02/03/2008

'Hable con ella' o la violé porque era mía (Por Soli Noval Clemente)


Este artículo fue publicado por S. Noval en 2002. Pongo el texto en el blog porque la película Hable con ella... me gustó, pero me dejó un poquito malestar interno: Una mujer, afectada psicológicamente y vegetando en una cama de un hospital,
vuelve a la vida siendo objeto y objetivo sexual de quien la atendía. La impresión -creo- que le hizo reaccionar...
Soli opinaba lo siguiente aunque me consta que admira a Almodóvar:
Siento tener que escribir esto, pero creo que Pedro Almodóvar es misógino. Me tenía con la mosca detrás de la oreja desde Átame y Kika, de la que no quiero ni acordarme, aunque disimuló bastante bien en Mujeres al borde..., y nos hizo reír con Pepa y su amiga, la ingenua novia del terrorista chiíta; en Todo sobre mi madre se le fue un poco la olla con aquel extraño travestido de pechos turgentes, hombre-padre a pesar de todo. Pero lo de su última película ya es que es demasiado. Perversamente envuelta en una factura impecable, unos actores magníficos y bien dirigidos, una fotografía fascinante y una música que te pone los pelos como escarpias, nos intenta colar como si fuera una maravillosa historia de amor loco lo que no es más que el sueño machista de la especie masculina de todos los tiempos: mujer guapa de cara y cuerpo, que no habla y, por tanto, no molesta, en posición horizontal, lista para recibir al macho sin rechistar, que, para colmo, en una singular pirueta seudocientífica, es quien le devuelve la vida a través de -sí llamémosla por su nombre- una violación, la fuerza bruta una vez más. Porque está claro que si esa mujer no hubiera estado en coma, las probabilidades de que le hubiera concedido sus favores voluntariamente a ese hombre son las mismas que tengo yo de que George Clooney, por poner un ejemplo, se fije en mí: cero patatero.
¡Maravillosa y conmovedora historia de amor! Amor unilateral, exclusivo y excluyente, el hombre ama y lo que sienta o piense el objeto de ese amor carece de la menor importancia.
¿Es éste el director de cine que dicen que adora a las mujeres, que se interesa por su mundo, por sus emociones y sentimientos? Entre este Almodóvar que nos quiere de forma tan rara, con toda la carga que su proyección internacional lleva consigo y -en otro ámbito de lo que nos rodea- fiscales como García Ancos, que no nos quiere nada, lo tenemos crudo, chicas. Sólo una última cosa: recordarle a Pedro Almodóvar que lo que cuenta en su película desgraciadamente ha sucedido en la realidad en muchos hospitales; y también que la mayoría de hombres que maltratan a sus mujeres y después acaban asesinándolas alegan que lo hicieron porque las querían con desesperación.
Verdaderamente, hay amores que matan.
Por Soli Noval Clemente (Sevilla. Domingo, 12 de mayo de 2002).

01/03/2008

El mar o la mar











El mar. El joven mar. El mar de Ulises
y el de aquel otro Ulises que la gente
del islam apodó famosamente
Es-Sindibad del Mar. El mar de grises
olas de Erico el Rojo, alto en su proa,
y el de aquel caballero que escribía
a la vez la epopeya y la elegía
de su patria, en la ciénaga de Goa.


El mar de Trafalgar. El que Inglaterra
cantó a lo largo de su larga historia,
el arduo mar que ensangrentó de gloria
en el diario ejercicio de la guerra.
El incesante mar que en la serena
mañana surca la infinita arena.

(Borges)



27/02/2008

Comprender la vida lentamente


Con diez años menos...



Si fuera diez años más joven, qué feliz
y qué descaminado el tono de decir:
cada palabra desatando un temporal
y enloqueciendo la etiqueta ocasional.

Los años son, pues, mi mordaza, oh mujer;
sé demasiado me convierto en mi saber.
Quisiera haberte conocido años atrás
para sacar chispas del agua que me das,
para empuñar la alevosía y el candor
y saber olvidar mejor.

Esta mujer propone que salte y me estrelle
contra un muro de piedras que alza en el cielo
y como combustible me llena de anhelos,
de besos sin promesa y sentencias sin leyes.

Esta mujer propone un pacto que selle
la tierra con el viento, la luz con la sombra;
invoca los misterios del tiempo y me nombra.
Esta mujer propone que salte y me estrelle
sólo para verle,
sólo para amarle,
sólo para serle,
sólo y no olvidarle.

Con diez años de menos, no habría esperado
por sus proposiciones y hubiera corrido
como una fiera al lecho en que nos conocimos,
impúdico y sangriento, divino y alado.

Con diez años de menos, habría blasfemado
con savia de su cuerpo quemaría los templos
para que los cobarde tomaran ejemplo.
Con diez años de menos, hubiera matado
sólo para verle,
sólo para amarle,
sólo para serle,
sólo y no olvidarle.

Silvio Rodríguez (1978)

25/02/2008

Unos minutos con J. L. Borges




El Laberinto



El Golem



Ajedrez



24/02/2008

Siempre Nos queda la palabra ¡SIEMPRE!

13/02/2008

La violencia en el ámbito laboral se ejerce con máscara


El conjunto de comportamientos que se traducen en agresión y grave daño a otra persona o personas por parte de otra u otras es lo que en la sociedad actual se conoce como acoso psicológico. Esta forma de violencia produce un desgaste tal que la persona que lo sufre queda incapacitada en la mayoría de los casos defenderse. Es un modo de violencia invisible porque tiene miles de máscaras y es muy difícil de identificar porque no deja huellas ni es visible a otros ojos, que a los del corazón de quien la padece.Lo que empieza siendo un maltrato psicológico, una venganza o una muestra depoder conlleva una faceta activa y otra pasiva:
a) El maltrato activo es el trato degradante y continuo que ataca la dignidad de la persona. Malos tratos emocionales que son difíciles de detectar porque la víctima no suele tomar conciencia de que lo está sucediendo ni identifica qué está pasando.
en caso de uq la víctima tome conciencia, la perplejidad puede invadirla y la situación desbordarle. Motivo por el que no puede defenderse y, ni siquiera, comentar la situación o pedir ayuda.
b) El maltrato pasivo consiste en la falta de atención hacia la víctima cuando esta depende del agresor. En ámbitos laborales esto es muy frecuente puesto que quien se posicione al lado de la víctima puede convertirse en la siguiente. Es lo que llamamos "testigos mudos".
Cuando el maltrato persiste en el tiempo se convierte en acoso: violencia que se ejerce con una estrategia, una metodología y un objetivo para conseguir la destrucción moral de la víctima. Este modo de violencia una especie de persecución psicológica. La armas del acosador son, por ejemplo, la utilización de amenazas veladas, injurias, calumnias; por otro, actuaciones sibilinas que cercan minuciosamente la actividad mental y física de la persona perseguida.
En este caso la víctima queda paralizarla como si una serpiente venenosa la hubiese atacado. El acosador juega con el factor sorpresa, la víctima no reacciona y éste tiene margen para seguir su camino.
Las personas agredidas de este modo se sienten capidisminuidas (falta de memoria, pocos recursos, mínima capacidad de reacción), su autoestima disminuye y puede sentirse acorralada. Esto le produce un grave deterioro tanto psiquico como físico: malestar interior, preocupación constante, intranquilidad, desasosiego interno, angustia, incertidumbre extrema, dudas, culpabilidad, insonio, bajada de defensas, problemas digestivos, nausea, mareos, axfisia, etc. La persona que sufre acoso psicológico se queda despojada de todo lo que había sido con anterioridad, aunque anteriormente hubiese sido brillante profesionalmente y buena gestora; llega a convertirse en piltrafas humanas en manos de un acosador sin escrúpulos y ambicioso de poder.
A veces la víctima, a causa de este maltrato, termina rindiéndose; entonces, se convierte en la presa fácil de su verdugo. Es así como quien acosa se siente ufano y alardea de su dominio. Para demostrarlo, continúa manipulando... Puede, incluso, hacer como si premiase a su víctima con un carguito, una remuneración, palmaditas en en hombro y falsas sonrisas. ¡Ojo! También puede condenarla al zulo laboral, convirtiendo a la víctima en su trofeo particular.
Con estas actuaciones, quien acosa tergiversa la realidad con gran astucia, hace como si desconociese el valor de la víctima, la infravalora como ser humano y le coarta tanto la libertad como la autonomía. Situación laboral que se extiende al ámbito vital de la persona "perseguida" (familiar, red social, rendimiento, etc.). Mientras, el acosador continúa presentándose como una persona benevolente, llena de buenas (falsas) intenciones. Y, sin dejar a un lado sus gestos y actuaciones -tan pérfidas como sutiles- espera que se le den las gracias por proteger a quien nunca se lo ha pedido. Lo que desea es prevalecer como protector de quien él mismo ha reducido a la más absoluta miseria y como buen organizador ante quienes son testigos mudos o interesados de su mala gestión.

Fuente:

10/02/2008

Dime cómo hablas y te diré quién eres


La palabra es la materia básica para entender lo humano. No estaría de más emprender una campaña de limpieza lingüística en contra del lenguaje discriminatorio, irrespetuoso, prepotente e humillante. Y no me refiero sólo ni exclusivamente al lenguaje discriminatorio ni a cuestiones de género ni tampoco a expresiones xenófobas. Lamentablemente, la frecuencia de expresiones y las actitudes despreciativas están a la orden del día; pero lo más detestable es que, además, se utilicen también en los lugares de trabajo. Las personas también son agredidas cuando «otros» abren su deslenguada boca, sufren un envenenado ataque verbal y soportan una agresión tan insultante como grave.
La lucha en contra de estas situaciones pretende consolidar la política de igualdad y que no se violen más el respeto a las personas, mujeres y hombres. Por tanto, expresiones que se usan casi habitualmente en lo que algunos denominan "discusiones agitadas", deben evitarse:«la cagó», cuando alguien comete un error; ni «la está cagando» si alguien no está de acuerdo con lo que escucha. En ningún caso, cuando una persona plantea temas debería obtener como respuesta «ya está con sus pajas mentales». El español tiene un rico y variado léxico que puede y debe utilizarse para estas situaciones. El lenguaje es una herramienta de comunicación entre mujeres y hombres y –ya digo- la palabra es la materia básica para entender lo humano.
Las palabras, junto con la mirada, son el reflejo del alma; pero también son la imagen de quien las utiliza. Expresiones malsonantes, insultantes, irrespetuosas y políticamente incorrectas muestran, además de la catadura humana de quien las utiliza, una pobreza de léxico, un soez vocabulario y gran falta de educación. Si no se pone freno al uso y abuso de ciertas palabras, el lenguaje perderá su sentido, solvencia, tino y sensibilidad. Y es que «la lengua esconde un genio interno, invisible inaudible, antiguo, que podemos reconstruir si seguimos las pistas que nos dejan sus hilos» (Álex Grijelmo: El Genio del Idioma, Madrid, Taurus, 2004).
Quizás ésta sea otra lucha que empieza en solitario… ¡Ha habido otras muchas reivindicaciones que empezaron aisladamente, siendo minoritarias! Recuerdo palabras de María Zambrano (Hacia un saber sobre el alma, Alianza, Madrid, 1987). Decía algo así: “Escribir es defender la soledad en que se está”. Pero en el fondo paradójico de la soledad hierve el deseo de vida común: pues la defensa de la soledad celebra la “victoria de un poder de comunicar”.

09/02/2008

¡¡¡Se puede luchar contra el acoso!!!!



En octubre de 20 de 2007, Inmaculada Rodríguez Cunill tuvo el valor de denunciar los hechos.
Gracias a su denuncia, se creó en noviembre la Plataforma de la Universidad de Sevilla contra el Mobbing.
Poco después nacían la Plataforma Universidad por el Conocimiento y asociaciones de alumnos en defensa de las libertades de profesores y alumnos. Entre sus objetivos están:
1. Denunciar públicamente el maltrato moral a los trabajadores aprovechando el enquistamiento jerárquico que tiene la institución universitaria
2. Animar a aquellas personas que sufren acoso moral (mobbing) en la Universidad de Sevilla a que se pongan en contacto con la plataforma para ayudarnos conjuntamente.
3. Promover la igualdad real de derechos fundamentales, luchando contra la endogamia y la jerarquía que abusa de su poder.
Los motivos:
Inmaculada Rodríguez recusó a miembros del tribunal en unas oposiciones por existir a su entender una enemistad manifiesta hacia su persona. Tal enemistad procedía de dos profesores (el director del departamento, Antonio Zambrana, y el anterior responsable, Francisco Arquillo.
Según Rodríguez, tanto Zambrana como Arquillo amenazaron con ir a los tribunales pero, finalmente, ninguno lo hizo. Por su parte, la profesora, que ostenta un Premio Extraordinario a su carrera y ha participado en numerosos proyectos docentes, suspendió la prueba. "En vez de ir a juicio, optaron por hacerme la vida imposible".
¡Hay otros muchos casos de acoso! Hay que denunciarlos para luchar contra esta actitud que, desgraciadamente, cada ves es más frecuente. Suelen ejercerla personas que, de este modo, se creen más importantes, cuando son, en el mejor de los casos, unos miserables.
La lucha contra el acoso no puede hacerse individualmente.
En Andalucía, no hay ninguna asociación contra este tipo de violencia que causa estragos (físico, psicológicos y sociales, entre otros muchos) en las personas que lo padecen.
¡La unión hace la fuerza! ¿Se os ocurre algo?

07/02/2008

Mobbing >>> enfermedad laboral




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