05/02/2008

El caso de Nevenka Fernández

Comentario del libro de Juan José Millás Hay algo que no es como me dicen. El caso de Nevenka Fernández contra la realidad (Santillana, Madrid, 2004, 209 páginas).
Es difícil haber olvidado el caso Nevenka, la joven concejala de Hacienda y Comercio del Ayuntamiento de Ponferrada que, en marzo de 2001, decide poner todo patas arriba y denunciar al alcalde, Ismael Álvarez, por acoso, provocando un pequeño terremoto.
Nos había sacudido, en el proceso público, el papel del fiscal José Luis García Ancos, al que hubieron de relevar por tratar a Nevenka como acusada en lugar de víctima; o las declaraciones de Ana Botella cuando salió la sentencia del Tribunal tachando de impecable el comportamiento del ya ex alcalde al ser condenado por un delito de acoso sexual cometido sobre su concejala de Hacienda, sirviéndose, para humillarla, de su superioridad jerárquica. De igual modo que nos pareció insólito que se promoviera una manifestación de apoyo y desagravio a Ismael Álvarez, a la que acudirían –y así lo hicieron– todos los alcaldes pedáneos del PP y que contó con el apoyo, entre otros muchos, del cantautor Amancio Prada.
Después de la resolución judicial que supimos el último día del mes de mayo de 2002, esperamos a los recursos presentados ante el Tribunal Supremo, que el 17 de noviembre de 2003 confirmaba la sentencia, aunque rebajó la multa impuesta en primera instancia al considerar que entre un alcalde y un concejal no existe relación jerárquica alguna y que, por lo tanto, no se había dado el agravante de abuso de autoridad.
Quedó en nuestra memoria. En la mía sí que pensé en la valentía de Nevenka, en su sufrimiento, y sentí mucho agradecimiento hacia esta “niña pija” que nos dijo: «Tengo 26 años... y dignidad», al leer el comunicado en el Hotel Temple de Ponferrada el 26 de marzo de 2001, presentando su dimisión como concejala de Hacienda y Comercio unos pocos minutos después de denunciar por acoso sexual a su alcalde.
Juan José Millás, que confiesa una atención irregular al caso, perdiendo notas que tomaba aquí y allá, se desvela una noche, coincidiendo con la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de Castilla y León, y piensa en la historia de esta mujer como en la de un extrañamiento: «Había sido víctima de su propia cultura, una cultura machista, misógina, brutal en muchos aspectos. De hecho, cuando Ismael Álvarez perdió el juicio y se vio obligado a dimitir, Ana Botella, una de las mujeres más influyentes del Partido Popular, había alabado la actitud “impecable” del acosador sin tener una sola palabra de solidaridad hacia la víctima.
»Nevenka, pues, había sido “uno de ellos” hasta que “ellos” empezaron a producirle horror (y ya veremos el tamaño de ese horror). A lo largo de ese proceso de extrañamiento se convirtió en un monstruo para los suyos, pero también para sí misma, pues no había contado con una cultura de recambio que la acogiera para curarle las heridas. En cierto modo al denunciar el caso, había renunciado a su identidad sin tener otra de repuesto» (página 27).
Otros enigmas o misterios también alimentan su curiosidad. ¿Qué hace una Nevenka en Ponferrada? ¿Por qué nadie la había entrevistado, aunque todo el mundo la había perseguido? ¿Dónde se había metido desde el día que dimitió públicamente y puso la denuncia hasta que comenzó el juicio?... Le pareció que «aquí había una novela» (p. 31), y este libro es el fruto que germinó en aquel desvelo.
Zigzaguea a lo largo de 21 capítulos y un epílogo, para meternos de lleno en una historia concreta, terrorífica, de acoso moral y sexual en la que la víctima, como todas las víctimas de acoso, ha quedado paralizada, sin posibilidad de defenderse.
«El termino acoso había dado vueltas en su cabeza desde que lo mencionara la doctora Mollá, pero Nevenka lo había rechazado para describir su situación porque lo asociaba a mujeres incapaces de defenderse» (p. 90), y no era ésa la imagen que tenía de sí misma. «Había cultivado de sí misma la imagen de una mujer con recursos y no podía comprender aquella parálisis de cuya existencia hablaba ahora el libro de Hirigoyen (*).
[...]
»La Biblia para comprender lo que ocurre en tales situaciones. [...] Una de las frases que dejó a Nevenka sin aliento por la precisión con la que describía su propia experiencia: “En este libro demostraré que el primer acto del depredador es paralizar a su víctima para que no se pueda defender» (p. 103).
Y ésta es una de las cuestiones importantes que el libro aborda magníficamente. Vivimos en sociedades en las que todo está organizado para criminalizar a la víctima. No es sólo que García Ancos la trate en el juicio con una inusual dureza ni que le espete: «¿Por qué usted, que no es una empleada de Hipercor que le tocan el trasero y que tiene que aguantar por el pan de sus hijos, por qué usted aguantó?», queriendo convertir en culpable a la víctima, sino las muchas, muchísimas personas que preguntaban a Nevenka (o a otras Nevenkas): “¿Y tú, por qué no hacías algo cuando...?”. O todos esos comentarios igualmente insidiosos como el «“algo habrá hecho”, “algún beneficio habrá obtenido”, “ no puede ser tan ingenua como para no saber dónde se metía”. Incluso cuando los comentarios procedían de personas de talante progresista, se advertía enseguida que el asunto había sido percibido, en el mejor de los casos, como un ajuste de cuentas entre gente de la derecha. No se negaba que Nevenka Fernández hubiera padecido acoso, pero se venía a decir que se lo tenía merecido por ser de derechas. La ex concejal de Hacienda añadía a este pecado original el de ser una mujer atractiva» (p. 27-28).
O esa conocida que le comenta a Millás el día de la publicación de la sentencia: “Esa chica está hablando demasiado [...] Además, apareció en la rueda de prensa con una minifalda hasta aquí”. «Por supuesto, Nevenka podría haber ido con una minifalda “hasta aquí” sin que ello sirviera para descalificarla. Pero ese día llevaba pantalones. Había una necesidad evidente de convertirla en culpable del acoso del que había sido víctima. Y no creo que mi conocida mintiera al decir que la había visto en minifalda: la había visto así porque necesitaba verla así. En definitiva, en este caso, como en casi todos, la mayoría vio lo que esperaba ver, porque ello coincidía también con lo que necesitaba ver para que sus certidumbres no se derrumbaran» (p. 29).
»De todos modos, dice Nevenka, “no deja de ser curioso que en estas situaciones preguntemos a la víctima por qué no se defendió en vez de preguntar al agresor por qué atacó».
De hecho, la que se ha hecho famosa es Nevenka y no Ismael Álvarez. Ella ha sido, a la postre, la que ha tenido que exiliarse porque no encontraba trabajo en ningún sitio con un currículo brillante, mientras Ismael Álvarez, el agresor, puede ser convidado, como lo ha sido, a leer el pregón de las fiestas de su pueblo, recibir homenajes o seguir gestionando tranquilamente sus negocios con buenos enteros en su cuenta corriente.
La “normalidad” la representa y encarna Ismael Álvarez y su mundo, y si queremos explorar otra de las manifestaciones de ello se pueden ver los resultados electorales en las últimas elecciones generales de marzo de 2004. El PP obtuvo los mismos votos que en las anteriores elecciones generales (13 de marzo de 2000), fecha en que Ismael estaba ya destruyendo a Nevenka, pero nadie sabía nada. Ni siquiera Nevenka era muy consciente de lo que estaba pasando.
La clientela del PP de Ponferrada, medida a través de los votos, no se vio “tocada” por esta cuestión. El asunto Nevenka, o bien no había existido, o esos miles de votos respaldan de un modo u otro “esa normalidad”.
Ya no digamos eso que podríamos llamar “acoso de baja intensidad”, totalmente integrado como un modo de relación laboral, social o familiar.
Es de sustancia el libro y da materia a la reflexión, aparte de inquietarnos por razones que cada persona puede desvelar al cabo de su lectura.
Se siguen las razones que pueden conducir a una persona a ser víctima o a convertirse en víctima. Esencialmente “estar allí”, cometer la torpeza de dejarse seducir, tener algo de más, como explica Hirigoyen (en el caso de Nevenka, belleza, vitalidad, inteligencia, formación, sensibilidad y ser una “comprensiva patológica”...), cualidades apetecibles y envidiables que cualquier perverso narcisista intentará apropiárselas, utilizando las fallas o grietas de su víctima, mientras hunde a la persona que las posea. Éstas u otras.
Es relevante comprender que el acoso, en cualquiera de sus manifestaciones o en los distintos ámbitos en que pueda acontecer, puede sucedernos a cualquiera que dé con un acosador ávido de poder. La idea de que “eso” (lo innombrable) puede pasarle a otras personas pero a mí no... es otro modo sutil y estúpido de culpabilizar a la persona que sufre o sufrió acoso. Puesto que si yo “puedo evitarlo”, quien lo padece o ha padecido ha hecho algo inadecuado que dio pie a que el agresor se instale en sus alrededores, estreche el cerco y la hunda.
El recuerdo de la pecera, enorme, que Nevenka, de adolescente, gustaba observar en el salón de la casa de sus padres, en donde los peces negros acabaron con los peces de colores, es aterrador y fuertemente simbólico.
«Cuando viajé a Ponferrada y conocí de cerca la atmósfera moral del Ayuntamiento, me pareció que era un microcosmos de peces negros en el que había ido a caer inocentemente un pez de colores. Las posibilidades de que Nevenka sobreviviera en aquel ecosistema brutal eran simplemente nulas. Los peces, como los seres humanos, son caníbales, pero, como los humanos también, disfrutan volviendo loca a su presa antes de devorarla...» (p. 46).
El libro también nos aproxima a las consecuencias para la víctima de un proceso de victimización. En esa alegría de la vida tan extendida que es humillar a nuestros semejantes, se puede matar sin mancharse las manos. Sin dejar rastro.
«Cuando vi a Nevenka, me quedé espantado: parecía una criatura recién salida de un campo de concentración. Estaba en los huesos. Miraba a un lado y a otro cada vez que decía algo, como si flotara en el ambiente un peligro indeterminado que en cualquier momento pudiera materializarse. Encendía un cigarrillo con la brasa del anterior. También hacía un gesto raro con las manos, como si se las estuviese lavando continuamente, o como si quisiera deshacerse de unas ataduras invisibles. En fin, te ponía los pelos de punta...». Éste es el relato y el retrato que el señor Invisible, uno de los personajes misteriosos de nuestro libro, hace de Nevenka a Millás (p. 35).
¿Y qué decir del hecho de que a lo largo de todo ese tiempo Nevenka no volviera a mirarse a ningún espejo?
Marie France Hirigoyen insiste en no atribuir al masoquismo (ni confundirlo), que nos libera de responsabilidades, puesto que hay consentimiento y se puede abandonar el juego si se desea, explicación “cómoda” a la que recurren también algunos profesionales «que consideran que todas las víctimas de una agresión perversa son cómplices secretos de su verdugo, con el que entablan una relación sadomasoquista que entraña una fuente de placer. [...]
»En la relación con el perverso no hay simetría, sino dominación de un individuo sobre otro, e imposibilidad de que la persona sometida reaccione y detenga el combate. Por eso se trata de una agresión. El establecimiento previo del dominio ha desterrado la posibilidad de decir “no”. La negociación es imposible, todo es impuesto». (Hirigoyen: 124).
El proceso mismo, tan sutil, insidioso, indecible. «El acoso nace de forma anodina y se propaga insidiosamente». No se produce de un día para otro. Nevenka, al igual que cualquier otra víctima de acoso, hasta que no es capaz de unir muchos datos para interpretarlos, sabe que contar anécdotas sueltas parece ridículo a quien escucha e incluso a quien cuenta que no sabe ya si es un exceso de suspicacia o de neuras, tendiendo a culpabilizarse. Y así se va instalando “lo indecible” y se teje la tela de araña en la que los agresores atrapan a sus víctimas.
Una cuestión que se repite casi siempre: la soledad absoluta de las víctimas, abandonadas prácticamente por el entorno familiar, amistoso, social que no ve nada, sólo las neuras de la víctima a quien el agresor se ha encargado de desestabilizar, pero lo ha hecho sin dejar rastro.
En el caso de Nevenka, ni su familia, de parecido entorno cultural que el Gobierno ponferradino, ni siquiera aquellos poquísimos apoyos que Nevenka y Lucas habían dado como seguros. La cobardía moral, el miedo, la pérdida de comodidades o seguridades o el “¿pero tú sabes lo que estás haciendo?” han atrapado a personas de quien las víctimas no podían esperar tal desamparo.
Una cuestión sí llama la atención en esta historia, el personaje de Charo Velasco, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Ponferrada, a quien, en un arrebato “de olfato”, Nevenka cita para ponerla al tanto de lo que pasa y pedirle que no saque provecho de la situación. Vaya, ¡una perita en dulce: el alcalde sorprendido en un asunto de acoso sexual!
«Nevenka temía que si la baja por enfermedad se prolongaba, fuera el PSOE el que exigiera a Ismael Álvarez ocupar su vacante» (p. 83). Charo Velasco, con quien Nevenka no había tenido otra relación fuera de la esfera de lo político, no usa esta cuestión para desgastar al PP de Ponferrada, pide a su grupo que no lo haga, algo verdaderamente insólito en el mundo de la política en donde el “todo vale” es la ley para obtener votos o derribar al adversario o al enemigo.
«En muchas ocasiones, gente de su partido reprochó a Charo Velasco no haber utilizado el asunto para desgastar a Ismael Álvarez, pero ya hemos dicho que no es una mujer de temperamento político, o simplemente que es honesta, algo tan raro en la política...» (p. 89).
Detrás del problema del acoso late también cómo afronta la sociedad (amplia o cercana) estas cuestiones y qué valores cultiva en relación con la cuestión del poder. Si trivializa o no “el mal”.
«Prestamos poca atención a sus víctimas [de los perversos], que pasan por ser débiles o poco listas, y, con el pretexto de respetar la libertad del otro, podemos vernos conducidos a no percibir ciertas situaciones graves. En efecto, una manera actual de entender la tolerancia consiste en abstenerse de intervenir en las acciones y en las opiniones de otras personas aun cuando estas opiniones o acciones nos parezcan desagradables e incluso moralmente reprensibles. Manifestamos asimismo una indulgencia inaudita en relación con las mentiras y las manipulaciones que llevan a cabo los hombres poderosos. El fin justifica los medios. Pero ¿hasta qué punto es eso aceptable? ¿No corremos con ello el riesgo de erigirnos en cómplices, por indiferencia, y de perder nuestros límites o nuestros principios? [...]. El contexto sociocultural actual permite que la perversión se desarrolle porque la tolera» (Hirigoyen: 13-14).
«La cuestión del poder atañe a toda la sociedad. En todas las épocas ha habido seres carentes de escrúpulos, calculadores y manipuladores, y para los que el fin justifica los medios. Sin embargo, la multiplicación actual de los actos de perversidad en las familias y en las empresas es un indicador del individualismo que domina en nuestra sociedad. En un sistema que funciona según la ley del más fuerte, o del más malicioso, los perversos son los amos. Cuando el éxito es el valor principal, la honradez parece una debilidad y la perversidad adopta un aire de picardía.
»Con el pretexto de la tolerancia, las sociedades occidentales renuncian poco a poco a sus propias prohibiciones. Pero, al aceptar demasiado, como lo hacen las víctimas de los perversos narcisistas, permiten que se desarrollen en su seno los fenómenos perversos. Numerosos dirigentes o políticos, que ocupan no obstante una posición de modelo para la juventud, no muestran ninguna preocupación moral a la hora de liquidar a un rival o de mantenerse en el poder» (Hirigoyen: 175-176).

Tiene a su vez mucha energía el libro en la descripción de la reacción de Nevenka, el proceso de curación. Ese «no falta mucho para que vuelva a mirarse al espejo sin sentir vergüenza» (p. 130). Sabe que la condición de construir otra vida pasa por cerrar bien las ventanas de la vida anterior. Con la oposición de todo el mundo, quiere hacer la denuncia incluso a riesgo de equivocarse, y en ese proceso tiene que empezar a nombrar y rememorar las innumerables escenas para apresar toda esa cantidad de palabras aparentemente anodinas, sentidos no expresados, alusiones permanentes, insinuaciones constantes, hostigamiento sexual y chantaje que la han ido descalificando, desacreditando, aislando y humillando sexualmente hasta desestabilizarse. Tiene que «juntar las piezas de ese jarrón roto» que ha llegado a ser su vida.
Por todo eso merece la pena leer el libro. Incluso más de una vez, como yo lo hice. Porque dice muchas cosas, con muchos matices, y porque tiene un inequívoco punto de vista, y además, porque, mientras seguimos el caso de Nevenka, muchas personas podemos reconocer comportamientos (propios y ajenos) “desestabilizadores”, de maltrato en la vida cotidiana.
No es morboso y no se recrea en minucias innecesarias. Está bien organizada la historia, con una orientación que yo llamaría “poco victimista”, en el sentido de que el libro empieza con la dimisión y la presentación de la denuncia, “Los restos de Nevenka”, y acaba con “Nace la otra Nevenka”, ésa que ya sabe que «hay algo que no es como me dicen».
Puede ser también un aliciente para las víctimas de acoso o las personas de su entorno. Saber que se puede salir de estas situaciones, que hay que buscar apoyos y ayudas, que hay que curarse, y que para ello es imprescindible nombrar, decir, dejar de justificarse, de proteger y culpabilizarse.
El caso Nevenka nos da la experiencia de una vida concreta. Y es hermoso acercarse a todo ese sufrimiento y al proceso de destrucción para tener mayor sensibilidad con las víctimas y menor tolerancia a las cosificaciones, a las faltas de respeto hacia los seres humanos, a las manipulaciones y a cualquier comportamiento reprobable en el ámbito privado y en el público. El libro de Marie-France Hirigoyen, imprescindible para conocer más y mejor, “la Biblia” en estas cuestiones, incluye consejos prácticos para la pareja y la familia y para la empresa, aparte de un capítulo dedicado a la ayuda psicológica. Cosas bien necesarias, porque aunque no estamos muy familiarizados con esto del mobbing o acoso, las estadísticas empiezan a ponernos los pelos de punta. Se calcula que un 15% de los trabajadores españoles lo sufren, y en la Administración pública, la cifra se dispara a un 33% (Rosa Montero, El País, 22 de junio de 2004).
Comparto con Millás la idea de que Lucas es uno de los personajes más enigmáticos del libro. «Vi cómo cobraba importancia a medida que pasaban los capítulos sin que él hiciera nada por crecer ni yo por aumentar su tamaño» (p. 207).
Tiene un buen cuerpo de letra para présbitas y ocupa 209 páginas. Del precio ya no me acuerdo. De todos modos, no debería ser excusa para no leerlo. Hay bibliotecas y existe, además, el préstamo amistoso.
___________________
(*) Marie-France HIRIGOYEN: El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana (original, París, 1998). Paidós, Barcelona, 1999. Libro que le regala Adolfo Barreda, el abogado que va a hacerse cargo de su caso, en la primera entrevista que tienen, con la recomendación de que lo lea cuanto antes.

Fuente: Nanina Santos, en

03/02/2008

Sobre el Acoso Laboral


El cuestionario CISNEROS consta de 43 preguntas tipo test con las que se intenta evaluar el entorno laboral y detecta las consecuencias de la violencia en las organizaciones. La confección de este cuestionario se debe a Iñaki Piñuel [entrevista], profesor de la Universidad de Alcalá y autor de numerosos libros.
Este cuestionario es una de las herramientas que se utilizan para detectar, cuantificar el grado de acoso moral de la persona que lo padece, asi como sus consecuencias psicoemocionales. Dicen los estudiosos de este tema que el motivo de que el 5% de los trabajadores sufran mobbing está en la empresa: una mala organización del trabajo, una deficiente gestión y la negada resolución de los conflictos.
El acoso moral es una práctica extendida que permite ya una clasificación: horizontal o entre compañeros, vertical descendente (el superior acosa al subordinado), vertical ascendente (de subordinado a superior), mixto (con dos variantes: de superior a subordinados con la colaboración de los compañeros del acosado y, en segundo lugar, de compañeros a compañeros, con el conocimiento del superior, sin intención de evitarlo). Situación despiada puede dilatarse en el tiempo, aunque a partir de los seis meses, ya se considera delito. El problema principal con que se encuentran las personas que sufren esta agresión es demostrarlo, ya que la actitud de quien agrede es tan sutil como sibilina; sus métodos tiene como objetivo el desgaste de la víctima (voces, desprestigios, negar la información, extender rumores, quitarle responsabilidades o asignarle objetivos o plazos de difícil cumplimiento).
Desgraciadamente, este fenómeno social que se da en el ámbito de las relaciones laborales. En España se ha calificado como un psico-terror laboral.
Este vídeo lo he encontado en una página muy interesante y bien construida: http://ethosvirtual.blogspot.com/2007/12/crnicas-del-crimen-perfecto.html

Los estragos del mobbing


¿Cómo alguien puede disponer de la vida de otras personas hasta dejarlas en un estado lamentable?
El acoso laboral produce estragos en quien lo padece: desgana, apatía, tristeza, desgaste emocional y físico, baja autoestima, querer desparecer...
¡No hay más palabras! Valga esta imagen que la encontré en

27/01/2008

Acoso laboral en la Administración pública


La violencia y el acoso laboral (mobbing) es un tema cuyo estudio y penalización es relativamente nuevo para la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este fenómeno sociolaboral es muy antiguo aunque su enunciación sea reciente[1].
Origen del término:
Mobbing[2] proviene de la lengua inglesa, del verbo “to mob” (atacar, asaltar) y de la biología, en tanto refiere al comportamiento de algunos animales que, generalmente acosan a un miembro para alejarlo del grupo.
Acoso laboral en la Administración:
El acoso laboral no es exclusivo de la empresa privada, también se da en la Administración. Sí en la administración pública (ayuntamientos, diputaciones, gobiernos y parlamentos), donde las acciones u omisiones violentas son ejercidas por una persona sobre otra (personal jerárquico, un tercero vinculado directamente con él). Este tipo de violencia es un ataque contra la dignidad e integridad (física y moral) y repercute en todos los ámbitos de la vida de la persona que lo sufre (físicas, psicológicas, sociales, económicas, etc.).
- Perfil del acosador: Los rasgos más habituales son la mediocridad, la envidia, narcicismo, necesidad de control, inseguridad, oportunismo, falta de transparencia. Algunas descripciones sitúan rasgos en el ámbito de la psicopatología (rasgos narcicistas, paranoides y psicopáticos principalmente). En general no pueden reconocer al otro como tal y solo lo considera en función de su “utilidad”, viéndose permanentemente amenazados por aquellas personalidades que, por su estructura y dignidad, no aceptan esta situación o la denuncian.

Perfil de la víctima: la mayoría de las investigaciones coinciden en señalar que las víctimas de acoso laboral, son personas con elevado sentido de la ética y de la honestidad, que en muchos casos han renunciado a mantener una postura “reprochable en lo moral” y suelen tomar partido frente a situaciones de injusticias (propias o ajenas) en el entorno laboral. Por su gran sensibilidad social, suele suceder que, la víctima se convierta en el “portavoz” de reclamos propios del grupo en general y de los más indefensos en particular. También se han destacado otras características como autonomía, alta calificación, empatía, popularidad, a la vez que cierta ingenuidad y dependencia afectiva. Estos rasgos, que en la mayoría de los casos debería premiar y reconocer a las víctimas, son probablemente los factores que actúan como desencadenantes de los comportamientos de acoso
Enfrentarse a las Instituciones por razones nobles y en defensa propia parece tener connotaciones "subversivas" y peligrosas. Desgraciadamente, muchas veces la persona termina renunciando y se convierte en un solitario errante, sumido en su propia lucha.
Notas:
[1] Ernesto Javier Díaz, Consejero Superior de la Universidad Tecnológica Nacional, Buenos Aires, 29 de Noviembre de 2006
[2] Irigoyen, Marie France (2001) El acoso moral en el trabajo. Buenos Aires. Editorial Paidos.

21/01/2008

Homenaje a Salvador Allende, 37 años después...


Para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques.
Para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama,
porque el hombre de la paz era una fortaleza.
Para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia,
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando.
Para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza.
Para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa,
una armada, una hueste, una brigada,
tuvieron que creer que era otro ejército,
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato.
Y eran necesarios más tanques, más rencores,
más bombas, más aviones, más oprobios
porque el hombre de la paz era una fortaleza.
Para matar al hombre de la paz y
golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse siempre a la muerte,
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad.
Para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo.

Son palabras de Mario Benedetti

20/01/2008

¡No era un túnel, es un zulo!

De pronto, todo quedó en el más absoluto silencio. No había nadie, sólo estaba yo y lo que de mí quedaba. No obstante, alguien persistía en mantener la vigencia de su presencia en aquel barroco recinto y pude verle de soslayo, salpicado por manchas de oscuridad.
Atrapada, entumecida, sin movimiento... Además, aquellos muros no me permitían estirar los brazos ni mover los pies; lo único que me estaba permitido era intentar levantarme. A veces, cuando hacía el mínimo intento para incorporarme, volvía a caerme. Así una y otra vez... Cada caída suponía una brecha, una herida... Éstas parecían curarse solas o, al menos, se cerraban aunque nunca cicatrizaron porque, con el tiempo, he podido comprobar que todavía supuran de vez en cuando. Ya casi me había acostumbrado a vivir allí sola y sin nadie, cuando recordé o “imaginé” (no lo sé) que podría haber algo más fuera de aquel sitio...
Desde allí –donde estuviese- no se veía nada. Después supe que quienes pasaban cerca de aquel agujero y casi por mi lado, sí veían y podían observar qué ocurría dentro sin que me diese cuenta. Recuerdo que lo único que podía hacer era mover un poco los brazos y, a cada intento, chocaban con algo que tardé tiempo en denominar. No eran paredes, sino muros. Hasta entonces no pude imaginar dónde me encontraba.
Llegué a ser como un bulto sin movimiento. Mi cabeza parecía que iba por un sitio y mi cuerpo lo hacía por otro lado como si ambos fuesen piezas inconexas, el agotamiento era extremo.
Un día descubrí qué era aquello y pude, al fin, ponerle nombre al sitio donde me encontraba. ¡Era un ZULO! Y se comunicaba con otros por túneles y pasadizos que parecían interminables o sin salida; había otros zulos, unos estaban dentro de los otros y todos formaban una especie de espiral laberíntica que nunca se acababa.
Lo malo fue cuando reconocí que en un zulo no se entra por voluntad propia, que te meten... En el zulo, la persona se siente presa y lo está, encadenada, sin movimiento y entumecida; en el zulo, además la persona está encadenada, sin libertan de movimiento ni de acción, atrapada. Lo peor es que esto repercute en otras facetas de la vida...
Así, el apresado queda al margen de la vida, vegeta, se aleja de la sociedad (amigos, familia, etc.), abandona proyectos y se convierte en un zombi. Hay quienes optan por acomodar su zulo y vivir el él lo mejor posible; otros queremos salir de allí porque preferimos una habitación con derecho a cocina, pero elegida libremente.

16/01/2008

Se busca a Mariluz, una niña de 5 años


El pasado domingo, día 13 de enero, salió de su casa, en Huelva (Andalucía-España), para comprar las chucherías.
Cuando despareció, Mariluz iba vestida con un jersey y unas mallas fucsia, con una falda vaquera tableada y unas botas blancas.


Fotografías:
http://www.europasur.es/article/galeria/29823/huelva/busca/mari/luz/corteacutes.html
http://www.huelvainformacion.es/galeria/detail.php?id=29823
http://www.huelvainformacion.es/

14/01/2008

Razón de vivir y Sobreviviendo

Razones para vivir:


Sobreviviendo:

13/01/2008

Recordando a Ángel González

Me lo presentó Jorge Urrutia (1). Ángel González se fue a vivir voluntariamente a Alburquerque, Nuevo México, en 1972. Significativo referente de la Generación del 50 y de la poesía social, era una persona vitalista e irónica, a quien seguir requería un constante ejercicio mental. Siempre fue fiel a su pensamiento, coherente y sencillo en sus escritos.
Entre otros regalos, nos deja: "Muerte en el olvido":

Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

Comprometido consigo mismo y con los demás, siempre estuvo en contacto con Claudio Rodríguez, Alfonso Costafreda, Gabriel Ferrater, Carlos Barral, Blas de Otero, Leopoldo de Luis, José Hierro, Juan Ramón Jiménez, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Carmen Martín Gaite y, aún en la distancia siempre estuvo con ssus amigos.
Cuando volvió a España –sería el año 1990- ya no estaban Jaime Gil de Biedma ni Carlos Barral, inseparables desde 1955. Refiriéndose a la muerte de sus amigos, dijo en una entrevista que le realizó Juan Cruz para El País (1): "Con la muerte me pasa como con los terremotos, que se resuelven con un sobresalto y ya parece qué no se van a repetir”. Desde entonces hasta la fecha ha vivido intensamente, lo ha hecho entre Madrid y Oviedo, su ciudad natal.
Este hombre, pura amalgama de sentimientos y rebeldía que ha muero hoy en Madrid, estaba lleno de vitalidad e ilusión y preparaba otro libro, proyecto que no ha podido acabar; pero nos ha dejado muchas cosas suyas:

Joaquín Sabina ha dicho de él: “era un poeta en carne viva y uno de los seres humanos más dignos, decentes y ejemplares que han existido”. Compartieron juntos muchos momentos:
(1) Jorge Urrutia:
Quizás, sus últimas entrevistas:

11/01/2008

¡BREATH ME!

Mi amigo Triología, a quien le pertenece gran parte de este blog, me ha regalado esta música.


He entendido el mensaje y he hecho una tradución libre, muy libre y a mi modo de la letra de Sia para esta canción. ¡Ahí va!

¡Respírame!
¡Ayúdame¡, Yo lo he hecho otras veces...
Hace tiempo que yo he estado aquí...
Hoy me he lastimado otra vez y lo peor es que no hay a quien echarle la culpa.

Sé mi amigo. Agárrame.
Abrázame, escudríñame, revélame...
Me siento pequeña y lo necesito.
Dame calor y respírame.

¡Ay! Me he perdido otra vez.
Estoy perdida y parece que nadie pueda encontrarme.
Sí, eso pienso. Me siento débil, muy débil como si fuese a quebrarme en mil pedazos.
He vuelto a perderme y me siento insegura.


Se mi amigo. Agárrame.
Abrázame, escudríñame, revélame...
Me siento pequeña y lo necesito.
Dame calor y respírame.

¡Bonitas palabras para permitirnos decirlas a quien sabemos que está ahí!

07/01/2008

¡Qué bien sienta un cambio!


Las vacaciones han sido cortas, aunque muy gratificantes: cambio de ambiente, descanso, no levantarme temprano para trabajar. Tenía ganas de volver a Lisboa, un pequeño proyecto que he cumplido.

He recorrido sus calles, he pasado por ese puente, he cogido el tranvía...

He hablado con Pessoa :
- "El mundo es de quien no siente. La condición esencial para ser un hombre práctico es la ausencia de sensibilidad. La cualidad principal en la práctica de la vida es aquella cualidad que conduce a la acción, esto es, la voluntad. Ahora bien, hay dos cosas que estorban a la acción: la sensibilidad y el pensamiento analítico, que no es, a fin de cuentas, otra cosa que el pensamiento con sensibilidad."
- "Toda la vida es guerra, y la batalla es, pues, la síntesis de la vida. Ahora bien, el estratega es un hombre que juega con vidas como el jugador de ajedrez juega con las piezas del juego. ¿Qué sería del estratega si pensara que cada lance de su juego lleva la noche a mil hogares y el dolor a tres mil corazones?"

Estas palabras de Fernando Pessoa están recogidas en su El libro del desasosiego. ¿Quién iba a decirle que su Libro sería uno de los más conocidos de toda su obra? Él decía: “¿Qué me importa que nadie lea lo que escribo? Lo escribo para distraerme de vivir” [...]. “Quedamos, pues, entregados cada uno a sí mismo, en la desolación de sentirse vivir. Un barco parece ser un objeto cuyo fin es navegar; pero su fin no es navegar, sino llegar a un puerto. Nosotros nos hallamos navegando, sin la idea del puerto al que deberíamos acogernos”.
Podría decirse que este Libro, es un diario, es una reflexión; incluso, un blog.
También he escuchado música


El monasterio de los Jerónimos, en Belén, estaba así:

Se celebraba el rally Lisboa-Dakar, suspendido por primera vez en 30 años. Motivos: la amenaza de Al-kaeda de asesinar a quien pasara por Mauritania, donde el 24 de diciembre de 2007 fueron asesinados cuatro personas francesas.

Me he quedado con ganas de conocer un lugar muy peculiar, el Pabellón Chinesse:





Bueno, ya he vueltoy estoy aquí con fuerzas nuevas. ¡Qué bien sienta un cambio! Por cierto, durante mi trasiego de ideas, reflexiones y demás...., abrí otro blog antes de irme de vacaciones. Si entonces me sentía "inquieta" y no daba a basto con La Mirilla, pues quería escribir, responder a los comentarios, etc., etc., ahora tengo dos. Parte de la sensación que tenía estaba causada por la disparidad de temas. Así que he optado por clasificarlos.
El sitio nuevo está destinado a exponer la situación que tenemos en España ante las elecciones Generales que se nos avecinan. Elecciones que aquí, en Andalucía son dobles porque también se celebran las Autonómicas. Lo que a muchas personas nos preocupa es el resultado de las mismas porque la democracia no debe limitarse a elegir entre Pinto (Zapatero-PSOE) y Valdemoro (Rajoy-PP). Ya no votamos por ideología y tampoco en libertad, aunque vivamos en democracia. Todo se ha reducido a que nada cambie para que todo siga igual. Tan igual que los jóvenes pasan, la violencia social aumenta, los ricos cada vez son más ricos, los pobres continúan en la miseria y todo tiene un precio; incluso se paga caro el no dejarse comprar.
El nuevo blog se denomina "Politicolandia" y lo describo de este modo:
Lugar que se parió para exponer la opinión libre y sin barreras sobre cualquier tema y desde cualquier óptica. Este sitio es un espacio libre y compartido con quienes quieran manifestar sus creencias y apreciaciones, expresar sus pensamientos y opiniones, mostrar sus sentimientos y emociones. ¡Aún nos queda la palabra!


Si os apetece, dadle una miradita. La dirección es:

EspaÑol

EspaÑol
Con Ñ