo son!
Me matan, si no trabajo, y si trabajo, me matan: siempre me matan, me matan, ¡siempre me matan!
Papeles y papeles, órdenes contradictorias, miradas enemigas, sonrisas postizas… ¡La mafia! Hei!!!!! Que los ricos también lloran y las víboras también mueren...
El trabajo es hoy en día un bien preciado y dicen que quien tiene uno se debe sentir agradecido a Dios. ¿Pero cómo se debe sentir una persona que tiene un puesto de trabajo desde hace veinte años por el que ha dado todo y con el que se ha sentido identificada y totalmente involucrada y desde hace algún tiempo está sufriendo acoso laboral para que se canse y se aburra hasta límites insospechados y que no le quede otra opción que renunciar a ese bien tan preciado? He podido comprobar en propias carnes que el acoso al que someten a una persona tiene como objetivo despojarla de algo que para un ser humano es sagrado y vital para su existencia. Nos quieren arrebatar la dignidad que cada uno tiene, hacernos sentir nuestros miedos más primitivos, más instintivos y que nos convierten en simples animales acorralados cual servatillos que corren despavoridos.
Así mismo me he sentido yo en estos últimos años, nada me ha diferenciado de una presa que siente que le estalla el pecho ante el miedo de la presencia del lobo ó depredador de turno. Llegué a perder mi capacidad de razonar y discernir mis actos y sus consecuencias y solo respondía a estímulos externos que al tiempo he descubierto estaban programados y con una clara estrategia de acoso y derribo. Dicen que el perfil de los acosados responde siempre a un patrón común y que entre otras cosas serían personas inteligentes, responsables, integras, que se implican emocionalmente en su empresa y por eso son más sensibles a todo lo que se desarrolla a su alrededor, a esa trama de la que son protagonistas principales, sin poder siquiera imaginárselo.Sin saberlo, nos convertimos en el centro de una trama que consiste en deshacerse del empleado que por motivos comerciales y empresariales ha dejado de ser útil con el mínimo coste económico para la empresa. Nadie que no haya vivido la situación puede entender como te hace sentir todo esto, el desconcierto inicial que al principio no te hace consciente y ni siquiera logras comprender que está pasando. Los cambios de estados de ánimo son normales, pasas de sentirte culpable a una rabia desmedida al ser el objeto diario de distintas vejaciones e insultos. Uniendo todo al final para la persona que sufre acoso el ir a trabajar supone un suplicio, pero no por el propio trabajo a realizar sino por lo que no sabes te van a hacer en el día. La incertidumbre y las palpitaciones del corazón se convierten en algo habitual del día a día y el trabajo que amabas y por el que durante veinte años dedicastes tanto, no solo de tu vida laboral sino personal, pasan a ser un martirio diario que irremediablemente han pasado factura a mi salud, mis noches son más largas y ya no sé lo que es comer sin vomitarla por el ácido que mi estómago segrega ante la situación que estoy viviendo. Una vez te pones en tratamiento los profesionales te medican y sicológicamente me han dado apoyo para entender (sobre todo para entender) que no es nada personal. Soy un número más y mi empresa, ese ente sin sentimiento ha decidido prescindir de mí y como soy una costosa indemnización prefiere utilizar todas las artes para que este le sea menos gravoso económicamente. Aunque duela, hasta aquí bien pero ¿y la administración y los derechos de los trabajadores, esos tan cacareados y por los que tantas personas han muerto en el pasado? Pues señoras y señores, si han conseguido leer hasta aquí mi historia, les diré que nada de nada. La administración ni te ayuda ni te muestra el más mínimo apoyo a que la verdad y la justicia se hagan un hueco entre tanto despropósito. Mis compañeros de trabajo, testigos desde hace cinco años de lo ocurrido, miran para otro lado. Los insultos y vejaciones han sido de puertas para adentro, como no podía ser de otra forma, y al conseguir una grabación donde el empresario reconoce que ha existido un acoso (pero solo por parte de algunas compañeras) me fabrica un despido por causas objetivas donde yo debo encima de sentirme agradecida a la empresa por darme una limosna. Pero, según no sé que artículo del Código Penal las grabaciones no son válidas porque atento contra la intimidad de la otra persona. Y yo me pregunto, donde queda mi derecho a la intimidad, mi derecho al trabajo digno, mi derecho a la salud, mi derecho como ser humano y otros tantos derechos que han sido ignorados, pisoteados y todo en nombre de intereses económicos. Entre tanta desesperación he pensado en plantarme delante de la empresa en una tienda de campaña y hacer una huelga de hambre hasta que la gente se entere de lo que son capaces y por lo menos que el silencio no les sirva para echar tierra encima de lo ocurrido. En este momento en el que me encuentro me siento totalmente abatida por las circunstancias. Si me sentí acosada en la empresa ahora me siento ignorada por la administración pública y por los organismos que dicen proteger al trabajador.
Siento que los empresarios han montado todo un tinglado, en connivencia con no sé quien, para que si bien existen derechos de cara a la galería poco ó nada puedan hacer los trabajadores para que éstos se hagan efectivos. Los abogados tienen miles de casos en esta época y no digamos los sindicatos. La verdad y la justicia dejan de ser importantes ante la crisis que es utilizada por empresarios sin escrúpulos que quieren aprovecharse de ella para despojarse de los trabajadores antiguos con derechos adquiridos y que tanto le cuestan a sus arcas. Gracias por leer estas líneas de desesperación y no pongo mi nombre y mi apellido porque encima me arriesgo a recibir una demanda por injurias porque si bien mis pruebas no valen ante un Juzgado, la empresa podría utilizar este escrito para denunciarme a mí. Ver fuente: María Roríguez (Cartas al Director) Fuente de la imagen
Una sentencia del Juzgado de lo Social número 30 de Madrid ha dado un impulso a los derechos laborales frente al acoso sexual en el trabajo. El juez concluyó el 7 de mayo que la depresión de una limpiadora, de 32 años, se debió al acoso de un compañero de trabajo de la empresa, reconociendo su baja médica como accidente laboral, categoría que se suele dar únicamente a los daños físicos.
Purificación dejó su trabajo por enfermedad en junio de 2003, y desde entonces ha recibido una prestación de la Seguridad Social por "enfermedad común", cerca de 400 euros mensuales, menos de la mitad que si hubiesen catalogado su problema como accidente laboral. La sentenciacidente laboral. La sentencia abre una puerta a que la Seguridad Social corrija su decisión y cierra un ciclo de seis años en el que la víctima, divorciada y con dos hijos de 8 y 13 años, ha tenido que sobrevivir con muy pocos recursos, sin trabajo, con una depresión severa y anorexia nerviosa. "Ha sido eterno, pero ha habido recompensa", explica la afectada. En este tiempo, defendida por una abogada del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT), la trabajadora ha pasado por dos juicios civiles. El primero, por despido: después de coger la baja denunció a la Inspección de Trabajo que había sido acosada sexualmente por Eusebio Bravo, jefe de su turno de trabajo. La empresa la echó en marzo de 2004 alegando que su contrato temporal había vencido; en septiembre, el Juzgado de lo Social número 13 anuló el despido por ser una represalia contra la denuncia de acoso, atestiguado en la vista por algunos de sus compañeros de trabajo. Tras los recursos presentados por la empresa, el Tribunal Supremo ratificó la condena y la empresa de envasado con unos 50 empleados, la mayoría mujeres, tuvo que indemnizar a la limpiadora con 30.000 euros. Al corroborarse el acoso, la trabajadora y su abogada solicitaron al Instituto Nacional de la Seguridad Social que reconociera que la depresión tenía una causa exclusivamente laboral -el acoso al que fue sometida-, lo que mejoraría su prestación de baja. La Administración rechazó la petición y ella interpuso una nueva demanda, que acaba de aceptar el juzgado. La abogada opina que las trabas puestas por la Seguridad Social para identificar la baja como accidente laboral se deben a que trataba de "ahorrarse una prestación más cara". Tras la sentencia final, Espartosa ha solicitado de nuevo el cambio del tipo de paga y confía en que al fin acepten. Estos seis años de batalla judicial llevaron a la trabajadora a una situación límite, entre constantes intentos de suicidio y largas curas en el hospital La Paz: "Entraba y salía de la unidad de psiquiatría... Me daban el alta a las tres de la tarde y a las nueve me volvían a ingresar. Me atiborraba de pastillas. Sólo pensaba en quitarme la vida", recuerda Purificación. Mientras ella estaba en el hospital, los niños peregrinaban de casa en casa, entre familiares y amigos de su madre. Cuando volvía a casa, la situación no mejoraba: "Me pasaba el día entero en cama por la medicación, sin fuerzas para levantarme. La niña se ocupaba de su hermano pequeño: le daba el desayuno, le bañaba... Llegó un momento en que convertí a mi hija en madre", dice entre lágrimas. La jurisprudencia es renuente a aceptar que el acoso moral o sexual pueda producir enfermedades laborales. El fallo en favor se apoya en las pocas sentencias que sí han reconocido esta posibilidad, como la del Tribunal Supremo de 2005 que amparó a un policía autonómico vasco que tuvo problemas de salud por la presión de radicales abertzales.
No basta con denunciar el acoso moral en el trabajo, hay que demostrarlo. María Rodriguez Lo explica así:
¿Cómo se debe sentir una persona que tiene un puesto de trabajo desde hace veinte años por el que ha dado todo y con el que se ha sentido identificada y totalmente involucrada y desde hace algún tiempo está sufriendo acoso laboral para que se canse y se aburra hasta límites insospechados y que no le quede otra opción que renunciar a ese bien tan preciado? He podido comprobar en propias carnes que el acoso al que someten a una persona tiene como objetivo despojarla de algo que para un ser humano es sagrado y vital para su existencia. Nos quieren arrebatar la dignidad que cada uno tiene, hacernos sentir nuestros miedos más primitivos, más instintivos y que nos convierten en simples animales acorralados cual servatillos que corren despavoridos. Así mismo me he sentido yo en estos últimos años, nada me ha diferenciado de una presa que siente que le estalla el pecho ante el miedo de la presencia del lobo ó depredador de turno. Llegué a perder mi capacidad de razonar y discernir mis actos y sus consecuencias y solo respondía a estímulos externos que al tiempo he descubierto estaban programados y con una clara estrategia de acoso y derribo. Dicen que el perfil de los acosados responde siempre a un patrón común y que entre otras cosas serían personas inteligentes, responsables, integras, que se implican emocionalmente en su empresa y por eso son más sensibles a todo lo que se desarrolla a su alrededor, a esa trama de la que son protagonistas principales, sin poder siquiera imaginárselo. Sin saberlo, nos convertimos en el centro de una trama que consiste en deshacerse del empleado que por motivos comerciales y empresariales ha dejado de ser útil con el mínimo coste económico para la empresa. Nadie que no haya vivido la situación puede entender como te hace sentir todo esto, el desconcierto inicial que al principio no te hace consciente y ni siquiera logras comprender que está pasando. Los cambios de estados de ánimo son normales, pasas de sentirte culpable a una rabia desmedida al ser el objeto diario de distintas vejaciones e insultos. Uniendo todo al final para la persona que sufre acoso el ir a trabajar supone un suplicio, pero no por el propio trabajo a realizar sino por lo que no sabes te van a hacer en el día. La incertidumbre y las palpitaciones del corazón se convierten en algo habitual del día a día y el trabajo que amabas y por el que durante veinte años dedicaste tanto, no solo de tu vida laboral sino personal, pasan a ser un martirio diario que irremediablemente han pasado factura a mi salud, mis noches son más largas y ya no sé lo que es comer sin vomitarla por el ácido que mi estómago segrega ante la situación que estoy viviendo. Una vez te pones en tratamiento los profesionales te medican y sicológicamente me han dado apoyo para entender (sobre todo para entender) que no es nada personal. Soy un número más y mi empresa, ese ente sin sentimiento ha decidido prescindir de mí y como soy una costosa indemnización prefiere utilizar todas las artes para que este le sea menos gravoso económicamente. Aunque duela, hasta aquí bien pero ¿y la administración y los derechos de los trabajadores, esos tan cacareados y por los que tantas personas han muerto en el pasado? Pues, señoras y señores, si han conseguido leer hasta aquí mi historia, les diré que nada de nada. La administración ni te ayuda ni te muestra el más mínimo apoyo a que la verdad y la justicia se hagan un hueco entre tanto despropósito. Mis compañeros de trabajo, testigos desde hace cinco años de lo ocurrido, miran para otro lado. Los insultos y vejaciones han sido de puertas para adentro, como no podía ser de otra forma, y al conseguir una grabación donde el empresario reconoce que ha existido un acoso (pero solo por parte de algunas compañeras) me fabrica un despido por causas objetivas donde yo debo encima de sentirme agradecida a la empresa por darme una limosna. Pero, según no sé que artículo del Código Penal las grabaciones no son válidas porque atento contra la intimidad de la otra persona. Y yo me pregunto, donde queda mi derecho a la intimidad, mi derecho al trabajo digno, mi derecho a la salud, mi derecho como ser humano y otros tantos derechos que han sido ignorados, pisoteados y todo en nombre de intereses económicos. Entre tanta desesperación he pensado en plantarme delante de la empresa en una tienda de campaña y hacer una huelga de hambre hasta que la gente se entere de lo que son capaces y por lo menos que el silencio no les sirva para echar tierra encima de lo ocurrido. En este momento en el que me encuentro me siento totalmente abatida por las circunstancias. Si me sentí acosada en la empresa ahora me siento ignorada por la administración pública y por los organismos que dicen proteger al trabajador. Gracias por leer estas líneas de desesperación y no pongo mi nombre y mi apellido porque encima me arriesgo a recibir una demanda por injurias porque si bien mis pruebas no valen ante un Juzgado, la empresa podría utilizar este escrito para denunciarme a mí. Vamos una cosa de locos pero esto es lo que ahí por ahora...
Levántate y mírate las manos para crecer estréchala a tu hermano, juntos iremos unidos en la sangre hoy es el tiempo que puede ser mañana.(Víctor Jara)
Después de un día denso, intenso, lunes... Se entremezclan sensaciones... Hoy he hecho algo que me lo pedía el cuerpo y el corazón, aunque no sé cuanto me costará ni qué consecuencias tendrá el garabato que he estampado en ese papel. Lo he hecho porque me ha parecido lo correcto y, además, parece que ahora otros luchan ahora por lo mismo que yo había luchado sintiéndome sola; hasta ahora, me había sentido sola.En coherencia, no podía mirar hacia otro lado. ¡Al menos, espero que sirva de algo, aunque no sé qué consecuencias tendrá! Jefe, voy a decirle algunas cosas... Hace un ratito estaba acordándome de Mario Benedetti(Poemas de la oficina: 1953-1956), y aunque ustedes no tienen nada que ver porque él es un hombre sencillo, con gran corazón y usted es un pedazo de carne lleno de ambición, voy a decirle algunas cosas, aunque todas ya se las haya dicho antes:
Jefe, usted está aburrido, aburrido de veras. Hace veintisiete años que sabe sus asientos, que comprueba los saldos y revuelve el café...
Jefe, está aburrido y se le nota en los ojos, en la voz, en las órdenes, en el paso, en las mangas de esa chaqueta arrugada que simula ser moderna. Se le nota el aburrimiento porque usted está aburrido y tiene una vida pobre a pesar de sus asientos. Jefe, usted está aburrido y cree que nadie lo sabe, pero lo sabemos todos. Eso último le molesta más que nada porque los supuestamente poderosos no pueden aburrirse, ni tienen miserias; sonríen indiscriminadamente para quedar bien con todos, aunque por detrás los apuñalen por la espalda; se creen eternos y usted, jefe, va a morirse como yo, como ése, como aquél. Jefe, usted va a morirse, aunque pregone a los cuatro vientos que "ellos pasan y usted permanece". ¡Qué miseria! Lo que permanecerá de usted tan sólo será un mal tufillo y la babas de su lengua viperina.Jefe, usted siempre ha estado sólo porque rodearse de serviles sirvientes para soltar globos sonda, amenazar y difundir cosas que no son verdad, porque eso para mi es estar solo. Jefe, le decía que sabemos lo que esconde, lo que hizo, lo que se propone... Por eso usted está rabioso de ira y se le nota. Se le nota la rabia contendida porque puede escurrírsele el poder sobre el cortijo que no es suyo, es de todos. Usted ha destrozado algunas vidas, ha robado vidas, ha castigado a los que no se han vendido, a quienes no han tenido precio, a los que piensan, a quienes le molestan porque no son borregos, obedientes ni testigos silenciosos de su mala gestión y de sus trapicheos. Por eso, esperamos que grite más, que diga más tacos, que dé más golpes en la mesa, que continué machacando al personal, muéstrese tal cual es de insoportables, orgulloso, tirano, ordinario y sin respeto hacia los demás. Ya estamos acostumbrados y a usted no le cuesta nada. ¿Se acuerda de su frase favorita? La ha repetido hasta la saciedad y la ha expresado con orgullo: a mis amigos, les enseño el culo, a mis enemigos les doy por culo y a los indiferentes les aplico la ley vigente. En efecto, se vale de la ley para legalizar lo que no es legal. En fin...De momento, he firmado... ¡A ver qué pasa!
Aunque las situaciones de acoso moral en el trabajo (Mobbing) cada vez son más frecuentes, también las técnicas que utiliza el protervo son cada vez más sutiles y enredosas. De ahí que se construya una espiral, una tela de arañaque envuelve la realidad de la víctima hasta confundirla con lo imaginario. Mucho tiempo en esta situación convierte a las personas que sufren acoso laboral en trozos de lo que fueron una vez, en auténticos pedazos inconexos. Poresto último, el acoso en el trabajo es tan difícil de probar.
El acoso es una estrategia intencionada, maquinada por personajes indignos que pasan de la ética y a quienes sólo les importa su ombligo y su bolsillo.No quiero decir con esto que esos personajillos grises sean inteligentes ni que puedan valerse por sí mismos. Por el contrario, son indecisos a la vez que ambiciosos; son dependientes aunque quieran aparentar autonomía y necesitan de personajes de su misma calaña (grises, tramposos y serviles) que den la cara por ellos porque, además de todo, son unos cobardes. Justamente por eso tejen cuidadosamente sus artimañas y se rodean de otros estómagos agradecidos a quienes consideran “sus sirvientes”. Todos juntos se retroalimentan, se transforman en “poder” (que con su pan se lo coman) y se reparten las más miserables funciones con un único objetivo: rodear hasta dejar exhaustos a quienes no se une el rebaño, a quienes no se han dejado manipular, a los que no han querido ser “sirvientes”.
Una de las funciones que se reparten es la manipulación: si de varias bocas con lenguas viperinas salen las mismas frases y éstas se dejan caer en diferentes ámbitos, la difamación se extiende… Así calificaciones que parecen intranscendentes (es una persona un poco caprichosa; la pobre no sabe lo que quiere, tiene problemas…) terminan estigmatizando a la persona de quien se habla. Una vez, tachada ésta de los que no es, toca la fase del aislamiento: hacerle el hueco, mirarla con desprecio, hablar a sus espaldas, continuar difamándola, intoxicar a quienes tratan con ella y, si se tercia, insultarla. En las situaciones de mobbing todo está permitido, incluida la falta de respeto, porque nadie tiene rostro ni tampoco corazón; se utiliza la técnica de encubrimiento entre todos los sirvientes para atacar cruel y sutilmente ala víctima, que es la única señalada.
Abonado el terreno, queda machacarla laboralmente y eso se consigue haciéndole luz de gas: no te enteras, yo no he dicho eso, cómo que no has terminado el trabajo, que mala cara tienes, ¿te encuentras bien? Esto forma parte de la estrategia quetiene como objetivo quitar de en medio a quienes no son como ellos, a quienesno se dejan manipular, a quienes creen en la ética, a quienes pueden, incluso, tocarles las narices si abren la boca. En algunos casos, la persona acosada no da crédito a lo que sucede e incluso llega a confundir la situación real que vive con algo imaginario que puede estar sucediéndole.
Durante el interminable proceso del mobbing nada es casual; por el contrario, todo es causal; nunca sucede nada por casualidad y siempre tiene complejas causas y porqués. Las consecuencias de esta situación son tan tremendas como incalculables para la víctima, quien termina machacada en su salud física y psíquica al igual que en su entorno social más cercano (familia, amigos, parejas, etc.). La persona acosada vive a fuerza de fármacos para poder hacer un poquito de vida normal; lo que ya nadie le va a devolver es el tiempo de vida que le han robado. A pesar de que el tema sea sangrante y se esté convirtiendo en una de las epidemias del siglo, muy pocos casos de mobbing llegan a los juzgados y, si llegan, pocos terminan probándose ni a favor del denunciante. Y es que, dado el maltrato de guante blanco, son muy difíciles de probar como se recoge en la Edición digital de la Regióndonde se confirma lo que hemos expuesto con anterioridad y, además, añade:
Los expertos dicen que el acoso moral en el trabajo sufre una tendencia al alza que se refleja en las encuestas -en torno a un 15% de la población laboral en 2005- pero no en los juzgados. Y es que, como señala la abogada Virgina Villar, ‘el acoso laboral es una situación que existe pero que presenta unos perfiles que son muy difíciles de probar ya que genera una situación emocional en la víctima que lleva a la incredulidad por parte de sus compañeros. La persona acosada se resiente y cuando es capaz de verbalizar lo que le ocurre, su afección emocional hace que lo diga de tal manera que es “cuestionada”. Por ello, según fuentes judiciales, las denuncias que llegan a los juzgados no reflejan la realidad, pues en los casos en que el acoso laboral desemboca en despido se abordan como tal. Es más, ‘algunas veces la víctima prefiere, incluso, que el caso se resuelva por otra vía, ya que la mayoría de las veces es una situación que se produce entre la víctima y el acosador, y la primera no tiene la oportunidad ni de pedir la cuenta’, dice Virginia Villar. A su juicio, todavía es muy difícil de probar’ una situación de estas características. Villar considera que ‘en el caso de que la víctima sea una mujer, es todavía más difícil ya que en muchos casos suele tener el perfil de una proposición no correspondida. Cuando el superior se ve no correspondido, el acoso laboral es tremendo’. (Leer más en http://www.laregion.es/noticia/89447/acoso/trabajo/mobbing/dificil/demostrar/consecuencias/)
Desde La Mirilla observamos que la cuestión no es que el diagnostico de las personas que sufren mobbing sino que mientras los psicólogos y médicos psiquíatras diagnostican depresión, estrés o ansiedad y tratan la enfermedad como consecuencia de la presión y acoso moral, legalmente no se entra en las causas de esos padecimientos (enfermedades provocadas por el trabajo), que se consideran como enfermedades comunes y no enfermedades o accidentes laborales.
Pensaba que la angustia se debía al paso del tiempo, a la sensación de haber perdido una década de vida porque, como yo digo, la están envenenando lentamente. ¡Ha llorado a lágrima viva! Una vez más, hasta que no se ha tranquilizado después de ingerir el fármaco prescrito por el médico, no ha podido incorporarse del sofá. “¡Mañana es lunes –eso sí santo- y tengo que volver a enfrentarme a mi situación laboral. No tengo fuerzas!”, me ha dicho. La verdad es que vivir a fuerza de fármacos es como resistirse a que te roben la vida, es vegetar de forma artificial. Y todo por estar en manos de un personaje autoinvestido de autoridad, narcisista que cree justo ejercer un papel destructor con personas que no son de su agrado y que utiliza la ley para legalizar lo ilegal. Actitud, apoyada por unos indignos compañeros que justifican, vuelven la cara o apoyan esta situación, ya sea de forma explícita o implícita, por acción u omisión. El acoso laboral vulnera Derechos Fundamentales de las Personas, regulados y recogidos en la Constitución Española de 1978, que se interpreta de acuerdo con la Declaración Universal de los Derechos Humanos; vulnerar Derechos Fundamentales de la Constitución Española contra el honor, e infringe un trato que menoscaba la integridad moral de la persona, recogido en el Código Penal. La Reforma del vigente Código Penal, de 21 de noviembre de 2008, crea la figura del delito de Acoso Laboral, mediante la inserción de un nuevo párrafo al Art. 173.1 Asimismo el acoso laboral viene tipificado como falta grave en el Estatuto Básico del Empleado Público, en el ámbito de la Administración Española. A todo esto se le une la jurisprudencia del Tribunal Supremo 30/01/2008, Rº 2534/2006, por el cual el trabajador que demande a un empresario por acoso, también deberá, obligatoriamente, sentar en el banco de los demandados al causante o causante del mismo, como se recoge en http://www.elpueblodeceuta.es/200904058203.htm ¡Ahora a demostrarlo! Complejo, difícil y doloroso proceso que puede volverse en contra de la víctima de mobbing. Como ejemplo, tenemos el caso Cejudo.
María Dolores Reguera Angulo(*), basándose en la película The Gladiador, identifica a los personajes de la películas con quienes participan en los actos de acoso laboral.
El argumento:
El emperador de Roma busca (transitoriamente) su sucesión en una persona honesta, trabajadora, responsable, profesional y querido por sus subordinados. Este hombre es Máximo jefe del ejército. Cómodo (hijo del César) espera ser proclamado emperador pero su padre le informa que esos deseos no podrán ser cumplidos porque no lo propondrá para que gobierne Roma. Máximo busca servir a Roma de modo leal, mientras A Cómodo sólo le interesa tener el poder y para ello hará cuanto sea necesario para eliminar a sus rivales.
Comienza el acoso:
- El general Máximo sabe que el César ha sido asesinado.
- Se niega a aceptar esa injusticia.
- No va a quedarse quieto ante esa situación.
- Esta actitud lo llevará a ser perseguido y bajado de categoría. De general a esclavo y luego a gladiador.
Síntomas del acoso:
El acosado está:
- Cansado
- Derrotado
- Abatido
- Hay un gran sentimiento de soledad
- Llora de tristeza, de dolor, de impotencia, de rabia.
- Tiene sueños recurrentes
- Pesadillas
- Apatía
- No quiere seguir luchando porque lo ha perdido todo
- Entonces, ¿para que luchar?
- Trata de arrancarse cualquiera de los símbolos de los que antes se sentía orgulloso, a los que defendía, a los que servía.
- No es capaz de explicar con palabras todo lo que le está ocurriendo.
Hay que luchar:
Cuando se está abatido no se lucha… ¿para qué? Pero antes o después, se comienza a pelear por recuperar lo perdido; se observa que todos cuantos se tienen que defender sienten miedo aunque lo expresen de diferentes formas. Siempre el enfrentarse a algo desconocido provoca miedo.
Características del acosador:
- Es narcisista.
- Megalómano
- Ambicioso
- Perverso
- Busca el poder y llega a obtener el poder legítimo porque es el César pero el método que utiliza es el coercitivo
- Amenaza a aquellos que sean críticos con su forma de gobernar.
- Acalla cualquier testimonio que vaya en su contra
- Es obsesivo
- Y colecciona maquetas y figuras humanas en miniatura
Estrategias para luchar:
El jefe de los gladiadores era un antiguo acosado el cual ganó su libertad y da consejos para combatir de un modo eficaz:
- No por ser el mejor vas a ganar. Es decir, no por tener razón vas a ganar un juicio
- Has de ganarte a la gente. Esto es, has de conseguir apoyos externos: apoyo familiar, social, médico, psicológico, psiquiátrico, jurídico, económico….
- Y aún así hay que ir protegido. Este es el símbolo del peto que le regala el jefe de los gladiadores a Máximo
- Un acosado no sabe a qué se va a enfrentar, pero si le será más fácil sobrevivir uniendo sus fuerzas con el resto de los acosados. “Agrupaos. ¡¡¡¡¡¡No os separéis!!!!!!
- Aunque se gane una batalla ante el acosador, eso no significa que se haya ganado la guerra.
El Nick, la máscara en la película, es conocido por todos aquellos que escriben en los foros contra el acoso. Sirve para protegerse.
La desconfianza:
El proceso del acoso transforma a la víctima.
- La testigo mudo se da cuenta que el acosado está venciendo
- Le ofrece ayudarlo porque ella está siendo acosada
- Y quiere ver de nuevo a esa persona que existía antes de que comenzara el acoso.
- Pero, ¿cómo se puede confiar en un testigo mudo?
La provocación:
- El acosador trata de incitar al acosado para que muestre en público los sentimientos que tiene hacia el.
- Y que vea todo el mundo que quien actúa mal es el acosado.
- Si se responde a la provocación, el acosador será quien continúe escribiendo el guión.
- Si el acosado no responde a esa provocación será el quien comience a escribir el guión, su guión.
Todos los protagonistas coinciden en el campo de batalla: Es un símil como ocurre en los juzgados. Ahora cada uno va a tener que posicionarse
- El acosador va a seguir buscando el jugar con ventaja
- El acosado vuelve a ser herido por el acosador
- Aún cuando el acosado cree que ha ganado la última de las batallas, el acosador le tiene preparada una sorpresa y de nuevo hay que comenzar a pelear.
- El tonto útil cuando se da cuenta que el César ya no tiene poder, deja de obedecerlo y va a servir a Máximo que es el nuevo jefe.
- La testigo muda observa como va la lucha, el juicio. Se queda callada hasta que el acosado gana. Aunque ella también está siendo acosada, tiene miedo de hablar porque no quiere que le ocurra lo mismo que a Máximo. Cuando Máximo consigue eliminar de la organización al acosador, ella se siente liberada y lo proclama abiertamente.
- La organización sólo observa como discurren los acontecimientos.
Conclusiones:
Ninguna persona por muy buena que sea, por mucha razón que tenga, por muchas pruebas que acumule no puede luchar sola ante una organización. Necesita primero estar fuerte física y psíquicamente. Luego necesitará buscar los apoyos externos y las estrategias adecuadas para poder afrontar con éxito su objetivo.
El "Mobbing" o acoso laboral es un concepto procedente de la etología, descrito por primera vez por KonradLorenz como un ataque en coalición de los miembros débiles de una misma especie contra otro más fuerte que ellos. El acoso laboral, se define como el continuo y deliberado maltrato que recibe un trabajador por parte de sus jefes o de los otros trabajadores, para conseguir su destrucción psicológica y obtener una salida de la organización. El acosador siempre actúa con un objetivo: machacar a su víctima. Como dice un acosador institucional de reconocido prestigio, dice: "hay que aburrirla y que se vaya". Para muestra, este vídeo que vale igual para la empresa pública y para la privada:
¡Peligro de endogamia!, como dice Inmaculada R. Cunill. El "Premio Limonada" vuelve a recibirlo este blog. De ahí lo de endogamia, ¿no? Pues sigamos en el círculo... Le otorgo el Premio Limonada esta vez a: - Pepe Fernández, porque nos ha sorprendido a quienes estamos con Eva Guil Walls. Este conocido periodista andaluz, que siempre pone el dedo en la llaga con la claridad y el conocimiento que lo caracteriza, en esta ocasión ha puesto La Pica en el famoso caso de la Niña de los Murales. - A Espejo opaco, un blog que acaba de salir a la blogesfera y que he descubierto recientemente. Es otra iniciativa contra el "machaque". - A Visibles: otro blog nuevo que entra en el circulo. Os animo a visitarlo porque hace falta que, entre todos, colaboremos en su objetivo.... ¡También va de machaque! - Al pequeño Jordi Mancat i Trèpanat, el hijo de Inma R. Cunill, porque el niño ya tiene brazos aunque, por esa buena noticia, pueda dejar de ser mancat... Ahora, además de valerse por sí mismo, podrá echar una mano en todo esto... - Y, ¿cómo no? para redondear, le entrego el premio a Machacadas.com por la gran labor que está realizando... ¡Sin comentarios!
Cualquier persona con una vida cualquiera puede ser secuestrada sin saber por qué. Es una auténtica pesadilla. Un día se da cuenta de que está enterrada en vida en un hoyo sin aire, en un zulo.
Modestia aparte, la persona privada de libertad y hostigada en en trabajo responde a un perfil brillante, tiende a dar su opinión y denuncia las deficiencias, las injusticias, las ilegalidades... En definitiva, somos personas que "damos la cara y que tenemos iniciativas." Desgraciadamente, por estos motivos, hemos de soportar violencia psíquica e incluso física por parte de quienes no soportan esta actitud. Por parte de personajes grises y violentos que, escondidos tras una piel de oso, abrazan a su víctima hasta desgarrarla; personajes que sólo tienen un objetivo: aniquilar, aburrir, deshacerse de sus víctimas y empujarlas al abandono de su puesto de trabajo. Para esto, utilizan métodos sutiles, invisibles y, en la mayoría de los casos, indemostrables a pesar de la modificación del código penal. Lo peor, esta situación conlleva a la desestabilización emocional y provoca tanto enfermedades psíquicas como físicas, que son los motivos "irreconocidos" de las bajas médicas que se expiden como "enfermedad común". Pero no son enfermedades comunes, son accidentes laborales provocados por la mala gestión de una cabeza egocéntrica y manipuladora.
Levantarse singanas para ir a trabajar porque, un día más, hay que estar preparado para soportar la presión a la que están sometidas muchas personas es una realidad. Triste realidad laboral que han de sufrir demasiadas personas. Personal legales y leales, con buen currículo que de nada les ha servido, personas que no tiene precio ni han sido nunca esbirros de nadie son las que padecen con más frecuencia esta insoportable situación. Cada mañana se levantan recordando que han de ir a trabajar porque necesitan ese trabajo para poder seguir viviendo, para comer. Lo malo, lo insoportable de la situación es que ésta causa estragos en su salud física y psíquica: "trabajar para comer y vivir de este modo no es compatible con vivir la vida porque las fuerzas se agotan, las energías se disipan, la angustia evita que el aire pase más allá de la laringe. Las víctimas de mobbing suelen sufrir daños psicológicos, ya que la mitad manifiestan depresión, mientras que un 77% se sienten desamparados porque encuentran un apoyo bastante escaso en sus organizaciones. Lo peor es que a incertidumbre, la impotencia y el esfuerzo de tener que disfrazarse todos los días hace que estas personas estén hechas añicos por dentro.
Aunque perseguida y acosada por la ley, no podrán pararme ni detenerme. Soy la funcionaria asesina y ya no me aburro jamás porque siempre encuentro gente con quién jugar.
Soy la funcionaria asesina, buscada por la policía, y he degollado a más de cien... ¡Yo con mi sierra sé qué hacer! Me casaron, me obligaron a estudiar, yo obedecía, me sometía... Mi marido era un déspota feroz pero lo quité de en medio, ¿qué remedio? Mi vocación se reveló: me fascinó la sangre, maté a un sirviente con un alambre y muchas cosas más... De noche, soy otra mujer, voy armada de cabeza a los pies. Soy la funcionaria asesina y ya no me aburro jamás porque siempre encuentro gente con quién jugar. He degollado a más de cien... ¡Yo con mi sierra ya sé qué hacer! Y los disuelvo con lejia... los mato a sangre fría... y los entierro enseguida... Soy la funcionaria asesina.