Ay, canto, qué mal me salescuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo
como que muero, espanto.
Del verme entre tantos y tantos
momentos de infinito
en que el silencio y el grito
son las metas de este canto.
Lo que veo nunca vi,
lo que he sentido y lo que siento
hará brotar el momento...

No hay comentarios:
Publicar un comentario