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10 sept 2009
Mobbing: Definición y límites (Iñaki Piñuel)
4 nov 2008
¿Qué tipos de trabajadores suelen resultar víctimas del psicópata organizacional'?

Según el Prof. Iñaki Piñuel: El comportamiento del psicópata muestra un claro patrón recurrente. Es explicable que sus actuaciones se encuentren internamente con algunos tipos de personas que, por sus actitudes, ética o profesionalidad van a resultar especialmente amenazantes para el psicópata y por lo tanto van a pasar pronto a encabezar la lista de las personas a eliminar profesionalmente de la circulación. Se van a transformar técnicamente en targets u objetivos.
En el análisis de casos que hemos realizado en los últimos años en las organizaciones encontramos de manera sistemática determinados tipos de objetivos de los psicópatas organizacionales. Estos objetivos se pueden agrupar en los siguientes diez grupos o tipologías de trabajadores:
-INDEPENDIENTES: los que no quieren o desean pertenecer a grupos o clanes, facciones o sistemas clientelares de apadrinamiento interno. De este modo son inasequibles a la compra o la promesa del psicópata. Estos profesionales independientes son observados como especialmente vulnerables por no pertenecer a ningún grupo de poder formal o informal dentro de la organización. El fracaso en el intento de apadrinar mafiosamente a estos profesionales por parte del psicópata los termina convirtiendo en objetivos a batir.
-JUSTOS: denuncian las situaciones indignas o injustas para otros. Suelen resultar molestas conciencias críticas de las actuaciones del psicópata. En especial cuando el psicópata abusa verbal o psicológicamente de otros trabajadores, o vive de manera parasitaria del trabajo de sus “esclavos laborales”, le resulta muy molesto encontrar en frente a quien denuncie esas prácticas.
-RADICALES LIBRES: los que disienten de la opinión oficial o el pensamiento único que lleva a ocultar algunos hechos o a camuflarlos mediante la distorsión de la comunicación. Suelen ser objetivos inmediatos del psicópata pues obstaculizan la manipulación de la comunicación que éste practica de manera sistemática. La neolengua propia del psicópata y la creación de universos de significado paralelos a la realidad se encuentra enfrente con estos trabajadores “resistentes” a que se distorsione el sentido de los hechos y de la realidad.
-INSOBORNABLES: no se dejan comprometer con prebendas, dinero, puestos, ascensos, a cambio de “ser un buen chico y callar”. Son estos trabajadores los que le resultan más duros al psicópata pues a diferencia de otros muchos que “tienen su precio”, no se pueden corromper mediante dinero, ni cargos o promociones.
-DENUNCIANTES DE IRREGULARIDADES: denuncian la corrupción, el desvío, la malversación de caudales de sus destinos legales o justos, materias en las que los psicópatas destacan espectacularmente. Son frecuentes objetivos de los psicópatas los profesionales que pertenecen a los organismos de control interno de las organizaciones que no tardan en conocer las actividades fraudulentas del psicópata. Así inspectores, auditores, técnicos de recursos humanos, de calidad, financieros etc... engrosan las listas de objetivos del psicópata.
-SOLIDARIOS: defienden a las víctimas de los abusos, las injusticias, y el maltrato en la organización y se solidarizan con ellas. La solidaridad rompe el juego social básico del psicópata basado en el “dividir para vencer”. Que alguien se solidarice con una de sus víctimas es siempre muy peligroso por la posible reacción mimética que pudiera suscitar en otros trabajadores en contra del psicópata. Los solidarios, a los que no se puede “adquirir” a precio, deben ser eliminados por éste cuanto antes.
-POLITICAMENTE INCORRECTOS: no son “políticamente correctos” respecto a aquellos temas, valores, o situaciones que son “tabú” en la organización.
-SINCEROS: buscan la verdad de los hechos y no el compromiso viable de las versiones oficiales. Siendo el psicópata un especialista en la mentira, odia a aquellos que no transigen con ella. La mendacidad es su máxima capacidad y quebrar a aquellos que dicen sistemáticamente la verdad es esencial.
-BRILLANTES: presentan niveles elevados de capacitación o desempeño que ponen en peligro y amenazan el estilo basado en la apariencia y en la propaganda interna de la que vive profesionalmente el psicópata. Es para éste mucho más difícil la simulación y el aparentar ser un buen profesional teniendo al lado un modelo real de “buen hacer” con el que se les puede comparar.
-LÍDERES: generan en los demás (clientes, alumnos, pacientes, otros compañeros) de manera espontánea el aprecio y el reconocimiento de una autoridad personal o profesional que no tienen los psicópatas, acostumbrados a reinar mediante la mentira, el engaño, el fraude, la coacción, la amenaza, la culpabilización y el caos social que genera en sus propios equipos. El psicópata tiende a presentarse como el líder-salvador de una situación caótica que él mismo ha sabido generar.
Fuente:
En el análisis de casos que hemos realizado en los últimos años en las organizaciones encontramos de manera sistemática determinados tipos de objetivos de los psicópatas organizacionales. Estos objetivos se pueden agrupar en los siguientes diez grupos o tipologías de trabajadores:
-INDEPENDIENTES: los que no quieren o desean pertenecer a grupos o clanes, facciones o sistemas clientelares de apadrinamiento interno. De este modo son inasequibles a la compra o la promesa del psicópata. Estos profesionales independientes son observados como especialmente vulnerables por no pertenecer a ningún grupo de poder formal o informal dentro de la organización. El fracaso en el intento de apadrinar mafiosamente a estos profesionales por parte del psicópata los termina convirtiendo en objetivos a batir.
-JUSTOS: denuncian las situaciones indignas o injustas para otros. Suelen resultar molestas conciencias críticas de las actuaciones del psicópata. En especial cuando el psicópata abusa verbal o psicológicamente de otros trabajadores, o vive de manera parasitaria del trabajo de sus “esclavos laborales”, le resulta muy molesto encontrar en frente a quien denuncie esas prácticas.
-RADICALES LIBRES: los que disienten de la opinión oficial o el pensamiento único que lleva a ocultar algunos hechos o a camuflarlos mediante la distorsión de la comunicación. Suelen ser objetivos inmediatos del psicópata pues obstaculizan la manipulación de la comunicación que éste practica de manera sistemática. La neolengua propia del psicópata y la creación de universos de significado paralelos a la realidad se encuentra enfrente con estos trabajadores “resistentes” a que se distorsione el sentido de los hechos y de la realidad.
-INSOBORNABLES: no se dejan comprometer con prebendas, dinero, puestos, ascensos, a cambio de “ser un buen chico y callar”. Son estos trabajadores los que le resultan más duros al psicópata pues a diferencia de otros muchos que “tienen su precio”, no se pueden corromper mediante dinero, ni cargos o promociones.
-DENUNCIANTES DE IRREGULARIDADES: denuncian la corrupción, el desvío, la malversación de caudales de sus destinos legales o justos, materias en las que los psicópatas destacan espectacularmente. Son frecuentes objetivos de los psicópatas los profesionales que pertenecen a los organismos de control interno de las organizaciones que no tardan en conocer las actividades fraudulentas del psicópata. Así inspectores, auditores, técnicos de recursos humanos, de calidad, financieros etc... engrosan las listas de objetivos del psicópata.
-SOLIDARIOS: defienden a las víctimas de los abusos, las injusticias, y el maltrato en la organización y se solidarizan con ellas. La solidaridad rompe el juego social básico del psicópata basado en el “dividir para vencer”. Que alguien se solidarice con una de sus víctimas es siempre muy peligroso por la posible reacción mimética que pudiera suscitar en otros trabajadores en contra del psicópata. Los solidarios, a los que no se puede “adquirir” a precio, deben ser eliminados por éste cuanto antes.
-POLITICAMENTE INCORRECTOS: no son “políticamente correctos” respecto a aquellos temas, valores, o situaciones que son “tabú” en la organización.
-SINCEROS: buscan la verdad de los hechos y no el compromiso viable de las versiones oficiales. Siendo el psicópata un especialista en la mentira, odia a aquellos que no transigen con ella. La mendacidad es su máxima capacidad y quebrar a aquellos que dicen sistemáticamente la verdad es esencial.
-BRILLANTES: presentan niveles elevados de capacitación o desempeño que ponen en peligro y amenazan el estilo basado en la apariencia y en la propaganda interna de la que vive profesionalmente el psicópata. Es para éste mucho más difícil la simulación y el aparentar ser un buen profesional teniendo al lado un modelo real de “buen hacer” con el que se les puede comparar.
-LÍDERES: generan en los demás (clientes, alumnos, pacientes, otros compañeros) de manera espontánea el aprecio y el reconocimiento de una autoridad personal o profesional que no tienen los psicópatas, acostumbrados a reinar mediante la mentira, el engaño, el fraude, la coacción, la amenaza, la culpabilización y el caos social que genera en sus propios equipos. El psicópata tiende a presentarse como el líder-salvador de una situación caótica que él mismo ha sabido generar.
Fuente:
4 oct 2008
La telaraña del mobbing en la Administración Pública

Se recoge a continuación una parte de la entrevista realizada por Paula Torre en La Tribuna al psicólogo y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, experto en Mobbing y director de los estudios Cisneros sobre acoso psicológico. Iñaki Piñuel, se desplazó a Cuenca para estudiar junto a un grupo de expertos un caso de un grave acoso laboral que se está llevando a cabo en una institución conquense.
¿Dónde se da más el Mobbing, en la empresa privada o en la Administración pública?
El barómetro Cisneros V sobre Mobbing en la administración habla de una tasa cercana al 22% de funcionarios afectados por este problema. Los casos de acoso laboral entre funcionarios suelen ser más duros y de mayor duración. Es muy difícil que un funcionario ‘se vaya'. Desgraciadamente en las empresas privadas el Mobbing suele terminar con la salida de la víctima.
Según este Estudio, que se realizó en la Agencia Tributaria y la Intervención General de la Administración del Estado con una participación del 62 % de los 7000 funcionarios hace 2 años, para analizar el Mobbing en las administraciones públicas, encuentra que un 15 % de los funcionarios son acosados por no querer incurrir en irregularidades o fraudes, no ceder ante el servilismo, o reivindicar los derechos propios, junto a la envidia por un buen hacer profesional son las causas más comunes.
¿Cuáles son las conductas más frecuentes de Mobbing?
Suelen ser conductas que tienen que ver con insultar, vejar, humillar y arrinconar al trabajador; quitarle los medios para que realice su trabajo; relegarle a trabajos que significan una degradación de lo que hasta ahora ha sido su puesto de trabajo; tareas incluso humillantes o que nada tienen que ver con la descripción de su puesto de trabajo con vistas, precisamente a desanimarlo, agotarlo, consumirlo, reducirlo emocional y psicológicamente y lograr de esa manera una salida de la institución, en este caso de la administración por parte del empleado público.
¿Cuál es el objetivo de la practica del Mobbing?
Es intimidar, apocar, reducir, aplanar, amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente a la víctima, con vistas a eliminarla de la organización y a satisfacer la necesidad insaciable de agredir, controlar, y destruir que suele presentar el hostigador, que aprovecha la ocasión que le brinda la situación organizativa particular (reorganización, caos, desorganización, urgencia, reducción de costes, burocratización, cambios vertiginosos, etc...) para canalizar una serie de impulsos y tendencias psicopáticas.
¿Hay algunos criterios para diagnosticar si una persona padece o no Mobbing?
Los tres criterios diagnósticos más comúnmente aceptados por los investigadores europeos, que sirven para dilucidar si estamos o no ante casos de Mobbing son: la existencia de una o más de las conductas de hostigamiento; internacionalmente reconocidas por la Investigación como tales que son la duración del hostigamiento como algo que se presenta a lo largo de un período y por lo tanto que no responde a una acción puntual o esporádica, se entiende que como mínimo a lo largo de más de 6 meses. La frecuencia de los comportamientos de hostigamiento por lo menos semanal (una vez o más a la semana. La concurrencia de estas tres características acreditan la existencia de un trabajador sometido a un cuadro de Acoso Psicológico en el trabajo o Mobbing.
¿Cómo puede saber una personas si está quemado en el trabajo, si está siendo víctima de un maltrato?
Si siente cansancio o agotamiento emocional que persiste por meses o años. En segundo lugar, sensación de distanciamiento emocional de las personas con las que trabaja; y la sensación de futuro profesional cerrado o agotado.
La apatía, la tendencia a la depresión, los dolores psicosomáticos, la irritabilidad, el insomnio, las cefaleas y el deterioro de las relaciones familiares son algunas de las consecuencias del acoso moral en el trabajo
¿Por qué se práctica el Mobbing?
La explicación común a la mayoría de los casos reside en que el trabajador que resulta objeto de Mobbing es o se ha convertido en alguien que, por alguna razón, resulta amenazante para la persona o grupo que le hostiga.
El factor más frecuentemente aducido por quienes padecen acoso psicológico en el trabajo son los celos por una competencia o capacidad profesional extraordinaria, pues en contra de lo que se piensa, de que se trata de trabajadores vagos, las personas que sufren Mobbing son trabajadores muy válidos, preparados y con gran capacidad de trabajo.
¿Quién suele ser el que acosa y maltrata normalmente, algún superior o un trabajador de igual a igual?
En un 30 % de los casos de Mobbing son horizontales, es decir, de trabajador a trabajador, habitualmente estos acosadores son trabajadores que tienen un poder fáctico, pueden maltratar porque cuentan con la complicidad del poder, es decir, del superior.
La mayor parte de los casos los comenten los responsables jerárquicos, los jefes diríamos, a sus subordinados y un pequeño porcentaje, un 6 %, es de Mobbing ascendente. Aunque en la mayoría de casos se trata de personas que se valen de su potestad jerárquica para acosar, intimidar y reducir a aquellos que desean eliminar.
El 7% de las víctimas ha pensado en el suicidio como única salida a la situación de acoso que padecen.
¿Cuáles son las prácticas habituales de Mobbing?
Las técnicas para minar y destruir psicológicamente al trabajador son variadas y desgraciadamente a veces muy creativas. Tienen en común que con ellas se intenta agobiar, calumniar, atacar el trabajo, las convicciones, la vida privada, de la víctima, ninguneando, aislando, maltratando, estigmatizando, amenazando, etc... En una palabra, quien hostiga trata de destruir la confianza en sí mismo, y la autoestima, y afectar así al desempeño laboral, hasta entonces aceptable, o incluso positivo, reduciéndolo. Con ello se consigue eliminar la empleabilidad del trabajador, o su capacidad de ser útil y empleable para la organización.
¿Qué ha motivado este espectacular aumento de casos de acoso psicológico en el trabajo?
Los casos de Mobbing ya existían. Lo que han hecho nuestras investigaciones, en especial los barómetros Cisneros, es arrojar las cifras de trabajadores que padecen esta lacra. En España uno de cada seis trabajadores padeció en los últimos seis meses unas situaciones de hostigamiento o acoso psicológico continuado. El trabajo de divulgación ha hecho que no parezca algo normal.
Dicen que la práctica se convierte en norma. ¿Existe alguna forma de que esta no llegue a tal?
El Mobbing ha de detenerse antes de que se produzca. La estrategia es la prevención y la implementación de buenas prácticas empresariales. Las empresas son las primeras interesadas en evitar que este tipo de acoso lastre su clima laboral y sus cuentas.
El Mobbing, identificado por primera vez por el profesor sueco Heinz Leymann al principio de la década de los 80 del siglo pasado, ha adquirido en España tintes y cifras epidemiológicas.
Este tipo de agresión continuada y silenciosa está terminando con la salud física y psíquica de cientos de miles de trabajadores en la España.
¿Debería tenerse en cuenta como un riesgo laboral?
Quitando los sectores de construcción y profesiones de alto riesgo, el riesgo número uno para un trabajador en el siglo XXI es el que procede no de las condiciones físicas, sino de las condiciones sociales que se generan en su trabajo, las relaciones con compañeros o, sobre todo, con jefes.
Entonces, ¿debería figurar en la Ley de Prevención?.
Si funcionara, el management tóxico sería prevenido como una forma que pone en peligro la salud del trabajador. Cuando a un trabajador se le grita, es lo mismo que si se le expone a una sustancia cancerígena, a otro nivel y con otras características. Si funcionaran bien los servicios de prevención, estas prácticas se identificarían tempranamente y, sobre todo, quienes hacen esto. La única posibilidad de intervención es la prevención. Otra cosa de la que estoy en contra son los observatorios. Una cosa como el Mobbing no se puede observar, es como decir que voy a observar que están matando a mi vecina... ¿Y no haces nada? ¿Qué despropósito es éste?
¿Qué medidas habría que emprender para evitarlo?
Protocolos de intervención, formar a los especialistas en salud laboral para que esto sea inmediatamente identificado, enseñar cómo se trabaja con la víctima, con el acosador, con el servicio de recursos humanos.
El mobbing es un verdadero proceso de destrucción psicológica y social y que termina muy frecuentemente con la salud psicológica del individuos, a veces también con la salud física y que en un porcentaje elevado de casos pues termina, desgraciadamente también con la saluda del trabajador de la institución o la empresa en la que trabaja.
Fuente del texto:
http://blogs.periodistadigital.com/dinero.php/2008/09/22/lel-mobbing-se-manifiesta-sobre-todo-en-
Fuente de la imagen: Wikimedia Commons, depósito de contenido libre hospedado por la Fundación Wikimedia.
23 sept 2008
Jungla laboral
La economía global y las políticas neoliberales no son abstracciones sin reflejo en las vidas particulares de los ciudadanos. Como un efecto dominó, impregnan todas las capas sociales y laborales, dibujando una tendencia generalizada donde la competitividad suele ser entendida como una lucha en la que todo vale, incluso entre iguales. En este contexto, parecen lógicas las cada vez más frecuentes situaciones de acoso laboral, o ``mobbing´´, un fenómeno que en España alcanza al 15% de la población trabajadora. La Universidad Internacional de Andalucía, en su Sede de Santa María de la Rábida, dedicó un curso a la valoración de los riesgos psicosociales en el entorno laboral. En esta edición, el catedrático de derecho del trabajo de la UJEN, Cristóbal Molina, y la investigadora y socióloga de la Universidad Católica de Lovaina, Ada García, realizan un análisis pormenorizado del fenómeno mobbing en sus aspectos descriptivos, de detección y de situación en la política económica y empresarial mundial (31.08.2008)JUNGLA LABORAL (comentarios de Ada García,
Fuentes:
http://mobbingopinion.bpweb.net/cgi-bin/artman/exec/search.cgi?cat=12&start=11&perpage=10&template=index/cat_default.htm
Ada García (Doctora en Sociología. Profesora Titular de la Université de Louvain
http://www.acosomoral.org/soc23.htm
15 sept 2008
El acoso moral en el trabajo y las "direcciones" tóxicas

A pesar del empeño por la "Conciliación Familiar", las personas estamos obligadas a trabajar para comer y, además, quienes tenemos la suerte de tener un puesto de trabajo pasamos en éste la mayor parte de nuestro tiempo. Verdaderamente, en los tiempos que corren es una suerte tener un puesto de trabajo; lo peor es cuando este sitio (fuente de nuestros ingresos y de nuestro modus vivendi) se convierte en un lugar de tortura (Véanse los resultados del módulo sobre accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Encuesta de Población Activa del año 2007, hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística).
Esta situación se ha convertido en un riesgo para la salud física y, especialmente, para la mental de muchas personas, con lo que esto conlleva: aislamiento, inseguridad, baja autoestima, somatizaciones, ninguna calidad de vida, etc., etc.). El profesor Iñaki Piñuel (Universidad de Alcalá de Henares, director de los Informes Cisneros sobre acoso laboral) explica "las cifras de los trabajadores incurso en riesgos psicosociales, que engloban el estrés, el burnout o síndrome de «estar quemado» y el mobbing (acoso laboral), son del 38% de la población ocupada en España (32% estrés, 11% burnout y 9,2% mobbing". Lo que también sería interesante conocer es cuántas víctimas pertenecen a organismo e instituciones públicas.
Adelantándome a los resultados, avanzaría que el estudio sería complejo realizarlo sobre datos fiables ya que, en el contexto de las administraciones públicas, el miedo del personal así como "el ordeno y mando" de las jefaturas y directivos es lo que se lleva. Los primeros temen que les ocurra lo mismo que a su compañero acosado (probablemente, persona auténtica y legal), así se convierten, consciente o inconscientemente, en cómplices de la situación, en testigos mudos. Los segundos (personas generalmente inseguras, poco preparadas y con afán de destacar haciendo suyo el trabajo de otros) utilizan las técnicas del sutil ataque con toallas mojadas, se consideran más importantes y valiosos cuanto más exprimen al personal, crean incertidumbre, dictan normas confusas, extienden dimes y diretes, difaman, difunde falsos comentarios y globos sondas, mantienen en tensión al personal, etc. Lo peor es que estos últimos piensan que esas obsoletas y dictatoriales medidas aumentan el rendimiento y que eso ocurre tanto en la empresa pública como en la privada.
He aquí parte del problema, como explica Piñuel: "esta forma de trabajar, que parecía desterrada, recrudece el estrés y el acoso. La capacidad del ser humano no es ilimitada y los costes de los daños de esos trabajadores machacados cargamos todos con ellos». En este sentido, se refiere a los jefes «tóxicos» e insiste en los graves daños que la violencia laboral -mayoritariamente psicológica- provoca en la víctima tiene unos costes muy elevados para el sistema.
Desgraciadamente, las administraciones estás dirigidas en su mayoría por jefes tóxicos; lo lastimoso y desesperanzador es que esto ocurra en España durante una etapa que, políticamente, algunos denominan de "madurez democrática". Lo que hace falta son personas preparadas, jóvenes con conocimiento, expertos que, por la edad, han combinado su preparación (formación y conocimiento) con la experiencia adquirida realizando éticamente un trabajo.
¡Pena que últimamente, lo que peses sea el favoritismo, la compra-venta de personas, los premios a los servicios prestados y la recompensa a tapar las miserias así como alguna que otra actuación que lo mejor es ocultarla, taparla para que nadie se entere!
¿Dónde se dirige un funcionario público en estas circunstancias?
Esta situación se ha convertido en un riesgo para la salud física y, especialmente, para la mental de muchas personas, con lo que esto conlleva: aislamiento, inseguridad, baja autoestima, somatizaciones, ninguna calidad de vida, etc., etc.). El profesor Iñaki Piñuel (Universidad de Alcalá de Henares, director de los Informes Cisneros sobre acoso laboral) explica "las cifras de los trabajadores incurso en riesgos psicosociales, que engloban el estrés, el burnout o síndrome de «estar quemado» y el mobbing (acoso laboral), son del 38% de la población ocupada en España (32% estrés, 11% burnout y 9,2% mobbing". Lo que también sería interesante conocer es cuántas víctimas pertenecen a organismo e instituciones públicas.
Adelantándome a los resultados, avanzaría que el estudio sería complejo realizarlo sobre datos fiables ya que, en el contexto de las administraciones públicas, el miedo del personal así como "el ordeno y mando" de las jefaturas y directivos es lo que se lleva. Los primeros temen que les ocurra lo mismo que a su compañero acosado (probablemente, persona auténtica y legal), así se convierten, consciente o inconscientemente, en cómplices de la situación, en testigos mudos. Los segundos (personas generalmente inseguras, poco preparadas y con afán de destacar haciendo suyo el trabajo de otros) utilizan las técnicas del sutil ataque con toallas mojadas, se consideran más importantes y valiosos cuanto más exprimen al personal, crean incertidumbre, dictan normas confusas, extienden dimes y diretes, difaman, difunde falsos comentarios y globos sondas, mantienen en tensión al personal, etc. Lo peor es que estos últimos piensan que esas obsoletas y dictatoriales medidas aumentan el rendimiento y que eso ocurre tanto en la empresa pública como en la privada.
He aquí parte del problema, como explica Piñuel: "esta forma de trabajar, que parecía desterrada, recrudece el estrés y el acoso. La capacidad del ser humano no es ilimitada y los costes de los daños de esos trabajadores machacados cargamos todos con ellos». En este sentido, se refiere a los jefes «tóxicos» e insiste en los graves daños que la violencia laboral -mayoritariamente psicológica- provoca en la víctima tiene unos costes muy elevados para el sistema.
Desgraciadamente, las administraciones estás dirigidas en su mayoría por jefes tóxicos; lo lastimoso y desesperanzador es que esto ocurra en España durante una etapa que, políticamente, algunos denominan de "madurez democrática". Lo que hace falta son personas preparadas, jóvenes con conocimiento, expertos que, por la edad, han combinado su preparación (formación y conocimiento) con la experiencia adquirida realizando éticamente un trabajo.
¡Pena que últimamente, lo que peses sea el favoritismo, la compra-venta de personas, los premios a los servicios prestados y la recompensa a tapar las miserias así como alguna que otra actuación que lo mejor es ocultarla, taparla para que nadie se entere!
¿Dónde se dirige un funcionario público en estas circunstancias?
11 jun 2008
¿En qué consiste el acoso laboral?

Ésta es la pregunta del millón en relación a las víctimas de mobbing no es tanto “que es lo que han hecho para merecer el acoso Psicológico”, sino “que es lo que son y representan” para quienes las acosan. La respuesta es siempre la misma: las víctimas del acoso laboral son o se han transformado en una amenaza. No es que vayan por ahí amenazando a nadie. Son sus capacidades profesionales (brillantez, nivel de capacitación, éxito profesional), sus valores y forma de ser (felicidad, alegría, sociabilidad, solidaridad con los demás), lo que les granjea la animadversión de muchos en su entorno que sencillamente, como la madrastra del cuento, “no pueden soportar” la presencia profesional de la víctima cerca de si.
Esos seres apagados y tristes, grises, y acomplejados que suelen ser los acosadores laborales se lanzan al acoso y derribo de aquellos a los que estiman ser la fuente de su sufrimiento personal. Creen que el modo de conjurar su envidia y sus celos es eliminar a la víctima de su lugar de trabajo, cargándose su imagen, su reputación mediante las acusaciones infundadas y falsas que en todo proceso de acoso Psicológico son centrales.
Tal y como apunta Girard, en el momento crucial de la persecución de todo chivo expiatorio, se inventa o fabula un crimen horrendo que supuestamente ha cometido y ello sirve para cargárselo limpiamente. Por eso, al final el mobbing resulta ser un crimen laboral “perfecto”. Todos cuantos son eliminados son presentados como indignos, y todos cuantos son presentados ante la opinión pública como indignos son violentamente eliminados.
La recomendación más inteligente consiste por el contrario en hacer frente a la situación manteniendo la calma, sin permitir que el acoso le desestabilice a uno. Ser emocionalmente inteligente en el mobbing no siempre es algo fácil. Cuando las víctimas del acoso laboral ven que pierden -les roban- su profesión, su salud, su relación de pareja, o su misma capacidad de disfrutar (anhedonia), pedirles que todo ello no les desestabilice es pedir casi un imposible.
Véase:
Esos seres apagados y tristes, grises, y acomplejados que suelen ser los acosadores laborales se lanzan al acoso y derribo de aquellos a los que estiman ser la fuente de su sufrimiento personal. Creen que el modo de conjurar su envidia y sus celos es eliminar a la víctima de su lugar de trabajo, cargándose su imagen, su reputación mediante las acusaciones infundadas y falsas que en todo proceso de acoso Psicológico son centrales.
Tal y como apunta Girard, en el momento crucial de la persecución de todo chivo expiatorio, se inventa o fabula un crimen horrendo que supuestamente ha cometido y ello sirve para cargárselo limpiamente. Por eso, al final el mobbing resulta ser un crimen laboral “perfecto”. Todos cuantos son eliminados son presentados como indignos, y todos cuantos son presentados ante la opinión pública como indignos son violentamente eliminados.
La recomendación más inteligente consiste por el contrario en hacer frente a la situación manteniendo la calma, sin permitir que el acoso le desestabilice a uno. Ser emocionalmente inteligente en el mobbing no siempre es algo fácil. Cuando las víctimas del acoso laboral ven que pierden -les roban- su profesión, su salud, su relación de pareja, o su misma capacidad de disfrutar (anhedonia), pedirles que todo ello no les desestabilice es pedir casi un imposible.
Véase:
3 may 2008
¿Mediocres con poder = psicópatas?

El perfil del acosador o agresor lo describe Piñuel (2002) del siguiente modo:
Capacidad de simulación, distorsión y manipulación, envidias y celos profesionales y personales, la ausencia de sentido de culpa, el autoritarismo, la mediocridad personal y el egoísmo, rasgos ellos que se identifican con el camaleonismo y las conductas hostiles rayanas a la psicopatía (aunque no necesariamente la psicopatía) que se descubren en algunas personas aparentemente con buena adaptación social (Garrido, 2000; Garrido, Stangeland y Redondo, 2001). Asimismo, estaríamos, para algunos autores, ante el denominado psicópata organizacional, legalmente no delincuentes, pero que encuentran en ciertos contextos sociales el lugar desde el cual ejercer el hostigamiento (v., Piñuel , 2002).
En el proceso de hostigamiento suele aparecer la figura del acosador principal, habitualmente un ser perverso, narcisista y paranoide, que es secundado por otros frente a los cuales tiene la suficiente autoridad o carisma para inducirles a las dinámicas grupales del acoso (González de Rivera, 2000). Tales rasgos personales le llevan a la autojustificación de sus actos torcidos como algo razonable e incluso justo. En torno a este proceso de acoso también suelen existir ciertas personas, grupo más o menos vasto, que se inhiben, que mantienen la agresión envuelta en el silencio y que se no intervienen por miedo o bien para aprovechar la situación (una mejora laboral, por ejemplo) cuando la víctima, normalmente más capacitada y honesta, sea apartada del camino. Además, se ha postulado que los acosadores responderían al perfil de la impostura y de la envidia, de “la mediocridad inoperante activa”, sustanciado en individuos sin creatividad, imitadores, de párvulo mérito, con ansias de notoriedad, mendaces, envidiosos de la excelencia ajena, que intentan destruir por todos los medios a su alcance (Irigoyen, 2002).
Capacidad de simulación, distorsión y manipulación, envidias y celos profesionales y personales, la ausencia de sentido de culpa, el autoritarismo, la mediocridad personal y el egoísmo, rasgos ellos que se identifican con el camaleonismo y las conductas hostiles rayanas a la psicopatía (aunque no necesariamente la psicopatía) que se descubren en algunas personas aparentemente con buena adaptación social (Garrido, 2000; Garrido, Stangeland y Redondo, 2001). Asimismo, estaríamos, para algunos autores, ante el denominado psicópata organizacional, legalmente no delincuentes, pero que encuentran en ciertos contextos sociales el lugar desde el cual ejercer el hostigamiento (v., Piñuel , 2002).
En el proceso de hostigamiento suele aparecer la figura del acosador principal, habitualmente un ser perverso, narcisista y paranoide, que es secundado por otros frente a los cuales tiene la suficiente autoridad o carisma para inducirles a las dinámicas grupales del acoso (González de Rivera, 2000). Tales rasgos personales le llevan a la autojustificación de sus actos torcidos como algo razonable e incluso justo. En torno a este proceso de acoso también suelen existir ciertas personas, grupo más o menos vasto, que se inhiben, que mantienen la agresión envuelta en el silencio y que se no intervienen por miedo o bien para aprovechar la situación (una mejora laboral, por ejemplo) cuando la víctima, normalmente más capacitada y honesta, sea apartada del camino. Además, se ha postulado que los acosadores responderían al perfil de la impostura y de la envidia, de “la mediocridad inoperante activa”, sustanciado en individuos sin creatividad, imitadores, de párvulo mérito, con ansias de notoriedad, mendaces, envidiosos de la excelencia ajena, que intentan destruir por todos los medios a su alcance (Irigoyen, 2002).
OPINIÓN DE PIÑUEL (PARA ESCUCHAR):
Fuente del texto:
Fuente de la imagen:
28 abr 2008
28 de abril, Día de la Salud Laboral

La situación de acoso laboral necesita indispensablemente tres elementos y un objetivo:
En primer lugar, una persona que asuma el papel de perseguidor principal, investida de la suficiente autoridad o carisma como para movilizar las dinámicas grupales de acoso.
En segundo lugar, requiere la colaboración y la permisividad del resto del personal de la organización. Personas ambiciosas y de escasa valía profesional se aprovechan conscientemente esta situación para eliminar a la persona que consideran competidora por estar más cualificada.
El tercer elemento es la víctima, persona exigente, con gran catadura moral, responsable y –modestia aparte- defensora de la justicia.
El objetivo de estas situaciones es doble: por una parte, el control de la organización y escalar puestos de poder utilizando la violencia psíquica; por otra, apartar al miembro de la organización que es diferente para que tire la toalla, “se aburra y se vaya”.
Quienes acosas suelen tener una personalidad compleja, combinación de rasgos narcisistas y paranoides; lo que les permite autoconvencerse, cargarse de falsas razones y justificar la razón de su actividad destructiva. Como describe González de Rivera, quien acosa no es más que una "mediocridad inoperante activa" que presenta un trastorno de la personalidad caracterizado por exacerbación de tendencias repetitivas e imitativas. Así, para conseguir su objetivo, se vale de ataques violentos que disfraza de mil maneras, con múltiples caretas y diferentes maniobras;
- Acusaciones o insinuaciones malévolas, que no permiten a la víctima defenderse ni expresarse.
- Aislamiento, falta de información, intoxicaciones y bloqueos en la comunicación.
- Desconsideraciones y desprestigios laborales y personales, menosprecio del trabajo, así como otras distorsiones, tergiversaciones y comentarios que desvirtúan la realidad.
La persecución psicológica se desarrolla en medio de un sorprendente silencio e inhibición de los observadores, que, aunque conscientes del abuso e injusticia de la situación, se abstienen de intervenir, sea por complicidad implícita con el plan de eliminación del acosado. Son los testigos cómplices que a cambio de su postura esperan recompensa o, al menos, no convertirse en objeto de represalia.
Es un tipo de violencia asexuado, lo ejercen y padecen mujeres y hombres, no deja huella física ; pero compromete la salud, física y psíquica de la víctima, le produce consecuencias graves y afecta a su entorno familiar, social y laboral.
Para actuar contra el acoso laboral es necesario tomar conciencia, ponerle cara y nombre a quienes acosan, hacer visible lo que parecía invisible, entenderlo y explicarlo; es necesario también pedir apoyo (psicológico y jurídico) y hacerlo cuanto antes mejor.
En primer lugar, una persona que asuma el papel de perseguidor principal, investida de la suficiente autoridad o carisma como para movilizar las dinámicas grupales de acoso.
En segundo lugar, requiere la colaboración y la permisividad del resto del personal de la organización. Personas ambiciosas y de escasa valía profesional se aprovechan conscientemente esta situación para eliminar a la persona que consideran competidora por estar más cualificada.
El tercer elemento es la víctima, persona exigente, con gran catadura moral, responsable y –modestia aparte- defensora de la justicia.
El objetivo de estas situaciones es doble: por una parte, el control de la organización y escalar puestos de poder utilizando la violencia psíquica; por otra, apartar al miembro de la organización que es diferente para que tire la toalla, “se aburra y se vaya”.
Quienes acosas suelen tener una personalidad compleja, combinación de rasgos narcisistas y paranoides; lo que les permite autoconvencerse, cargarse de falsas razones y justificar la razón de su actividad destructiva. Como describe González de Rivera, quien acosa no es más que una "mediocridad inoperante activa" que presenta un trastorno de la personalidad caracterizado por exacerbación de tendencias repetitivas e imitativas. Así, para conseguir su objetivo, se vale de ataques violentos que disfraza de mil maneras, con múltiples caretas y diferentes maniobras;
- Acusaciones o insinuaciones malévolas, que no permiten a la víctima defenderse ni expresarse.
- Aislamiento, falta de información, intoxicaciones y bloqueos en la comunicación.
- Desconsideraciones y desprestigios laborales y personales, menosprecio del trabajo, así como otras distorsiones, tergiversaciones y comentarios que desvirtúan la realidad.
La persecución psicológica se desarrolla en medio de un sorprendente silencio e inhibición de los observadores, que, aunque conscientes del abuso e injusticia de la situación, se abstienen de intervenir, sea por complicidad implícita con el plan de eliminación del acosado. Son los testigos cómplices que a cambio de su postura esperan recompensa o, al menos, no convertirse en objeto de represalia.
Es un tipo de violencia asexuado, lo ejercen y padecen mujeres y hombres, no deja huella física ; pero compromete la salud, física y psíquica de la víctima, le produce consecuencias graves y afecta a su entorno familiar, social y laboral.
Para actuar contra el acoso laboral es necesario tomar conciencia, ponerle cara y nombre a quienes acosan, hacer visible lo que parecía invisible, entenderlo y explicarlo; es necesario también pedir apoyo (psicológico y jurídico) y hacerlo cuanto antes mejor.
Fuente documental: http://www.corruptio.com/web/articulos/diariomedico-acoso.doc
Fuente de la imagen: http://www.librerialuces.com/fotos/9788476987971.jpg
10 mar 2008
El acoso laboral es más dañino que el sexual

Un estudio revela que el hostigamiento en el ámbito laboral acaba causando más daños para la víctima que el sexual, porque es peor visto por la sociedad. Además, los síntomas de estrés postraumático son más frecuentes entre víctimas de mobbing que de acoso sexual.
El hostigamiento laboral, que se produce cuando un trabajador sufre críticas a su trabajo y es tratado con menosprecio por su jefe o compañeros de forma constante, acaba causando más daños a la persona que el acoso sexual. El hecho de que el acoso sexual esté peor visto por la sociedad hace que la víctima encuentre más apoyo que en el caso de sufrir hostigamiento laboral o mobbing, un proceso que deja indefensas a sus víctimas, según pone de relieve una investigación presentada ayer en Washington (EEUU) en el marco de una conferencia internacional sobre salud y estrés organizada por la Asociación Psicológica Americana.
Para llegar a sus conclusiones, los autores, de las universidades de Manitoba y Queen’s (Canadá) analizaron 110 estudios realizados a lo largo de los últimos 21 años, y descubrieron que los empleados víctimas de acoso tenían más probabilidades de abandonar su puesto y de no estar satisfechos con su trabajo y sus compañeros que quienes habían sido víctimas de acoso de tipo sexual. También sufrían mayores niveles de estrés, agresividad y ansiedad.
El profesor Iñaki Piñuel, de la Universidad de Alcalá de Henares, considera que este estudio corrobora los resultados de investigaciones realizadas en España que demuestran que el maltrato psicológico provoca a la larga más daños que el puramente físico. “Los síntomas de estrés postraumático son más frecuentes entre víctimas de mobbing que de acoso sexual”, explica Piñuel a modo de ejemplo.
No obstante, el profesor advierte que los casos de acoso sexual acaban siempre en hostigamiento psicológico. El acoso laboral está en aumento y afecta ya a un 9%-15% de la población activa española. Según Piñuel, seguirá creciendo por la desaceleración económica.
El hostigamiento laboral, que se produce cuando un trabajador sufre críticas a su trabajo y es tratado con menosprecio por su jefe o compañeros de forma constante, acaba causando más daños a la persona que el acoso sexual. El hecho de que el acoso sexual esté peor visto por la sociedad hace que la víctima encuentre más apoyo que en el caso de sufrir hostigamiento laboral o mobbing, un proceso que deja indefensas a sus víctimas, según pone de relieve una investigación presentada ayer en Washington (EEUU) en el marco de una conferencia internacional sobre salud y estrés organizada por la Asociación Psicológica Americana.
Para llegar a sus conclusiones, los autores, de las universidades de Manitoba y Queen’s (Canadá) analizaron 110 estudios realizados a lo largo de los últimos 21 años, y descubrieron que los empleados víctimas de acoso tenían más probabilidades de abandonar su puesto y de no estar satisfechos con su trabajo y sus compañeros que quienes habían sido víctimas de acoso de tipo sexual. También sufrían mayores niveles de estrés, agresividad y ansiedad.
El profesor Iñaki Piñuel, de la Universidad de Alcalá de Henares, considera que este estudio corrobora los resultados de investigaciones realizadas en España que demuestran que el maltrato psicológico provoca a la larga más daños que el puramente físico. “Los síntomas de estrés postraumático son más frecuentes entre víctimas de mobbing que de acoso sexual”, explica Piñuel a modo de ejemplo.
No obstante, el profesor advierte que los casos de acoso sexual acaban siempre en hostigamiento psicológico. El acoso laboral está en aumento y afecta ya a un 9%-15% de la población activa española. Según Piñuel, seguirá creciendo por la desaceleración económica.
Fuente: http://www.publico.es/ciencias/057593/acosolaboral/acososexual/mobbing
3 feb 2008
Sobre el Acoso Laboral

El cuestionario CISNEROS consta de 43 preguntas tipo test con las que se intenta evaluar el entorno laboral y detecta las consecuencias de la violencia en las organizaciones. La confección de este cuestionario se debe a Iñaki Piñuel [entrevista], profesor de la Universidad de Alcalá y autor de numerosos libros.
Este cuestionario es una de las herramientas que se utilizan para detectar, cuantificar el grado de acoso moral de la persona que lo padece, asi como sus consecuencias psicoemocionales. Dicen los estudiosos de este tema que el motivo de que el 5% de los trabajadores sufran mobbing está en la empresa: una mala organización del trabajo, una deficiente gestión y la negada resolución de los conflictos.
El acoso moral es una práctica extendida que permite ya una clasificación: horizontal o entre compañeros, vertical descendente (el superior acosa al subordinado), vertical ascendente (de subordinado a superior), mixto (con dos variantes: de superior a subordinados con la colaboración de los compañeros del acosado y, en segundo lugar, de compañeros a compañeros, con el conocimiento del superior, sin intención de evitarlo). Situación despiada puede dilatarse en el tiempo, aunque a partir de los seis meses, ya se considera delito. El problema principal con que se encuentran las personas que sufren esta agresión es demostrarlo, ya que la actitud de quien agrede es tan sutil como sibilina; sus métodos tiene como objetivo el desgaste de la víctima (voces, desprestigios, negar la información, extender rumores, quitarle responsabilidades o asignarle objetivos o plazos de difícil cumplimiento).
Desgraciadamente, este fenómeno social que se da en el ámbito de las relaciones laborales. En España se ha calificado como un psico-terror laboral.
Este vídeo lo he encontado en una página muy interesante y bien construida: http://ethosvirtual.blogspot.com/2007/12/crnicas-del-crimen-perfecto.html
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