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21 sept 2009

El acoso en el trabajo puede conducir al suicidio


Desgraciadamente los suicidios en France Telecom hacen visibles, una vez más, los estragos que el acoso laboral o mobbing produce en las personas que lo sufren. Han tenido que ocurrir estos hechos para que el presidente francés, Nicolás Sarkozy, haya tomado cartas en el asunto. Estos suicidios no son hechos aislados (Recordemos el caso de Sevilla, el suicidio de un trabajador de Tussan). La situación no es nueva. Así lo asegura Dominique Deceze, autor de 'La machine à broyer', un libro sobre la situación de los empleados de France Telecom, en una entrevista concedida a Silicon News.
Entre un diez y un quince por ciento de los suicidios que se cometen en España tienen su origen, directo o indirecto, en una situación de acoso psicológico o mobbing, ha afirmado el profesor Iñaki Piñuel, experto en acoso laboral.
Antes de intervenir en la I Jornada de Acoso en el Trabajo, que organiza el Centro de Asistencia a las Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS), Piñuel ha destacado que aproximadamente el diez por ciento de la población activa española ha sufrido en los últimos seis meses alguna situación de mobbing.
Esa proporción, traducida a números absolutos, supone que más de dos millones de trabajadores son víctimas de este tipo de acoso, ha concretado Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, que, manejando datos del Informe Cisneros, un estudio periódico sobre la incidencia del acoso laboral, ha señalado asimismo que el mobbing se da en la administración pública más que en ningún otro sitio. Así, ha subrayado que el 22% de los funcionarios padece tal acoso psicológico en el desempeño de su trabajo.
Además, Iñaki Piñuel ha hecho hincapié en que el mobbing lo ejercen principalmente los jefes -en un 74 por ciento de los casos- aunque también hay un 12 por ciento de acoso laboral horizontal -compañeros- que en la mayor parte de los casos obedece a celos profesionales y rivalidades.
También hay un pequeño porcentaje, un 9 por ciento, de mobbing ascendente, practicado generalmente por grupos de personas que tratan de eliminar a un jefe.
La apatía, la tendencia a la depresión, los dolores psicosomáticos, la irritabilidad, el insomnio, las cefaleas y el deterioro de las relaciones familiares, son algunas de las consecuencias del acoso moral en el trabajo, según Piñuel.
Piñuel se ha referido al estrés postraumático como el principal problema que aqueja a las víctimas del acoso laboral, las cuales acuden a trabajar con la idea de que van a un campo de concentración.
En muchos casos, las manifestaciones psicológicas de la víctima que llega a sufrir el mobbing, acoso, hostigamiento o psicoterror son ansiosas o depresivas, que inclusive la pueden llevar al suicidio.

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19 sept 2009

El yugo laboral


Encuentro este documental en el Blog Violencia Laboral. Me parece interesante difundirlo porque, además de su contenido real, las personas dan la cara.
El documental se denomina Yugo, que en español significa, el instrumento de madera con que se uncen los animales para el trabajo; yo añadiría: "con el objetivo de agotarlos y dejarlos morir en un ZULO, que no en un túnel". El vídeo nos muestra como manipuladores egocéntricos pueden aplastar a personas "brillantes"

17 sept 2009

Acosadores morales: asesinos sin castigo

Hace tiempo, me preguntaba quienes y cómo son los psicópatas; después me plantee qué tipos de personas son maltratadas por el psicópata; hoy me apetece hacer describir algunas características quienes practican el acoso psicológico en el trabajo que, además de psicópatas y mala gente, son
1. Narcisistas: personaje que establece con los demás relaciones de fuerza, desconfianza y manipulación. Se abre camino aprovechándose e los demás y, a su vez, intentando quedar bien. Es hábil y seductor como una víbora asesina
2. Paranoicos: vive permanentemente a la defensiva, se siente amenazado por todos y todo porque piensa que quieren quedar por encima de él o quitarle el puestecillo. Por eso centra su esfuerzo en aplastar a su presunto rival.
3. Inútiles: como le han regalado el puestecillo, está constantemente intentando demostrar su falsa valía. En el fondo es una persona acomplejada, limitada e insegura profesionalmente. Para ocultar su propia realidad, destroza las carreras profesional y aplasta las vidas de otras personas, generalmente brillante y coherentes.
4. Irascibles: cambia de humor continuamente con el objetivo de intimidar y hacer que los demás se sientan inseguro. Este tipo de personas funcionan elogiando o desvalorizando a su antojo.
5. Frustrados: se desahoga en la empresa. Es frecuente que se muestre como una persona caprichosa y muchas veces intente sobreponerse a sus preocupaciones mediante intrigas y acoso.
6. Pedantes y criticones: sabe más que nadie. Todo es criticable y se pasa la vida buscando errores con el objetivo es demostrar que los demás están equivocados. Con esa actitud intenta hacer vacilar a quienes le rodean.
Consultar fuente del contenido
- El Narcisista
- El Inútil
- El Paranoico
- El Irascible
- El Fustrado
- El Pedante

14 sept 2009

La víbora asesina


El "Mobbing" o acoso laboral, es un concepto procedente de la etología, descrito por Konrad Lorenz como un ataque en coalición de los miembros débiles de una misma especie contra otro más fuerte que ellos. El acoso laboral, se define como el continuo y deliberado maltrato que recibe un trabajador por parte de sus jefes o de los otros trabajadores, para conseguir su destrucción psicológica y obtener una salida de la organización.

¡¡¡¡Hei!!!!! Las víboras asesinas también enferman y mueren...


Fuente de la imágen: El Nido de Víboras

10 sept 2009

... y si trabajo, me matan





Me matan, si no trabajo,
y si trabajo, me matan;
siempre me matan, me matan,
siempre me matan.

Ayer vi a un hombre mirando,
mirando el sol que salía;
ayer vi a un hombre mirando,
mirando el sol que salía:
el hombre estaba muy serio,
porque el hombre no veía.





Ay,
los ciegos viven sin ver
cuando sale el sol,
cuando sale el sol,
¡cuando sale el sol!

Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño;
ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño:
hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
¡Quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son,
que no lo son,
que no lo son!

Me matan, si no trabajo,
y si trabajo, me matan:
siempre me matan, me matan,
¡siempre me matan!

Nicolás Guillén

Acoso Moral en el Trabajo:causas y efectos (Iñaki Piñuel)



Mobbing: Definición y límites (Iñaki Piñuel)




8 sept 2009

De vuelta al nido de víboras


Papeles y papeles, órdenes contradictorias, miradas enemigas, sonrisas postizas… ¡La mafia!
Hei!!!!! Que los ricos también lloran y las víboras también mueren...



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7 sept 2009

A trabajar, que pá eso te pagan




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Reír mejor que llorar



Riendo voy
por la vida
tratando de ocultar,
mi pobre pena. (bis)

Pero no saben,
que aquí dentro llevo
un triste fracaso,
de tragedia y de dolor. (bis)

Reír, reír es mi destino
canto tal vez, por no llorar;
yo río cual un payaso
que trata de fingir,
el sufrimiento cruel
. (bis)



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22 jul 2009

Los daños psicológicos por acoso moral = accidente laboral


Una sentencia del Juzgado de lo Social número 30 de Madrid ha dado un impulso a los derechos laborales frente al acoso sexual en el trabajo. El juez concluyó el 7 de mayo que la depresión de una limpiadora, de 32 años, se debió al acoso de un compañero de trabajo de la empresa, reconociendo su baja médica como accidente laboral, categoría que se suele dar únicamente a los daños físicos.

Purificación dejó su trabajo por enfermedad en junio de 2003, y desde entonces ha recibido una prestación de la Seguridad Social por "enfermedad común", cerca de 400 euros mensuales, menos de la mitad que si hubiesen catalogado su problema como accidente laboral. La sentenciacidente laboral. La sentencia abre una puerta a que la Seguridad Social corrija su decisión y cierra un ciclo de seis años en el que la víctima, divorciada y con dos hijos de 8 y 13 años, ha tenido que sobrevivir con muy pocos recursos, sin trabajo, con una depresión severa y anorexia nerviosa. "Ha sido eterno, pero ha habido recompensa", explica la afectada.
En este tiempo, defendida por una abogada del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT), la trabajadora ha pasado por dos juicios civiles. El primero, por despido: después de coger la baja denunció a la Inspección de Trabajo que había sido acosada sexualmente por Eusebio Bravo, jefe de su turno de trabajo. La empresa la echó en marzo de 2004 alegando que su contrato temporal había vencido; en septiembre, el Juzgado de lo Social número 13 anuló el despido por ser una represalia contra la denuncia de acoso, atestiguado en la vista por algunos de sus compañeros de trabajo. Tras los recursos presentados por la empresa, el Tribunal Supremo ratificó la condena y la empresa de envasado con unos 50 empleados, la mayoría mujeres, tuvo que indemnizar a la limpiadora con 30.000 euros.
Al corroborarse el acoso, la trabajadora y su abogada solicitaron al Instituto Nacional de la Seguridad Social que reconociera que la depresión tenía una causa exclusivamente laboral -el acoso al que fue sometida-, lo que mejoraría su prestación de baja. La Administración rechazó la petición y ella interpuso una nueva demanda, que acaba de aceptar el juzgado.
La abogada opina que las trabas puestas por la Seguridad Social para identificar la baja como accidente laboral se deben a que trataba de "ahorrarse una prestación más cara". Tras la sentencia final, Espartosa ha solicitado de nuevo el cambio del tipo de paga y confía en que al fin acepten.
Estos seis años de batalla judicial llevaron a la trabajadora a una situación límite, entre constantes intentos de suicidio y largas curas en el hospital La Paz: "Entraba y salía de la unidad de psiquiatría... Me daban el alta a las tres de la tarde y a las nueve me volvían a ingresar. Me atiborraba de pastillas. Sólo pensaba en quitarme la vida", recuerda Purificación. Mientras ella estaba en el hospital, los niños peregrinaban de casa en casa, entre familiares y amigos de su madre. Cuando volvía a casa, la situación no mejoraba: "Me pasaba el día entero en cama por la medicación, sin fuerzas para levantarme. La niña se ocupaba de su hermano pequeño: le daba el desayuno, le bañaba... Llegó un momento en que convertí a mi hija en madre", dice entre lágrimas.
La jurisprudencia es renuente a aceptar que el acoso moral o sexual pueda producir enfermedades laborales. El fallo en favor se apoya en las pocas sentencias que sí han reconocido esta posibilidad, como la del Tribunal Supremo de 2005 que amparó a un policía autonómico vasco que tuvo problemas de salud por la presión de radicales abertzales.

Ver fuente de la noticia y 06/07/2009 9:32:25 - El País
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18 jun 2009

Objetivo del acosador laboral: "Que se aburra y que se vaya"


No basta con denunciar el acoso moral en el trabajo, hay que demostrarlo. María Rodriguez Lo explica así:
¿Cómo se debe sentir una persona que tiene un puesto de trabajo desde hace veinte años por el que ha dado todo y con el que se ha sentido identificada y totalmente involucrada y desde hace algún tiempo está sufriendo acoso laboral para que se canse y se aburra hasta límites insospechados y que no le quede otra opción que renunciar a ese bien tan preciado? He podido comprobar en propias carnes que el acoso al que someten a una persona tiene como objetivo despojarla de algo que para un ser humano es sagrado y vital para su existencia.
Nos quieren arrebatar la dignidad que cada uno tiene, hacernos sentir nuestros miedos más primitivos, más instintivos y que nos convierten en simples animales acorralados cual servatillos que corren despavoridos.
Así mismo me he sentido yo en estos últimos años, nada me ha diferenciado de una presa que siente que le estalla el pecho ante el miedo de la presencia del lobo ó depredador de turno. Llegué a perder mi capacidad de razonar y discernir mis actos y sus consecuencias y solo respondía a estímulos externos que al tiempo he descubierto estaban programados y con una clara estrategia de acoso y derribo. Dicen que el perfil de los acosados responde siempre a un patrón común y que entre otras cosas serían personas inteligentes, responsables, integras, que se implican emocionalmente en su empresa y por eso son más sensibles a todo lo que se desarrolla a su alrededor, a esa trama de la que son protagonistas principales, sin poder siquiera imaginárselo. Sin saberlo, nos convertimos en el centro de una trama que consiste en deshacerse del empleado que por motivos comerciales y empresariales ha dejado de ser útil con el mínimo coste económico para la empresa. Nadie que no haya vivido la situación puede entender como te hace sentir todo esto, el desconcierto inicial que al principio no te hace consciente y ni siquiera logras comprender que está pasando. Los cambios de estados de ánimo son normales, pasas de sentirte culpable a una rabia desmedida al ser el objeto diario de distintas vejaciones e insultos.
Uniendo todo al final para la persona que sufre acoso el ir a trabajar supone un suplicio, pero no por el propio trabajo a realizar sino por lo que no sabes te van a hacer en el día.
La incertidumbre y las palpitaciones del corazón se convierten en algo habitual del día a día y el trabajo que amabas y por el que durante veinte años dedicaste tanto, no solo de tu vida laboral sino personal, pasan a ser un martirio diario que irremediablemente han pasado factura a mi salud, mis noches son más largas y ya no sé lo que es comer sin vomitarla por el ácido que mi estómago segrega ante la situación que estoy viviendo.
Una vez te pones en tratamiento los profesionales te medican y sicológicamente me han dado apoyo para entender (sobre todo para entender) que no es nada personal. Soy un número más y mi empresa, ese ente sin sentimiento ha decidido prescindir de mí y como soy una costosa indemnización prefiere utilizar todas las artes para que este le sea menos gravoso económicamente. Aunque duela, hasta aquí bien pero ¿y la administración y los derechos de los trabajadores, esos tan cacareados y por los que tantas personas han muerto en el pasado?
Pues, señoras y señores, si han conseguido leer hasta aquí mi historia, les diré que nada de nada. La administración ni te ayuda ni te muestra el más mínimo apoyo a que la verdad y la justicia se hagan un hueco entre tanto despropósito. Mis compañeros de trabajo, testigos desde hace cinco años de lo ocurrido, miran para otro lado.
Los insultos y vejaciones han sido de puertas para adentro, como no podía ser de otra forma, y al conseguir una grabación donde el empresario reconoce que ha existido un acoso (pero solo por parte de algunas compañeras) me fabrica un despido por causas objetivas donde yo debo encima de sentirme agradecida a la empresa por darme una limosna.
Pero, según no sé que artículo del Código Penal las grabaciones no son válidas porque atento contra la intimidad de la otra persona.
Y yo me pregunto, donde queda mi derecho a la intimidad, mi derecho al trabajo digno, mi derecho a la salud, mi derecho como ser humano y otros tantos derechos que han sido ignorados, pisoteados y todo en nombre de intereses económicos.
Entre tanta desesperación he pensado en plantarme delante de la empresa en una tienda de campaña y hacer una huelga de hambre hasta que la gente se entere de lo que son capaces y por lo menos que el silencio no les sirva para echar tierra encima de lo ocurrido.
En este momento en el que me encuentro me siento totalmente abatida por las circunstancias. Si me sentí acosada en la empresa ahora me siento ignorada por la administración pública y por los organismos que dicen proteger al trabajador.
Gracias por leer estas líneas de desesperación y no pongo mi nombre y mi apellido porque encima me arriesgo a recibir una demanda por injurias porque si bien mis pruebas no valen ante un Juzgado, la empresa podría utilizar este escrito para denunciarme a mí.
Vamos una cosa de locos pero esto es lo que ahí por ahora...
Fuente:
María Rodríguez (Cartas al Director, en Telde Actualidad.com)
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3 may 2009

El acoso en el trabajo, "muy difícil de probar"



Aunque las situaciones de acoso moral en el trabajo (Mobbing) cada vez son más frecuentes, también las técnicas que utiliza el protervo son cada vez más sutiles y enredosas. De ahí que se construya una espiral, una tela de araña que envuelve la realidad de la víctima hasta confundirla con lo imaginario. Mucho tiempo en esta situación convierte a las personas que sufren acoso laboral en trozos de lo que fueron una vez, en auténticos pedazos inconexos. Por esto último, el acoso en el trabajo es tan difícil de probar.

El acoso es una estrategia intencionada, maquinada por personajes indignos que pasan de la ética y a quienes sólo les importa su ombligo y su bolsillo. No quiero decir con esto que esos personajillos grises sean inteligentes ni que puedan valerse por sí mismos. Por el contrario, son indecisos a la vez que ambiciosos; son dependientes aunque quieran aparentar autonomía y necesitan de personajes de su misma calaña (grises, tramposos y serviles) que den la cara por ellos porque, además de todo, son unos cobardes. Justamente por eso tejen cuidadosamente sus artimañas y se rodean de otros estómagos agradecidos a quienes consideran “sus sirvientes”. Todos juntos se retroalimentan, se transforman en “poder” (que con su pan se lo coman) y se reparten las más miserables funciones con un único objetivo: rodear hasta dejar exhaustos a quienes no se une el rebaño, a quienes no se han dejado manipular, a los que no han querido ser “sirvientes”.

Una de las funciones que se reparten es la manipulación: si de varias bocas con lenguas viperinas salen las mismas frases y éstas se dejan caer en diferentes ámbitos, la difamación se extiende… Así calificaciones que parecen intranscendentes (es una persona un poco caprichosa; la pobre no sabe lo que quiere, tiene problemas…) terminan estigmatizando a la persona de quien se habla. Una vez, tachada ésta de los que no es, toca la fase del aislamiento: hacerle el hueco, mirarla con desprecio, hablar a sus espaldas, continuar difamándola, intoxicar a quienes tratan con ella y, si se tercia, insultarla. En las situaciones de mobbing todo está permitido, incluida la falta de respeto, porque nadie tiene rostro ni tampoco corazón; se utiliza la técnica de encubrimiento entre todos los sirvientes para atacar cruel y sutilmente a la víctima, que es la única señalada.

Abonado el terreno, queda machacarla laboralmente y eso se consigue haciéndole luz de gas: no te enteras, yo no he dicho eso, cómo que no has terminado el trabajo, que mala cara tienes, ¿te encuentras bien? Esto forma parte de la estrategia que tiene como objetivo quitar de en medio a quienes no son como ellos, a quienes no se dejan manipular, a quienes creen en la ética, a quienes pueden, incluso, tocarles las narices si abren la boca. En algunos casos, la persona acosada no da crédito a lo que sucede e incluso llega a confundir la situación real que vive con algo imaginario que puede estar sucediéndole.

Durante el interminable proceso del mobbing nada es casual; por el contrario, todo es causal; nunca sucede nada por casualidad y siempre tiene complejas causas y porqués. Las consecuencias de esta situación son tan tremendas como incalculables para la víctima, quien termina machacada en su salud física y psíquica al igual que en su entorno social más cercano (familia, amigos, parejas, etc.). La persona acosada vive a fuerza de fármacos para poder hacer un poquito de vida normal; lo que ya nadie le va a devolver es el tiempo de vida que le han robado.
A pesar de que el tema sea sangrante y se esté convirtiendo en una de las epidemias del siglo, muy pocos casos de mobbing llegan a los juzgados y, si llegan, pocos terminan probándose ni a favor del denunciante. Y es que, dado el maltrato de guante blanco, son muy difíciles de probar
como se recoge en la Edición digital de la Región donde se confirma lo que hemos expuesto con anterioridad y, además, añade:

Los expertos dicen que el acoso moral en el trabajo sufre una tendencia al alza que se refleja en las encuestas -en torno a un 15% de la población laboral en 2005- pero no en los juzgados. Y es que, como señala la abogada Virgina Villar, ‘el acoso laboral es una situación que existe pero que presenta unos perfiles que son muy difíciles de probar ya que genera una situación emocional en la víctima que lleva a la incredulidad por parte de sus compañeros. La persona acosada se resiente y cuando es capaz de verbalizar lo que le ocurre, su afección emocional hace que lo diga de tal manera que es “cuestionada”.
Por ello, según fuentes judiciales, las denuncias que llegan a los juzgados no reflejan la realidad, pues en los casos en que el acoso laboral desemboca en despido se abordan como tal. Es más, ‘algunas veces la víctima prefiere, incluso, que el caso se resuelva por otra vía, ya que la mayoría de las veces es una situación que se produce entre la víctima y el acosador, y la primera no tiene la oportunidad ni de pedir la cuenta’, dice Virginia Villar. A su juicio, todavía es muy difícil de probar’ una situación de estas características.
Villar considera que ‘en el caso de que la víctima sea una mujer, es todavía más difícil ya que en muchos casos suele tener el perfil de una proposición no correspondida. Cuando el superior se ve no correspondido, el acoso laboral es tremendo’. (
Leer más en http://www.laregion.es/noticia/89447/acoso/trabajo/mobbing/dificil/demostrar/consecuencias/)

Desde La Mirilla observamos que la cuestión no es que el diagnostico de las personas que sufren mobbing sino que mientras los psicólogos y médicos psiquíatras diagnostican depresión, estrés o ansiedad y tratan la enfermedad como consecuencia de la presión y acoso moral, legalmente no se entra en las causas de esos padecimientos (enfermedades provocadas por el trabajo), que se consideran como enfermedades comunes y no enfermedades o accidentes laborales.

3 mar 2009

Personas 'brillantes', acosadas moralmente por manipuladores egocéntricos

Cualquier persona con una vida cualquiera puede ser secuestrada sin saber por qué. Es una auténtica pesadilla. Un día se da cuenta de que está enterrada en vida en un hoyo sin aire, en un zulo.

Modestia aparte, la persona privada de libertad y hostigada en en trabajo responde a un perfil brillante, tiende a dar su opinión y denuncia las deficiencias, las injusticias, las ilegalidades... En definitiva, somos personas que "damos la cara y que tenemos iniciativas." Desgraciadamente, por estos motivos, hemos de soportar violencia psíquica e incluso física por parte de quienes no soportan esta actitud. Por parte de personajes grises y violentos que, escondidos tras una piel de oso, abrazan a su víctima hasta desgarrarla; personajes que sólo tienen un objetivo: aniquilar, aburrir, deshacerse de sus víctimas y empujarlas al abandono de su puesto de trabajo. Para esto, utilizan métodos sutiles, invisibles y, en la mayoría de los casos, indemostrables a pesar de la modificación del código penal. Lo peor, esta situación conlleva a la desestabilización emocional y provoca tanto enfermedades psíquicas como físicas, que son los motivos "irreconocidos" de las bajas médicas que se expiden como "enfermedad común". Pero no son enfermedades comunes, son accidentes laborales provocados por la mala gestión de una cabeza egocéntrica y manipuladora.


1 feb 2009

Ahora quiero ser "santa"

Ahora, "quiero ser santa". Por eso, me he encomendado a Nuestra señora de la Metaforfosis y de todos los cambios.

Fuente de la imagen: Inmaculada Rodríguez Cunill
(Exposición: mayo de 2008).

Ante el acoso laboral (Con Humor)


Como dice Alaska (1989), ¿a quien le importa? Así que, si la gente te señala con el dedo y susurra a tus espaldas, que te importe un bledo.

21 dic 2008

¿Quiénes son los psicópatas?


Francisco Pérez Abellán analiza la personalidad psicópata y criminal que está detrás de los asesinos en serie con Carlos Berbell, Carlos Rodríguez Díaz y Marisol Donis.




Fuente de la imagen: http://www.diariomarginal.blogspot.com/

16 nov 2008

¿"El Grito" de E. Munch sería también por desesperación e impotencia?


Para qué más quejíos ni otras palabras si, al fin y al cabo, ELLA cree que ya lo ha dicho todo, que lo ha expuesto todo…, que lo ha gritado todo. El resto depende de los demás, está en manos de otros y ELLA sólo tiene que esperar sin esperanza. Esperar sin que ocurra nada.
Quizás por eso, cada vez, escribirá menos, hablará menos e incluso molestará mucho menos… ¿Para qué repetir lo ya dicho? ¿Para qué más intentos? “Es un caos”, dice. “Son telas de araña bien tejidas que, a su vez, se entremezcla con el TODO y con la NADA”, porque ya no se diferencia QUÉ es QUÉ.
Entretanto, muchas personas permanecen calladas, sin moverse y fieles a la voz de su amo; conscientes de que lo que ocurre, esperan que ELLA se disipe… Unos pocos -aunque aparentemente “poderosos”- también esperan…; aguardan apoltronados para simular que ELLA ha caído sola, aunque éstos son quienes conducen la situación con fuertes hilos transparentes y apoyados siempre en los esbirros y testigos silenciosos. Otras muchas personas –y en especial BCD- sufren los efectos de esta situación; sólo “alguien” (MMP) hizo cuanto pudo y mucho más… No obstante, ahora, ELLA desespera con su vida metida en una máquina, en un ordenador que lo contiene todo y algunos papeles que no sienten nada y sirven poco.
Al final, siempre llega al mismo sitio, allí donde tampoco hay nada. Eso sí, arriba gritando para adentro para disimular cuanto siente y no preocupar a quienes aprecia. Así un día y otro, un mes y otro, un año y otro año… Mientras tanto, pasa la vida por ELLA, que no ELLA pasa por la vida porque ésta se le escapa entre las yemas de sus dedos, mientras intenta GRITAR sin que apenas se le escuche
Lo peor: ¡YO tampoco puedo hacer NADA!
La imagen es uno de lo cuadros más conocidos de E. Munch (El Grito: 1895), originalmente se llamaba "Desesperación".

Fuente:

9 oct 2008

Luis Lafont, fiscal y miembro del Observatorio vasco contra el Mobbing, opina

«Las audiencias provinciales admiten que existe el acoso moral y piden que se investigue si hay delito o no»

El 'mobbing' ha existido siempre. Antes se le llamaba coloquialmente el 'puteo' del jefe o del compañero. Esa conducta y la del matón del colegio se habían tolerado, pero hemos asistido a una toma de conciencia jurídica sobre tales situaciones y se ha llegado a la conclusión de que hay que pararlas judicialmente». Luis Lafont, fiscal del Tribunal Superior del País Vasco, sostiene que tras el hostigamiento en el trabajo se esconde «normalmente el propósito de dominio sobre una persona», un tipo de conducta que jueces y tribunales empiezan a tomarse en serio. Miembro del Observatorio Vasco sobre Acoso Moral, entidad que agrupa a magistrados, fiscales, letrados, catedráticos, inspectores y forenses, Lafont ha publicado 'El Delito de Acoso Moral en el Trabajo', un libro editado por Tirant Lo Blanch.
-Existen muchas maneras de amargarle la vida a un subordinado.
-El 'mobbing' se compone de elementos variados que no parecen justificados y producen menoscabo. Pero tiene que ser una conducta sistemática y reiterada en el tiempo. Por ejemplo, cambios en las condiciones de trabajo sin explicación alguna; actos humillantes, como sentarle a uno en la mesa del conserje o dejarle con una mesa y un bolígrafo; no asignar ningún cometido al empleado o encomendarle tareas para las que no se está preparado o que están condenadas al fracaso; imponer recortes salariales; hacer creer al trabajador que no tiene ninguna utilidad o que sobra dentro de la organización...
-¿Cuándo el 'mobbing' deja de ser un asunto de la jurisdicción laboral -o de la contencioso administrativa, si la víctima es un funcionario- y se convierte en un presunto delito penal?
-Hay algo más que cambios en las condiciones del trabajo. Se pasa al insulto, a la amenaza, a la difusión de rumores injuriosos sobre una persona. Aunque las líneas divisorias no siempre están claras.
-¿Qué tienen en común los acosadores de la empresa?
-Piensan que el empleado debe asumir un rol dentro de una organización. Si éste no lo hace, lo hostigan para que se someta al papel asignado o, en caso contrario, se vaya.
-¿Cómo ha evolucionado la actitud de la Justicia frente al 'mobbing'?
-En 2001 se archivaba prácticamente todo en la vía penal. Se pensaba que era un asunto de la jurisdicción laboral. A partir de 2004, las audiencias provinciales les dicen a los jueces instructores en ocasiones que deben seguir investigando; admiten que existe una realidad de acoso moral en el trabajo y que es necesario agotar todas las vías para determinar si existe o no delito. Por último, han empezado a llegar las condenas.
-En su libro califica el 'mobbing' como una «lacra». ¿Tanto se ha extendido ese fenómeno en el ámbito laboral?
-El aspecto cuantitativo no es desdeñable. Los procesos son frecuentes en lo contencioso y en lo Social. En la esfera penal ya existe un cuerpo bastante consolidado de condenas por falta y se han dictado más de media docena de sentencias por delito. Ahora bien, si utilizo la palabra 'lacra' es porque el acoso moral incide en un valor fundamental que está recogido en el artículo 15 de la Constitución: el respeto que una persona merece por el hecho de serlo. Ese artículo proscribe cualquier conducta que 'cosifique' al individuo o lo instrumentalice.
-Los profanos se preguntan cómo se puede tipificar penalmente esa 'cosificación' de una persona.
-En el Observatorio defendemos que el artículo más adecuado del Código Penal es el 173, porque se refiere a la integridad moral, que es el bien jurídico que se protege. Y cuando se trata de un funcionario de la Administración, el 175. El artículo 173 abarca todas las fórmulas de mobbing (de superior a inferior, a la inversa y entre compañeros). No ocurre lo mismo con otros delitos que se han aplicado en situaciones de acoso moral, como las coacciones o delito contra los trabajadores.
-Sin embargo, a muchos juristas el concepto de integridad moral les parece demasiado general.
-De hecho, cuando se debatió el artículo 173 en el Congreso, el grupo vasco dijo que nunca podría aplicarse, y menos en el orden penal, ya que exige conceptos muy claros. Lo calificó de 'vaporoso' y 'ectoplásmico'. Curiosamente, la jurisdicción militar sí parece creer en la idea del acoso moral. Los tribunales militares territoriales han dictado las mejores sentencias sobre esta cuestión, tanto técnica como doctrinalmente.
-¿No es sorprendente que los militares sean más 'sensibles' que los civiles en esta cuestión.
-Forman una especie de Administración cualificada. El principio de jerarquía se proyecta de una forma más intensa. En general, la Administración es el caldo de cultivo idóneo para el acoso moral, debido al carácter jerarquizado de las relaciones. Y también porque en ella se pueden manifestar todos los tipos de 'mobbing' posibles, incluido el que se produce de abajo hacia arriba; es decir, el empleado que agrede moralmente al superior.
Superioridad psicológica
-¿Conoce algún caso así?
-Tenemos una sentencia de Málaga dictada en febrero de 2007. Un grupo de médicos no estaba de acuerdo con el sistema de guardias del hospital y se dedicó a difamar al superior. Le hacían responsable de todos los males, desde las deficiencias en la atención a los usuarios a cualquier otro problema. Se burlaron de su orientación sexual; que si era novio del enfermero... Le llamaron 'prevaricador', 'maltratador', 'sinvergüenza', 'holgazán', 'hijo de puta'... En fin.
-¿Y qué decidió la autoridad judicial?
-Las conductas fueron calificadas como coacciones. Diez meses de multa.
-De todos modos, el 'mobbing' más frecuente será el de las personas hostigadas por el jefe. Pensemos en un funcionario a las órdenes de un cargo de libre designación.
-El acoso de arriba hacia abajo es el más común. Pero no me parece que el tipo de nombramiento sea determinante. Lo importante es que una persona se vale de su superioridad jerárquica, de las peculiaridades de una organización, para actuar contra un inferior que tiene pocas posibilidades de defenderse.
-¿Y cómo es el hostigamiento entre compañeros?
-Suele existir un componente de superioridad psicológica del agresor frente al agredido. El 'bullying' entre escolares es también otro ejemplo de acoso 'horizontal'.
-La violencia en los colegios no deja de aumentar.
-La inquietud del ministerio público es muy alta y en particular el de la Fiscalía de Menores de Vizcaya. El mejor cuerpo doctrinal que existe sobre el 'bullying' es una instrucción de la Fiscalía General del Estado que apareció en 2005.
-Tuvo que producirse el suicidio del joven Jokin en un centro de Hondarribia para que cambiara la percepción de la Justicia.
-Fue un caso emblemático por sus terribles consecuencias. Hay fórmulas de acoso fáciles de reconocer: actos de violencia en clase, las collejas... Son hechos que llaman más la atención y que pueden acabar incluso en la muerte de un chico. Pero aparte de esos casos, y aparte también de la violencia de género, donde la concienciación social es total, existen otras formas de hostigamento más sutiles. El 'mobbing' o el acoso inmobiliario no finalizan con la muerte de nadie.
Fuente:
http://www.elcorreodigital.com/alava/20081009/pvasco-espana/parar-puteo-jefe-maton-20081009.html

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